14-10-2025, 09:19 PM
Dia 27 – Otoño – Año 16
Medio dia
El radiante astro solar bañaba con su luz toda la Isla Karate. En armonía, los aldeanos, los animales y la propia naturaleza ofrecían una magnífica obra de belleza, dedicación y esfuerzo, sosteniendo los más simples pero enriquecedores ciclos de la vida.
![[Imagen: Ad4XFU2.jpeg]](https://i.imgur.com/Ad4XFU2.jpeg)
“Que calor de mierda… ¿enserio había que caminar tanto para llegar a la ciudad?”
Los quejidos de un acalorado Ryota resonaban por el sendero que conducía al corazón de la isla. Había llegado hacía unas horas a la isla y, desde entonces, no había hecho más que caminar bajo el sol abrasador. Moría por un poco de agua, algo de comida y, por supuesto, por descubrir qué tipo de diversión ofrecían las noches en la Isla Karate. Aunque, no por eso dejaba de admirar la belleza del entorno.
La mirada color miel del chico observaba el paisaje con asombro interno y saludaba educadamente a las personas trabajadoras cada vez que sus miradas se cruzaban, claro que en su mayoría solo ofrecía ese gesto a las mujeres independientemente de qué tan bonitas o jóvenes fueran.
Fue en medio de su caminar que algo llamó su atención, como si de un rasgo pasivo de un rpg se tratara la oreja del joven pareció agrandarse apenas cuando escuchó las palabras clave; “Botín” y “Tesoro”
De inmediato detuvo su andar para prestarle atención a quienes fueran que poseyeran información tan valiosa.
![[Imagen: zvrxhAe.png]](https://i.imgur.com/zvrxhAe.png)
“A.”
Tres niños conversaban apoyados sobre la cerca de madera junto al camino. Por mero reflejo, la ambición del mayor se desvaneció: los críos solían decir toda clase de disparates para vivir sus propias aventuras. Era algo tierno, sí, pero no tenía tiempo que perder con ellos. Sin embargo, había algo en su charla, una precisión en los detalles, que no sonaba del todo a simple juego.
Antes de tomar la elección de seguir por su camino o acercarse para averiguar algo más, Ryota fue sorprendido por la voz del que parecía ser el líder del pequeño grupo: un niño de bandana verde, cabellos desordenados, que le prometía riquezas y fama a partes iguales.
El de mirada color miel tuvo que contener la risa para no herir el ego del pequeño. Además, si la confianza de aquel niño realmente estaba a la altura de sus palabras, creyó que bien podría quedarse con una buena parte del botín y gastarlo en la ciudad.
“Vale, llevémosle el juego a estos niños…”, pensó, justo cuando los tres infantes bajaron de la cerca y se acercaron a él para rodearlo.
La presentación de Takeshi fue enérgica y vivaz; se notaba que era quien protegía a los otros dos: una jovencita tímida llamada Aiko y un regordete bonachón de nombre Akira. Por lo mencionado, se autoproclamaban como exploradores con hambre de aventura y habían descubierto un tesoro en una cueva montañosa custodiada por seguramente una que otra bestia del bosque.
Tras pensarlo por unos segundos con su mano en el mentón, el peli castaño asintió confiado. “Está bien, bro, me convenciste, pero necesito que aumentemos la recompensa un poco más…” Sonrió al final de sus palabras, agachándose ligeramente para ver al pequeño niño. “Los acompañaré a esa cueva y los protegeré, pero a cambio…” Sus ojos se pasearon por los tres niños, para terminar, volviendo a Takeshi.
![[Imagen: FZEGz2V.jpeg]](https://i.imgur.com/FZEGz2V.jpeg)
“¿Cuál de ustedes tiene una hermana soltera de +18 años?”
Pregunto entre risas. “Si los llevo allí a salvo, el que la tenga, deberá presentármela.” Continúo para luego volver a su posición erguida. Aquella petición seguramente rozaría lo estúpido ante la ingenuidad de los pequeños, pero así Ryota cubriría dos necesidades, dinero para su estadía y una hermosa señorita para que le mostrara la isla.
“Entonces, ¿tenemos un trato? Takeshi.” Culmino estirando su mano para un apretón de manos entre dos hombres, una promesa que debería ser cumplida.
Si llegaban a un mutuo acuerdo, Ryota no dudaría en seguirlos. “Ah, y ¿alguno tiene agua? Me muero de sed.”
