Helena parecía disfrutar más la compañía de Shallitear, pues se quedaba pegada a ella donde fueran. La Mink lobo no era muy buena nadando, incluso hasta daba algo de gracia cómo se paraba de puntitas o nadaba cómo perrito en las aguas más profundas. Aún así, reía y sonreía. Hubo un momento en que tragó algo de mar al reír tanto, pero se recuperó tras escupir y estornudar varias veces. Siendo un buen amigo, Paavo se acercó a ella para ver si se encontraba bien, pero parecía que una vez recuperada, Helena jaló hacía abajo el pantalón a Paavo. No se le vio nada, pues estaba bajo el agua, pero era obvio que sus prendas le cayeron hasta los muslos. Paavo rápidamente se sumergió para subirse los pantalones, saliendo rojo del mar. Helena solamente rio mientras se alejaba, retando a Paavo a que la siguiera. El macho terminó riendo por igual, rápidamente alcanzándola, pues él era mucho mejor nadador que ella.
Hubo u momento en que Helena quiso hacerle lo mismo a Heras, jalar su traje de baño, pero al final desistió. O le daba pena, o tenía miedo de hacer enojar al Lunarian. Cuando era descubierta, sonreía dentonamente antes de escapar.
Por alguna razón, no intentó eso con Shallitear, a pesar de estar siempre cerca de ella cuando no intentaba quitarle la ropa a Paavo.
“Ay, Heras, ayúdame a salir” decía Helena entre jadeos y con la lengua de fuera, mientras buscaba la mano del hombre. “Esta es la razón por la que detesto el agua tanto. Mi pelaje empieza a pesar mucho después de un rato” Uno hubiera creído que era una treta para desnudar al Lunarian, pero parecía que esta vez si era honesta su necesidad.
Paavo seguía de cerca a Heras y a Helena, cómo si fuera un perrito guardian (o al menos de apoyo, pues era fácil ver que Paavo no era tan fuerte cómo Helena, al menos en cuanto a lo físico).
Una vez en la orilla, Helena caminó cansada para quedarse junto a Shallitear. Ella le tomó de la mano “¡Todo tipo de carne! Res, Pollo, Puerco, Pescado- Avestruz no. Una vez la probé y me enferme de la panza ¡Nunca mas! Hmm, estaba a punto de decirte que me gusta la carne de Paavo, osea, de mi amigo Paavo, pero eso daría a entender que me lo quiero comer, y la verdad- Bueno, si tengo que explicar la broma, quiere decir que no fue graciosa ¡Ja!” Estaba a punto de sacudirse, cuando la humana le advirtió no hacerlo. Solamente se quedó con sus ojos cafés abiertos de miedo.
“¿Te han dicho que te ves sumamente atractiva cuando te enojas de esa manera?” Helena tembló de manera graciosa, y con un rubor bastante obvio. Se alejó un poco bastante de Shallitear para finalmente sacudirse. Lo bueno es que el Sol que brillaba no tardaría mucho en secar su pelaje. “¿Hmm? Si, si es en serio. Tengo mucha curiosidad de cómo la ha de tener un hombre tan alto cómo Heras” dijo con suma neutralidad, cómo si fuera hablar de cualquier cosa. Cuando Shallitear jugó con sus pechos y los presumió, Helena tomó los de ella misma “Hmm… Pues mis niñas no son tan grandes, pero… ¿Igual y sirven de algo? Supongo que es lo justo que nosotros también le mostremos algo si Heras nos va a enseñar sus partes” Helena alzó una ceja cuando Shallitear dio el último enunciado “¡Pfft! ¿¡Bromeas!? Eres una mujer muy bonita, Shallitear. Si a mi me traes feliz sólo de estar cerca de ti, Heras ha de estar babeando. A mi se me hace que solamente es tímido, cómo mi Pavito. Anda, vayamos a comer primero, para después planear cómo hacerle para verlos en toda su gloria. ¡Panza llena, cerebro lleno, o algo asi va el dicho!” ya seca, se atrevió a poner su brazo sobre Shallitear. El detalle estaba de que Helena no conocía el lugar, así que no sabía ni a donde caminaba, ni por donde guiar a su nueva compañera de trucos pervertidos para verle el trasero desnudo a Heras y Paavo.
Los dos hombres se quedaron atrás. Paavo, siendo más decente y educado que Helena, se sacudió mucho antes de acercarse a Heras. “De broma a broma, la verdad se asoma...” Paavo exhaló profundamente, sus hombros cayendo hacía enfrente. “Helena no esta jugando, realmente es una pervertida, y no le da pena que el mundo lo sepa ¿Viste cómo me quitó los pantalones cuando nadábamos?” a pesar de que Paavo hablaba negativamente de Helena de momento, la cola del muchacho se meneaba constantemente. “Es… Mi mejor amiga de toda la vida, siempre ha sido así. Dice que le atraen mucho las mujeres- Ve cómo observa a Shallitear, es obvio que le gusta...” ¿Celos? Ni Paavo mismo sabía si eso era lo que sentía.
