Se siente bien, le encantaba Baquella, es un lugar que es acogedor. Si esto dura hasta que llueve, detesto el frío que trae consigo la lluvia como la de hoy. Con lo delicioso que es el calorcito tropical. No juegues, si todo iba bien, estaba timoneado con unos pescadores que necesitaban un par de manos. Ciertamente la pesca no es lo mío, pero que el barco maniobra a babor o a estribor, que la brisa sople a favor o estar pendiente cuando nos conviene recoger las velas. No es un capitán, está muy lejos de llegar a ello pero el sabe volar hace que esto se me haga intuitivo.
Pescar bajo la lluvia es algo muy riesgoso y lo difícil que fue regresar, que de no ser por el faro, habíamos pasado mucho trabajo para atracar. No fue la típica lluvia y mientras el capitán se iba delante de nosotros con las mejores pescas. Nos quedamos atrás, no podemos simplemente irnos como él tenemos que asegurar, hacer los nudos. bajar la mercancía. Todo el trabajo para el que nos pagan. Heras tuvo que fajarse con los compañeros para poder alcanzar a bajar todo lo necesario. No podemos darnos el lujo de no cumplir pues como muchos, necesitábamos esos Berries. No es la mejor manera de vivir, pero la isla no se presta para muchos oficios tampoco.
Tras asegurar los nudos y resguardar todo lo que atrapamos los comerciantes ya se podrían encargar de eso. Lo que correspondiera allí ya no era mi responsabilidad, pero si estaba en disgusto de que el líder se había ido y no me había dado mi parte y eso pone a cualquiera de mala ostia. Imagina tener que atravesar todo el boulevard hasta que finalmente podría llegar donde las luces desde adentro revelan la actividad de la taberna. Estoy empapado, hambriento, sediento, el cuerpo pide revitalizarse.
Broooom Un destello alumbra las ventanas antes de que una brisa fuerte busque entrar por cualquier lugar, encontrando una puerta mal cerrada con visagras que rechinan y entran entrar el aire fuerte. Las bisagras de la puerta ceden al abrirse de golpes, como si una brisa de una tormenta le hiciera ceder golpe, puertas que están hechas para humanos, le queda pequeña. Encorvarse para cruzar el umbral y erguirse de nuevo estando dentro. Expandir sus alas con fuerza para sacudir el exceso de agua. Si, se que este tipo de entradas no me ayuda a pasar desapercibido, mojar a los demás tampoco me ayuda, pero ya en el punto en el que esta no me voy reprimir a las reglas sociales que el resto sigue. Las luces de los candelabros revelan una sombra imponente tras mi figura y se escuchan algunos hombres que tapan su comida de mojarse. Sin embargo en cuanto me ven se lo piensan de nuevo el buscar algún pleito.
—OCTAVIO, TE FUISTE SIN PAGARME, VENGO POR LO MIO.— Normalmente no busco el conflicto y ahora tampoco es la excepción, pero exigir lo que te corresponde no es incitar a la violencia. De mi torso desnudo aun caen gotas y tas y líneas de agua van haciendo charco tras mis pasos en lo que busco acercarme a él. Bandido, parece que ya estaba buscando liarse en el propio bar de su señora. que tipo tan falto de respeto. El poco tiempo que había estado aquí se le había visto ser un galán pero hoy habría un poco de retribución.
Su expresión cambió casi al punto de palidecer por mi presencia. —Creo que podemos negociar amigo. Tómalo con calma. — Los gestos de Heras no eran de enojo, pero si de disgusto al poner su mano en la barra y encimarse ligeramente sobre él fue suficiente para presionarlo lo suficiente para que saliera huyendo a meterse en la cocina.
—¡Le mando saludos a Heidy de mi parte! — Respiró de manera profunda, entonces pudo calmarse y pensar en que debería hacer. Comenzó a acomodarse el cabello fue necesario soltarlo y escurrirlo un poco al ponerlo de lado antes de querer atarlo en una cola alta. Estaba pesado pero tenerlo suelto no iba con él, ni con toda la facha que acostumbra ni con el aura que desprende al tener tanto estilo. Entonces se percató que había compañía a su lado. Una copa vacía. Cierto que Octavio va de galán.
Le miró, seguro de sí mismo, portando sus tatuajes con orgullo, aunque no tiene razón para ello. Se apretó los labios para evitar que pudieran temblar por el frío que carga con el agua de la lluvia. Tiene que actuar relajado ahora, pero no demasiado relajado. Una ceja arqueada al verla, humana, pero, se ve distinta, delicada, femenina, pero especialmente atractiva. Extendí mi mano hacia ella, obviamente no podía estrecharla como un igual, más que nada por el tamaño de la mía.
—Un placer. Heras.— Los murmullos, por su entrada no se quedaron quietos luego de la escena, entonces dejé de reclinarse sobre la barra y me volteé. —Lamento el desastre muchachos. Me dejé llevar.— Eso no evitó que me siguieran mirando, no me molesta pero ya hubo gente que con eso fue suficiente. Afuera se escucha recia lluvia. Puedo volver a fijar mi atención en la femina mientras escurre un poco al apretar la tela de mis pantalones cortos, así no voy chorreando por todos lados. —¿Que estas tomando? ¿Hay cámara para alguien más?— Ahora mismo ya podía darle la correcta atención, no era total pues esperaba una respuesta por su dinero o tendría que dormir en la lluvia hoy.
