La Justicia desembarca [Llegada, P.A.]
#8
Moja mantiene la vista fija en las velas, atento a cualquier variación. La orden de Stroud es clara y sencilla: no esperar, actuar. El viento, hasta entonces constante, da un leve giro apenas perceptible… salvo para quien lo observa con disciplina. Moja nota cómo la tela se infla desde un ángulo diferente, el sonido cambia ligeramente, y la escota pierde un poco de tensión. Sin pensarlo dos veces, avanza hasta la mordaza, libera la línea con firmeza, y corrige el ángulo de la vela. Sus movimientos son precisos, sin titubeos ni desperdicio de energía. Vuelve a asegurar la cuerda, dándole un último tirón para comprobar que todo está en su sitio. El Royal Quiver responde al instante, realineándose con suavidad hacia el muelle.
 
Con la corrección hecha, Moja se toma un breve instante para inspeccionar toda la cubierta. Recorre la borda, revisa cada cuerda, cada defensa, asegurándose de que ningún barril esté suelto y que las provisiones se mantengan firmes en su sitio. Pasa la mano por una de las amarras, notando la tensión justa, y asiente para sí. Todo está en orden. A unos metros, escucha a Stroud dar instrucciones generales con su tono seco habitual. Luego, anuncia que él mismo se encargará de dejar el barco perfectamente reparado tras el viaje. Moja no dice nada, simplemente se cuadra brevemente en reconocimiento y se dirige hacia la pasarela.
 
El barco se ha estabilizado al contacto con el muelle. Al poner el pie en tierra firme, Moja nota el cambio inmediato: la madera está seca y caliente bajo sus botas, el aire es más espeso, cargado de humedad y sonidos. El cansancio acumulado de los dos días de viaje se hace sentir en los hombros y en las piernas. No ha sido un trayecto difícil, pero sí constante: maniobras, guardias, atención a los detalles y pocas pausas. Una fatiga silenciosa, más mental que física, que se vuelve evidente ahora que ha bajado la tensión de la travesía.
 
Moja ajusta su cinturón, se acomoda la capa sobre el hombro y mira hacia las calles cercanas al puerto. La isla bulle con actividad: comerciantes descargando, marineros riendo, músicos tocando sin cesar. Sin dudar, decide su siguiente paso. Reconocer el terreno. Encontrar un lugar donde descansar. Pues, en los días venideros comenzará de verdad la aventura hacia el Grand Line.
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: La Justicia desembarca [Llegada, P.A.] - por Moja - 14-10-2025, 06:29 PM

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