Día 26 de otoño, año 16
Mar abierto serca de Samba
Una brisa tocaba de manera delicada mi rostros, un olor a sal invadía mi nariz y un gran mar azul se cernia más allá de lo que mi vista llegaba a percibir. Llevába un par de días en altamar junto a Kelvin y el resto de personas en este barco que se dirigía a Samba, con el objetivo de empezar ahí nuestro viaje al gran line, yo, sinceramente, estaba cansado ya de este viaje, pasar tanto tiempo rodeado de personas era sin duda muy desgastante para mí, encima de eso estás personas eran desconocidas por lo que no baje la guardia en ningún momento del viaje, dormir con un ojo abierto y un rifle abrazado no es precisamente lo que se diría como un descanso rejuvenecedor.
Mientras estaba sumido en mis pensamientos en uno de los balcones del barco fue que me percate de una formación a lo lejos en el horizonte, era una isla que se veía tropical y con una enorme selva en el medio.
~Samba~ Fue lo primero que se me vino a la mente.
-Ese debe ser Samba- Dije en voz alta sin darme cuanta, mientras me separaba del barandal en el que estaba apoyado.
~Siempre había querido venir a Samba, maldición es una de las islas con más biodiversidad de los blues, leí mucho sobre ella, seguramente su fauna debe ser gigantesca al igual que en Centaurea~ Repetía emocionado en mi mente mientras se dibujaba mientras sonrisa tétrica, nos acercábamos cada vez más a la isla y empezaba a contemplar el tamaño de la isla y su descomunal río y selva. Sin embargo un pensamiento bajo todos mis ánimos de golpe.
~Pero no tengo tiempo para explorarla~ Exactamente eso, no había tiempo, el viaje al gran line ya estaba programado e íbamos atrasados, realmente era una lástima el no poder explorar esas grandes zonas llenas de vida, pero no tenía opción, estaba apunto de comenzar una gran aventura y no podía detenerme ahora.
-Aaaa!! Maldición por lo menos me gustaría tomar un par de notas- Dije con desden en voz alta mientras me sacudía mi cabello con ambas manos en señal de mi desesperación.
Igual ese sentimiento no importaba mucho, estábamos cada vez más serca de Samba y seguramente atracariamos en breves, levanté mi rifle me coloque en el hombro, me coloque mi dial en el bolsillo de la gabardina y me dirigí a la salida donde desembarca riamos. Mi siguiente pensamiento fue ~Donde está Kelvin~ curioso perder de vista a un gigante.