Pescar bajo la lluvia es algo muy riesgoso y lo difícil que fue regresar, que de no ser por el faro, habíamos pasado mucho trabajo para atracar. No fue la típica lluvia y mientras el capitán se iba delante de nosotros con las mejores pescas. Nos quedamos atrás, no podemos simplemente irnos como él tenemos que asegurar, hacer los nudos. bajar la mercancía. Todo el trabajo para el que nos pagan. Heras tuvo que fajarse con los compañeros para poder alcanzar a bajar todo lo necesario. No podemos darnos el lujo de no cumplir pues como muchos, necesitábamos esos Berries. No es la mejor manera de vivir, pero la isla no se presta para muchos oficios tampoco.
Tras asegurar los nudos y resguardar todo lo que atrapamos los comerciantes ya se podrían encargar de eso. Lo que correspondiera allí ya no era mi responsabilidad, pero si estaba en disgusto de que el líder se había ido y no me había dado mi parte y eso pone a cualquiera de mala ostia. Imagina tener que atravesar todo el boulevard hasta que finalmente podría llegar donde las luces desde adentro revelan la actividad de la taberna. Estoy empapado, hambriento, sediento, el cuerpo pide revitalizarse.
Broooom Un destello alumbra las ventanas antes de que una brisa fuerte busque entrar por cualquier lugar, encontrando una puerta mal cerrada con visagras que rechinan y entran entrar el aire fuerte. Las bisagras de la puerta ceden al abrirse de golpes, como si una brisa de una tormenta le hiciera ceder golpe, puertas que están hechas para humanos, le queda pequeña. Encorvarse para cruzar el umbral y erguirse de nuevo estando dentro. Expandir sus alas con fuerza para sacudir el exceso de agua. Si, se que este tipo de entradas no me ayuda a pasar desapercibido, mojar a los demás tampoco me ayuda, pero ya en el punto en el que esta no me voy reprimir a las reglas sociales que el resto sigue. Las luces de los candelabros revelan una sombra imponente tras mi figura y se escuchan algunos hombres que tapan su comida de mojarse. Sin embargo en cuanto me ven se lo piensan de nuevo el buscar algún pleito.
—OCTAVIO, TE FUISTE SIN PAGARME, VENGO POR LO MIO.— Normalmente no busco el conflicto y ahora tampoco es la excepción, pero exigir lo que te corresponde no es incitar a la violencia. De mi torso desnudo aun caen gotas y tas y líneas de agua van haciendo charco tras mis pasos en lo que busco acercarme a él. Bandido, parece que ya estaba buscando liarse en el propio bar de su señora. que tipo tan falto de respeto. El poco tiempo que había estado aquí se le había visto ser un galán pero hoy habría un poco de retribución.
Su expresión cambió casi al punto de palidecer por mi presencia. —Creo que podemos negociar amigo. Tómalo con calma. — Los gestos de Heras no eran de enojo, pero si de disgusto al poner su mano en la barra y encimarse ligeramente sobre él fue suficiente para presionarlo lo suficiente para que saliera huyendo a meterse en la cocina.
—¡Le mando saludos a Heidy de mi parte! — Respiró de manera profunda, entonces pudo calmarse y pensar en que debería hacer. Comenzó a acomodarse el cabello fue necesario soltarlo y escurrirlo un poco al ponerlo de lado antes de querer atarlo en una cola alta. Estaba pesado pero tenerlo suelto no iba con él, ni con toda la facha que acostumbra ni con el aura que desprende al tener tanto estilo. Entonces se percató que había compañía a su lado. Una copa vacía. Cierto que Octavio va de galán.
Le miró, seguro de sí mismo, portando sus tatuajes con orgullo, aunque no tiene razón para ello. Se apretó los labios para evitar que pudieran temblar por el frío que carga con el agua de la lluvia. Tiene que actuar relajado ahora, pero no demasiado relajado. Una ceja arqueada al verla, humana, pero, se ve distinta, delicada, femenina, pero especialmente atractiva. Extendí mi mano hacia ella, obviamente no podía estrecharla como un igual, más que nada por el tamaño de la mía.
—Un placer. Heras.— Los murmullos, por su entrada no se quedaron quietos luego de la escena, entonces dejé de reclinarse sobre la barra y me volteé. —Lamento el desastre muchachos. Me dejé llevar.— Eso no evitó que me siguieran mirando, no me molesta pero ya hubo gente que con eso fue suficiente. Afuera se escucha recia lluvia. Puedo volver a fijar mi atención en la femina mientras escurre un poco al apretar la tela de mis pantalones cortos, así no voy chorreando por todos lados. —¿Que estas tomando? ¿Hay cámara para alguien más?— Ahora mismo ya podía darle la correcta atención, no era total pues esperaba una respuesta por su dinero o tendría que dormir en la lluvia hoy.