Con ojos curiosos, Paavo volteó a ver a Heras “¿Clientas distinguidas?” el macho mojigato no entendiendo bien a lo que Heras se dedicaba. Pero no preguntó más, pues el siguiente enunciado de Heras hizo que se sonrojara, y riera nerviosamente. Sin embargo, cuando se recuperó, tenía solamente una sonrisa tierna en su rostro “Helena es… Mi mejor amiga ¿Me gusta? Me derrito por ella…” Paavo confesó, viendo la arena a sus pies “Pero… A ella le gustan las mujeres. Eso de querer verle el miembro a todos es… No lo se ¿Supongo que curiosidad? En nuestra tribu, muchos hombres quisieron conquistarla, pero no aceptaba a ninguno. La verdad era que nada más a mi me permitía estar cerca de ella… Estoy… Seguro que lo de querer verme sin pantalones es… Solo curiosidad para ella… Nada más” la sonrisa tierna fue reemplazada por una forzada y falsa. Paavo era fácil de leer, Heras podría saber que aunque el corazón de Paavo le pertenecía a Helena, dudaba que el enamoramiento fuera reciproco. “Es mi mejor amiga, no puedo pedir más”
Hubo u momento en que Helena quiso hacerle lo mismo a Heras, jalar su traje de baño, pero al final desistió. O le daba pena, o tenía miedo de hacer enojar al Lunarian. Cuando era descubierta, sonreía dentonamente antes de escapar.
Por alguna razón, no intentó eso con Shallitear, a pesar de estar siempre cerca de ella cuando no intentaba quitarle la ropa a Paavo.
“Ay, Heras, ayúdame a salir” decía Helena entre jadeos y con la lengua de fuera, mientras buscaba la mano del hombre. “Esta es la razón por la que detesto el agua tanto. Mi pelaje empieza a pesar mucho después de un rato” Uno hubiera creído que era una treta para desnudar al Lunarian, pero parecía que esta vez si era honesta su necesidad.
Paavo seguía de cerca a Heras y a Helena, cómo si fuera un perrito guardian (o al menos de apoyo, pues era fácil ver que Paavo no era tan fuerte cómo Helena, al menos en cuanto a lo físico).
Una vez en la orilla, Helena caminó cansada para quedarse junto a Shallitear. Ella le tomó de la mano “¡Todo tipo de carne! Res, Pollo, Puerco, Pescado- Avestruz no. Una vez la probé y me enferme de la panza ¡Nunca mas! Hmm, estaba a punto de decirte que me gusta la carne de Paavo, osea, de mi amigo Paavo, pero eso daría a entender que me lo quiero comer, y la verdad- Bueno, si tengo que explicar la broma, quiere decir que no fue graciosa ¡Ja!” Estaba a punto de sacudirse, cuando la humana le advirtió no hacerlo. Solamente se quedó con sus ojos cafés abiertos de miedo.
“¿Te han dicho que te ves sumamente atractiva cuando te enojas de esa manera?” Helena tembló de manera graciosa, y con un rubor bastante obvio. Se alejó un poco bastante de Shallitear para finalmente sacudirse. Lo bueno es que el Sol que brillaba no tardaría mucho en secar su pelaje. “¿Hmm? Si, si es en serio. Tengo mucha curiosidad de cómo la ha de tener un hombre tan alto cómo Heras” dijo con suma neutralidad, cómo si fuera hablar de cualquier cosa. Cuando Shallitear jugó con sus pechos y los presumió, Helena tomó los de ella misma “Hmm… Pues mis niñas no son tan grandes, pero… ¿Igual y sirven de algo? Supongo que es lo justo que nosotros también le mostremos algo si Heras nos va a enseñar sus partes” Helena alzó una ceja cuando Shallitear dio el último enunciado “¡Pfft! ¿¡Bromeas!? Eres una mujer muy bonita, Shallitear. Si a mi me traes feliz sólo de estar cerca de ti, Heras ha de estar babeando. A mi se me hace que solamente es tímido, cómo mi Pavito. Anda, vayamos a comer primero, para después planear cómo hacerle para verlos en toda su gloria. ¡Panza llena, cerebro lleno, o algo asi va el dicho!” ya seca, se atrevió a poner su brazo sobre Shallitear. El detalle estaba de que Helena no conocía el lugar, así que no sabía ni a donde caminaba, ni por donde guiar a su nueva compañera de trucos pervertidos para verle el trasero desnudo a Heras y Paavo.
Los dos hombres se quedaron atrás. Paavo, siendo más decente y educado que Helena, se sacudió mucho antes de acercarse a Heras. “De broma a broma, la verdad se asoma...” Paavo exhaló profundamente, sus hombros cayendo hacía enfrente. “Helena no esta jugando, realmente es una pervertida, y no le da pena que el mundo lo sepa ¿Viste cómo me quitó los pantalones cuando nadábamos?” a pesar de que Paavo hablaba negativamente de Helena de momento, la cola del muchacho se meneaba constantemente. “Es… Mi mejor amiga de toda la vida, siempre ha sido así. Dice que le atraen mucho las mujeres- Ve cómo observa a Shallitear, es obvio que le gusta...” ¿Celos? Ni Paavo mismo sabía si eso era lo que sentía.
Con ojos curiosos, Paavo volteó a ver a Heras “¿Clientas distinguidas?” el macho mojigato no entendiendo bien a lo que Heras se dedicaba. Pero no preguntó más, pues el siguiente enunciado de Heras hizo que se sonrojara, y riera nerviosamente. Sin embargo, cuando se recuperó, tenía solamente una sonrisa tierna en su rostro “Helena es… Mi mejor amiga ¿Me gusta? Me derrito por ella…” Paavo confesó, viendo la arena a sus pies “Pero… A ella le gustan las mujeres. Eso de querer verle el miembro a todos es… No lo se ¿Supongo que curiosidad? En nuestra tribu, muchos hombres quisieron conquistarla, pero no aceptaba a ninguno. La verdad era que nada más a mi me permitía estar cerca de ella… Estoy… Seguro que lo de querer verme sin pantalones es… Solo curiosidad para ella… Nada más” la sonrisa tierna fue reemplazada por una forzada y falsa. Paavo era fácil de leer, Heras podría saber que aunque el corazón de Paavo le pertenecía a Helena, dudaba que el enamoramiento fuera reciproco. “Es mi mejor amiga, no puedo pedir más”
