[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#14
Día 26 de Otoño.
Año 16. Dos días después de llegar a Samba.
Flashback.

El Den-Den Mushi se encontraba a un lado del hotel en el que había podido pasar algunos días. Había entablado conversación con Hyákinthos sobre sus negocios, todo lo que debían hacer, y todavía faltaban deudas que saldar, y no precisamente económicas, sino sobre un posible nuevo viaje que había visto anotado en su cuaderno, el cual aprendió que utilizaba como recordatorio y con eso más o menos lograba guiarse un poco más sobre los escasos y vagos recuerdos de su socio. Era una lástima que con lo bueno que era en su trabajo pudiera ser una persona tan olvidadiza. A veces se llegó a preguntar cómo diantres había sobrevivido desde su nacimiento con semejante pésima memoria. ¿Qué significaba? Desafortunadamente, que tendría que alargar un viaje más, para como mínimo ir posiblemente hasta el Grand Line.

Hubo una conversación entre su jefe y él desde el otro lado del Den-Den Mushi. Algo que no gustó al otro lado, pero pese a tener un largo debate con él, logró convencerlo de lo que iba a hacer. No podían dejar escapar un cirujano de semejante calibre, fuera como fuere. De eso estaba total y completamente convencido.

Día 29 de Otoño.
Año 16. Un día antes.
Flashback.

Se había tenido que citar en un bar, donde aparentemente estaba aquel joven que le había faltado al respeto en el crucero. No es que resultara relevante, lo que sí lo era sin lugar a dudas era Hyákinthos, quien lo había arrastrado hasta allí. Una pequeña reunión inesperada, que solo hablaba de una embarcación al día siguiente, de cómo proseguir hasta el Grand Line, y qué hacer al día siguiente, en qué momento del día poder tener un encuentro… Cosas que saldarían en el más absoluto privado para llegar hasta el día de mañana.

Por supuesto, él mismo, al final de aquella pequeña reunión, le recordó una vez más que anotara que se iban a encontrar, y de que él mismo se iba a adelantar en el barco, o los barcos que fueran a zarpar de allí. No podían estar separados, más sabiendo aquel pequeño problema. Puso incluso un improvisado post-it sobre la misma agenda del chico pelirrosa antes de ponerse en pie él mismo, dando por finalizada la reunión.

Día 30 de Otoño.
Año 16.
Actualidad.

Por supuesto, otra noche en la que se iba a despedir. No desaprovechó la oportunidad, siendo que por la tarde se reunió con cierta persona, de la que muy posiblemente al día siguiente o en una semana, a saber, olvidaría su rostro. Una mujer que ahora se encontraba desnuda en una cama, agotada. Él duchándose, limpiando los restos de aquel intenso acto sexual que había resultado de lo más liberador antes de ir al viaje aquella noche. Nada como un poco de “ejercicio” antes de un nuevo viaje. Una vez más, había otros que lo esperarían, aunque no conocía del todo su destino concreto, eso dependería de lo que hiciera el barco, lo único que debería hacer al llegar sería informar desde el Den-Den Mushi a su jefe, y posiblemente a algún contacto, adentrándose en mares más desconocidos. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvo que hacer un viaje así, pero eso no impedía que su sueño estuviera tan lejano, por el contrario, poco a poco, pasito a pasito, se iba acercando a él. Todo tenía que seguir acorde a lo que planeaba.

Salió de la ducha, la toalla rodeando su cabeza, la desnudez sin cubrir y solo yendo para preparar el traje con el que se adentraría al viaje. Tomó su cajita de metal, donde los cigarrillos estaban perfectamente apilados y organizados, sacando uno de ellos. El humo lo hizo respirar de alivio, soplando con la misma sensación el humo. Sus ojos se posaron por la ventana de aquel dormitorio improvisado, aprovechando que era de la casa de la propia mujer que había seducido aquella tarde. Ella se encontraba ahora descansando en su propia cama, mientras él terminaba no solo de acomodar su corbata, sino también sus propias armas, incluyendo su katana. Sabía que el resto del material algunos de sus hombres lo iban a llevar en el lugar indicado, custodiado de forma correcta.

[***]

Y allí estaba, la voz de una mujer que reconoció. Fue nada más llegar. Claro, las luces nocturnas al menos lograban iluminar el camino pese al gentío y escuchar aquella voz llamar un nombre específico solo logró darle un par de conclusiones; o bien Owen había arrastrado a Gwendolyn en su propia misión, o había sido lo suficientemente insensato para dejar que las confianzas se elevaran a lo más alto. La fortuna lo llevó a que su cercanía era más hacia la mujer. El humo de su cigarro lo envolvía, posiblemente acompañado del aroma que a algunos podía resultarles adictivo y a otros desagradable, dependía de cada quién aquel pequeño detalle.

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—Quizás pueda divertirme un poco…

Él mismo aceleró el paso hacia donde escuchaba que se dirigía la mujer, colocándose a propósito frente a ella, barriéndole el paso mientras ella parecía buscar a aquel joven. Ahora lo que se dibujaba en sus labios era una gran sonrisa cargada de malicia. Lo había hecho a propósito, de modo que pareciera simular un accidente. Quien lo viera, por supuesto, no se lo creería y… ¿qué decir de una ciega? Obviamente sus pasos eran sigilosos, sus movimientos expertos por los años en los que tuvo que infiltrarse en algunos de sus trabajos. Provocó un leve choque entre ellos, de forma que la cabeza de la mujer, junto al bastón que esquivó con facilidad, se topara contra su pecho y abdomen.

