[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#6
En sus manos, un pequeño y diminuto objeto daba vueltas con infantil obstinación, como si, por cada giro que le diera, un pedazo de su realidad se desprendiera.
Sin embargo, la verdad era muy simple. Se trataba de un relicario bañado en oro, sin grabados y desnudo de todo ornamento; tan simple, tan absolutamente simple, que Bai no había reparado en su significado, cegada por la manía de analizar las formas, como si las cosas solo existieran cuando uno las somete al pensamiento.

Además, que su alrededor permaneciera en penumbra tampoco ayudaba; más bien, acentuaba ese sentimiento de incertidumbre que la poseía. Y es que, por más antorchas que ardieran en el puerto —tremulas flamas ardientes que intentaban guiar al gentío—, la claridad que desprendían se reflejaba sobre la superficie pulida del relicario con cruel intención, desviando cada rayo de la diminuta hendidura que había en uno de los labios y que era la llave para abrirlo. Y Bai, que miraba con terca paciencia, empezaba a frustrarse.

Quizás por eso, por la frustración per se, o quizás por caminar caminaba junto a Lan, la erudita —a quien así había nombrado tras saber que sólo ella reconocía su lengua—, es que empezó a bullir de nuevo en su interior una idea tan pequeña que temía nombrarla y volverla real.
Sí, debía ser eso.
De ahí que tratara de silenciarla con aquel juego entre la vista y el tacto, como si el movimiento de los dedos pudiera distraer a la mente y engañarla.

¿De qué otra forma podría hacerlo sinó?

Últimamente, Bai se había tomado demasiado en serio eso de encontrarse a sí misma a través del otro; y Lan —sin proponérselo— se había convertido en el espejo donde ella creía verse. No porque la mujer pelirroja la cargara con ese papel, tampoco porque el grupo se lo hubiera impuesto ni porque ella misma lo deseara, sino porque su muda timidez e incapacidad de hacerse oír la obligaba a existir solo a través de las palabras ajenas.

En ese momento sus dedos parecieron notar el relieve de la hendidura.

Y fue entonces cuando lo comprendió, en medio de un destello febril de lucidez, que en ese proceso de hacerse oír había empezado a perder algo: su frontera.
«Traductor, traidor», recordó.
Sí, esa era la verdad: cada vez que Lan traducía por ella, la traicionaba sin querer. A sus palabras, sus matices y cultura. Pero, para si desgracia, esa traición era necesaria. Incluso si la borraba.

El relicario volvió a girar entre sus dedos una vez más. Ahora, mientras se acercaban al tumulto.

Y, casi sin pensarlo, Bai habló apartando la vista del objeto que se había encontrado en el suelo calles atrás.

—Señorita Lan… —empezó a decir—. ¿Sabe si tardaremos mucho en embarcar?

Tan pronto como lo dijo estalló en ella la idea que había querido reprimir. Se hizo consciente. Y comprendió entonces debía aprender el idioma si quería evitar que Lan volviera a ser su voz ante el resto. O peor aún, que ella quedase muda para siempre. Así, ella podría escoger los matices. Ya no necesitaría más préstamos ni ser  una sombra del discurso de otra.

—No suelo quedarme despierta hasta tarde —añadió, por decir algo, aunque estaba casi segura de que ya nadie escuchaba.

Entonces el relicario, caliente por el roce, se volvió pesado e insoportable. Bajó la vista y comprendió que aquel calor no venía del metal, sino del vacío que sentía ante la falta de identidad.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Bai Mudan - 16-10-2025, 08:03 AM

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