[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria
#89
El dragón parecía incansable. Con una furia indómita y sin perder tiempo, mientras yo intentaba respirar tras haberme deshecho en partículas arenosas, se precipitó a golpear a Fuguwu que parecía un blanco fácil en el aire. Por suerte sabía que mi compañero siempre podía resolver los problemas por sí solos, acabando por sorprender al reptil volador con una ágil esquiva, propinándole un golpe de su arte marcial acuática. Aún así parecía que tampoco era suficiente para terminar el trabajo, ya que la bestia parecía que seguía incansable... hasta que sentí a Karl volar al máximo de su velocidad hacia su posición. Tras oír su grito y como si de un truco de magia se tratase, el dragón se durmió y cayó desplomado en el suelo, soltando una piedra que guardaba.

Mi arena se arremolinó sobre el terreno, dando forma de nuevo a mi cuerpo y comencé a caminar hacia el lugar en el que se encontraba la acción. Miraba atónito a Karl, ¿había conseguido desarrollar ese extraño poder que me hizo caer una y otra vez, en cada una de nuestras misiones?. Me llevó a pensar en ello el hecho de ver a mi amigo gyojin perder la consciencia a la par que el dragón, como si de una caótica tormenta se llevase todo por delante. Por suerte para mí, por primera vez, me había salvado estar lejos del lugar.

Agotado, posé mi mano izquierda en el lateral de mi alada amiga — Ya está, Karl. Has ganado y seguro que están todos bien — En ese momento no me salía hacer un chiste tonto, o ser el cheerleader de la división. Era consciente de lo que suponía el peligro para ella, conocía que en el pasado esta división destacaba por haber perdido en batalla a muchos miembros. Mis palabras sonaban serenas para intentar calmar al fénix, ya que en esa ocasión no era Fuguwu quién podía hacerlo. Él era el mejor para mantener la calma. Seguí caminando hacia el dragón, mirándole fijamente sin guardarle ningún tipo de rencor ya que, al fin y al cabo, los invasores éramos nosotros y éste era su hogar. Yo me pondría igual si sintiese que mi hogar natal pudiese estar envuelto en peligro. Me agaché y cogí la piedra que soltó, era verde y tenía el dibujo de una hoja. Parecía que era la cuarta de las cinco que necesitábamos ya que seguía el patrón de todas y ese dibujo también estaba marcado en el mural. No paraba de pensar en todo lo que nos estaba ocurriendo desde que llegábamos a la isla, cada piedra estaba protegida por bestias o cosas que mi mente no comprendía, por lo que no sabía que podía pasar con ese faro. Guardé la piedra junto a la piedra lunar que seguía dentro de mi guante izquierdo y seguí caminando hasta llegar a Fuguwu. Sabía que él guardaba la piedra acuática del lago en el que aquellos dos enormes pájaros bailaban a mi ritmo, y me hice con ella también, guardándola junto a las otras dos.

Levanté el cuerpo inconsciente de mi amigo, llevando su brazo izquierdo por detrás de mi cabeza para poder subirlo a mis hombros como un saco — Será mejor que nos vayamos antes de que esta bestia despierte de nuevo, no estoy en condiciones de luchar, ¿me sigues? — Mi cara de cansancio era un poema, estaba hecho unos zorros. — Vamos a recoger a Joe — Dije tras convertir mis piernas en un chorro arenoso para propulsarme hacia Karl, llevando a Fuguwu — En realidad ha sido culpa mía, si hubiese acertado mi golpe contra el dragón, no habría pasado ésto — Hablaba mientras subía a Fuguwu sobre el lomo de Karl — Creo que será mejor que los lleves tú.

Tras ello volé junto a Karl hacia la posición a la que el dragón había enviado a Joe con su ataque, me costaba entender cómo un simple animal tenía el poder suficiente de haber sido capaz de provocar tales daños. Parecía que el Nuevo Mundo era más peligroso de lo que solía decir la gente. Inmerso en mis pensamientos, no me daba cuenta de que la temperatura ambiental era cada vez más agradable. Cuando alcanzamos al vicealmirante, le registré para ver si había sido capaz de encontrar algo en nuestra ausencia. Primero me hice con la piedra de fuego que había retirado del volcán, luego pude ver cómo llevaba encima tres piedras extrañas que eran iguales. — Tenemos ya por fin las... ¿siete piedras? ¿no eran cinco? — me eché el pelo hacia atrás por la mitad de mi cara que no estaba cubierta por mi máscara, intentando pensar si se nos estaba escapando algo. Repetí el mismo proceso que con Fuguwu y ayudé a Karl, levantando el cuerpo de Joe para que pudiese llevarlo. Ella era mucho más grande e incansable que yo. — Seguro que en cuanto duerman un poco y coman algo se recuperan, aunque no sé qué podemos cocinar entre nosotros, ¿sopa de arena? ¡uma delicia! Kakahaha — yo no tenía ni idea de cocinar y parecía que Karl tampoco, así que estábamos apañados. — Por cierto, ¿es cosa mía o cada vez hace menos calor? — Empezaba a darme cuenta del ambiente, sin saber muy bien qué estaba pasando

Con las piedras a mi recaudo, manteniéndome alerta a mi alrededor junto a mi waki por si alguna sorpresa más nos esperaba y nuestros compañeros a cargo de Karl, volamos finalmente hacia el faro, el punto inicial en el que esta aventura de dos días había comenzado. Había sido una aventura más dura de lo que podríamos habernos imaginado en un inicio pero nos quedábamos con el hecho de tener muchas historias que poder contarle a la gente. Tras llegar a la edificación y subir hasta la habitación del mural y el pedestal, saqué las piedras que habíamos conseguido entre todos. — Si Joe tenía razón, con esto debería pasar algo — Comencé a colocarlas por el orden en que las habíamos conseguido, siguiendo el dibujo del mural y la forma del pedestal. No tenía ni idea de qué estaba haciendo pero en ese punto no era más que seguir el juego de un niño colocando fichas con formas geométricas en sus huecos. Primero coloqué la lunar, aquella protegida por las extrañas voces de la siniestra cueva que nos volvieron locos. Le siguió la piedra de fuego, la cual intentó marcar con sus llamas a Joe en el interior del volcán. Luego la acuática, conseguida por Fuguwu en el lago... sólo pensaba en lo bien que me habían caído esos pájaros, ojalá pudiese hacerme con ellos para seguir bailando, eran divertidos. A continuación fue la piedra hoja, obtenida gracias a que Karl consiguió desmayar al dragón, el verdadero peligro de la isla y, finalmente, sólo quedaba un hueco para tres piedras iguales — No tengo ni idea de qué tenemos que hacer ahora... así que la solución será dejarse llevar por el ritmo y rezar para que esto no explote ¡kakahaha! — a esas alturas no podía descartar la posibilidad de que el faro fuese una bomba, todo podría pasar en esta isla tan rara. Coloqué una de las piedras, esperé unos segundos y... nada. No reaccionó. — Al menos no ha explotado — La saqué y coloqué otra de las tres. Esperé y tampoco. — Pues a rezar para que la última funcione, no me apetece tener que volver ahí fuera — Finalmente probé suerte con la última. Pasados unos segundos, empecé a notar una vibración — ¿Por qué en este tipo de situaciones, la solución siempre es la tercera? — Parecía que por fin lo habíamos hecho bien y algo empezaba a funcionar. Sólo esperaba que por fin pudiésemos descansar, me iba a tirar durmiendo una semana por lo menos.


Resumen

Bélico

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Gastos

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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - por Apolo Bahía - 15-10-2025, 06:56 PM

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