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—Debería ir con más cuidado, señorita Gwen.

Su cabeza se volteó, en la dirección donde veía al mismo Owen acercarse. Su sonrisa cargada de malicia, cálculo. Todo estaba preparado, se estaba divirtiendo de aquel pequeño espectáculo. —No querrá tener un accidente, señorita. Déjeme guiarla hasta su amigo. — por supuesto, preparado para cualquier oído innecesario, fingir que lo conocía con ella, y que no lo conocía para quienes pudieran observar. Parte de su plan, por supuesto. Él mismo tomó su mano, guiándola apresuradamente para satisfacer la velocidad que parecía buscar antes del encuentro. Eso sí, antes de la separación, su brazo pasó por encima de los hombros de la pequeña mujer. Mantenía una cercanía suficiente para que cuando hablase, solo ella pudiera oírlo, al menos las siguientes palabras que fue a pronunciar. —La próxima vez, por su seguridad y la del propio Owen, no le recomiendo armar semejante escándalo. Podría atraer miradas indeseadas. — su voz, grave y profunda, sonaba ahora más firme. No la amenazaba, su tono de voz era autoritario sencillamente, como la costumbre que había adquirido. El humo quizás la pudiera molestar, pero por el momento se divirtió hasta el reencuentro de ambos. Dio un par de palmadas en el hombro de Gwen, con los ojos fijos a Owen, quien parecía risueño. ¿Cuánto le duraría? No le importaba, eso era divertido. 

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—Deberías cuidar mejor a tus damas, Owen. Así parece que te llama la señorita Gwen.

Una vez más, fingiendo conocimiento e ignorancia por partes iguales. —Me quedaría más tiempo, pero tengo asuntos que atender. — esta vez se separó de la mujer, dando un par de pasos hasta el joven, con un par de palmadas en su hombro, acercando sus labios en el oído ajeno de modo que solo él pudiera escuchar sus palabras. 

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—No olvides para quién trabajas, y no la cagues.  

Dicho esto, abandonó despacio la mano del hombro ajeno, contemplando a Gwen. —Tenga un buen viaje, señorita. — su voz sonó igual que siempre, en un tomo más amable, aunque con su timbre sonaba extraño. Abandonó a la pareja, volviéndose a perder, pudiendo ver ya a Uker. Dudaba haber sido visto, desconociendo por su parte que se estaría dirigiendo en búsqueda de quienes se había separado hacía apenas algunos escasos minutos.

Ahora bien, el problema residía en algo pequeño, quizás insignificante para el resto, mas no algo que pudiera pasar por alto el adulto; los Agentes del Gobierno Mundial. ¿Significado? Que no le resultaban conocidos, y no podía correr el riesgo de que lo reconocieran. No es que fuera TAN conocido, ¿qué pasaba si una banda rival ya se había adelantado a hablar con ellos? No hacía mucho que había logrado descubrir un pequeño secreto en su pequeña aventura con Owen, aquella droga que todavía estaban investigando por su cuenta. Tomó el Den-Den Mushi, marcando al mismo Hyákinthos con una orden más directa.

—Me adelantaré a uno de los barcos. Puedes entrar desde el boleto. Soy Jin, quien te contrató. — porque sí, ya se había habituado a repetir una y otra vez quién era y qué hacían para que al pelirrosa no se le olvidase, o al menos se encendiera su bombilla lo suficiente para comprender. —Que tus amiguitos vayan también a ese, llévalos contigo si tanto quieres estar con ellos. — no dio tiempo a responderle, solo a decirle cuál era al que iba (o adelantaba). Porque sí, tocaba entrar a escondidas. Procuró que sus armas estuvieran bien acomodadas. No quería ser visto, al menos no por esos Agentes. Quién sabe si trabajaban realmente por el gobierno, o si bajo la mesa habían recibido algún tipo de dinero. Lo desconocía, y precisamente por eso se reacomodó mejor la katana de su cinturón.

Agradeció el horario nocturno y el bullicio de las personas. Con eso y con su habilidad felina y sigilosa, logró pasar desapercibido entre ellos, con movimientos veloces y sigilosos. Aprovechando aquellas discusiones, sus pasos ágiles lo fueron guiando hasta uno de los barcos, sabía que su cofre estaba a salvo y llegaría en breves hasta donde él. Sus movimientos ágiles lo pudieron llevar a una de las cuerdas que sujetaban el ancla. Esperó pacientemente a la distracción, su oído ya había escuchado las quejas que se dirigían a muchos de ellos y, por supuesto, aprovechaba la parte más oscura para poder pasar desapercibido. Respiró con la misma calma con la que trabajaba en el mismo momento que tomó la enorme cuerda, usando sus brazos para escalar con ella y, con un veloz movimiento, sujetarse con las manos hasta el borde, asomando despacio su cabeza, revelando parte de su cabello, su cicatriz y, finalmente, sus ojos. Antes de aquel pequeño gesto, había agudizado su propio oído, procurando que en los momentos que hubiera absoluto silencio, ni el de pasos, ni voces, ni nada similar, pudiera realizar mejor el movimento. No parecía que hubiera demasiada gente, pero de todos modos había bullicio, lo que significaba que, en el momento de dar el salto y aterrizar en el interior del barco, pudo evitar que el sonido fuera escuchado por quien fuera. Ya solo quedaba ver si sus compañeros lograrían el mismo resultado.


Off Rol
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Onizuka Jin - 17-10-2025, 12:53 AM

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