Outfit
Medio dia
El radiante astro solar bañaba con su luz toda la Isla Karate. En armonía, los aldeanos, los animales y la propia naturaleza ofrecían una magnífica obra de belleza, dedicación y esfuerzo, sosteniendo los más simples pero enriquecedores ciclos de la vida.
![[Imagen: Ad4XFU2.jpeg]](https://i.imgur.com/Ad4XFU2.jpeg)
“Que calor de mierda… ¿enserio había que caminar tanto para llegar a la ciudad?”
Los quejidos de un acalorado Ryota resonaban por el sendero que conducía al corazón de la isla. Había llegado hacía unas horas a la isla y, desde entonces, no había hecho más que caminar bajo el sol abrasador. Moría por un poco de agua, algo de comida y, por supuesto, por descubrir qué tipo de diversión ofrecían las noches en la Isla Karate. Aunque, no por eso dejaba de admirar la belleza del entorno.
La mirada color miel del chico observaba el paisaje con asombro interno y saludaba educadamente a las personas trabajadoras cada vez que sus miradas se cruzaban, claro que en su mayoría solo ofrecía ese gesto a las mujeres independientemente de qué tan bonitas o jóvenes fueran.
Fue en medio de su caminar que algo llamó su atención, como si de un rasgo pasivo de un rpg se tratara la oreja del joven pareció agrandarse apenas cuando escuchó las palabras clave; “Botín” y “Tesoro”
De inmediato detuvo su andar para prestarle atención a quienes fueran que poseyeran información tan valiosa.
![[Imagen: zvrxhAe.png]](https://i.imgur.com/zvrxhAe.png)
“A.”
Tres niños conversaban apoyados sobre la cerca de madera junto al camino. Por mero reflejo, la ambición del mayor se desvaneció: los críos solían decir toda clase de disparates para vivir sus propias aventuras. Era algo tierno, sí, pero no tenía tiempo que perder con ellos. Sin embargo, había algo en su charla, una precisión en los detalles, que no sonaba del todo a simple juego.
Antes de tomar la elección de seguir por su camino o acercarse para averiguar algo más, Ryota fue sorprendido por la voz del que parecía ser el líder del pequeño grupo: un niño de bandana verde, cabellos desordenados, que le prometía riquezas y fama a partes iguales.
El de mirada color miel tuvo que contener la risa para no herir el ego del pequeño. Además, si la confianza de aquel niño realmente estaba a la altura de sus palabras, creyó que bien podría quedarse con una buena parte del botín y gastarlo en la ciudad.
“Vale, llevémosle el juego a estos niños…”, pensó, justo cuando los tres infantes bajaron de la cerca y se acercaron a él para rodearlo.
La presentación de Takeshi fue enérgica y vivaz; se notaba que era quien protegía a los otros dos: una jovencita tímida llamada Aiko y un regordete bonachón de nombre Akira. Por lo mencionado, se autoproclamaban como exploradores con hambre de aventura y habían descubierto un tesoro en una cueva montañosa custodiada por seguramente una que otra bestia del bosque.
Tras pensarlo por unos segundos con su mano en el mentón, el peli castaño asintió confiado. “Está bien, bro, me convenciste, pero necesito que aumentemos la recompensa un poco más…” Sonrió al final de sus palabras, agachándose ligeramente para ver al pequeño niño. “Los acompañaré a esa cueva y los protegeré, pero a cambio…” Sus ojos se pasearon por los tres niños, para terminar, volviendo a Takeshi.
![[Imagen: FZEGz2V.jpeg]](https://i.imgur.com/FZEGz2V.jpeg)
“¿Cuál de ustedes tiene una hermana soltera de +18 años?”
Pregunto entre risas. “Si los llevo allí a salvo, el que la tenga, deberá presentármela.” Continúo para luego volver a su posición erguida. Aquella petición seguramente rozaría lo estúpido ante la ingenuidad de los pequeños, pero así Ryota cubriría dos necesidades, dinero para su estadía y una hermosa señorita para que le mostrara la isla.
“Entonces, ¿tenemos un trato? Takeshi.” Culmino estirando su mano para un apretón de manos entre dos hombres, una promesa que debería ser cumplida.
Si llegaban a un mutuo acuerdo, Ryota no dudaría en seguirlos. “Ah, y ¿alguno tiene agua? Me muero de sed.”
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