[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#21
Cerré el libro que estaba revisando. No me podía concentrar en su lectura, algo raro en mi. Tal vez fuera porque aquella era una noche de las que tanto me había advertido mi madre. Una de las que podías perder todo, incluso a uno mismo, como había experimentado ya algunas veces. O tal vez fuera por la emoción que se vivía en el puerto. Las antorchas titilaban, como si le marcasen el ritmo a los comerciantes que empezaban a cerrar sus negocios y a la muchedumbre que se concentraba en los paseos cercanos a los embarcaderos. Entre toda la gente, que se agolpaba para conseguir un billete para los barcos, se encontraban ellos. Agentes del gobierno mundial. Un escalofrío me recorrió la espalda al pensar que alguno de ellos pudiera ser el que quedó con vida junto a DaSilva, o peor aún, que el propio Robingo se encontrase en el puerto. ¿Todos esos agentes serían por nosotros? Como fuera, los pensamientos inundaban mi cabeza, hasta tal punto que las letras pasaban de largo por ella sin dejar significados. Aquella noche, mi mente solo estaba puesta en una cosa: esa noche todo cambiaría.

Dejé el libro en la estantería. Caminé unos pasos hasta la puerta de la sala que hacía las veces de biblioteca. O al menos esa era mi intención, puesto que todo el barco parecía estar destinado a la fiesta y el espectáculo. Agarré mi rifle y me aseguré de cargarlo. Aún me resulta extraño poder sentirme cómodo sin tenerlo encima a todas horas. Me puse la chaqueta, cargada con mis cosas, antes de deslizar la correa del rifle por mi hombro y coger los guantes que había comprado para Eros en la ciudad y me dispuse a subir a cubierta. La noche estaba cerrada, pero mis compañeros ya se encontraban formando un tumulto al cargar cajas y tensar cuerdas; los preparativos para el viaje. Mis compañeros... no pensaba volver a poder hablar así. Ceñí con fuerza mi sombrero a la cabeza y subí a echar una mano.

Tan pronto como me encontraba en el exterior, comencé a hacer un nudo a una de las cuerdas que aún se encontraban sin sujeción. La cuerda estaba tersa, sin hilos que apuntaran en todas direcciones, era nueva, como nuestra aventura. Oí como Rosse reclamaba a Giyuu su ayuda para cargar cajas. El grandullón despertaba en mi una sensación de familiaridad. Quizá fuera por sus raíces que algo nos unía, pero su presencia en el barco me reconfortaba; no me sentía tan distinto. Aunque si me paraba a pensarlo, aquella tripulación era de lo más peculiar. Continué atando cabos y tensando cuerdas, hasta que una nueva voz atravesó el aire. Aún me chocaba haberla encontrado allí, pero parecía que Gwendolyn había pasado de ser una chica perdida en la selva a una pirata en tiempo récord. Me acerqué para ver qué quería, no sin abandonar del todo mis queridas sombras.

Junto a ella se encontraba un chico pelirrojo, joven, incluso más que la señorita Gwendolyn. El chico parecía nervioso, tenso por la situación, algo lógico pensando que se encontraba en un barco pirata. O, ¿sería por el anuncio de Gwendolyn sobre su futuro enlace? Como fuera, el sudor, su rostro enrojecido y sus ojos desenfocados dejaban claro que estaba casi en pánico. Justo al contrario que mis compañeros, los cuales comenzaron a interactuar con él con sus peculiaridades.

—¡Bienvenido, GwenOwengonUkerOwen! Espero que tenga un feliz matrimonio junto a la señorita Gwendolyn —dije, mi mano agarrada al ala de mi sombrero, ciñéndolo aún más a mi cabeza. Eros, que había salido de su ataúd con una actitud casi teatral, se dirigió al chico para entregarle algo, lo cual me recordó que yo también tenía algo para él—. Eros, toma tus guantes, estoy seguro de que esta noche los podrás estrenar. Mejor dicho, me apuesto 100 berries contigo a que esta noche alguien prueba tus puños. ¿No? ¿Nadie? Son solo 100 berries. Giyuu, amigo. Tú no me puedes fallar —interrogué tras lanzar los guanteletes a Eros, buscando alguien que aceptara mi apuesta, pues llevaba todo el día sin jugar y mi sangre lo pedía a gritos.

Pero en ese momento, apareció un nuevo hombre, alto, casi tanto como Giyuu, vestido con ropas oscuras, como las que suelo usar yo. Rápido, agarró al pelirrojo por la cabeza y lo reprendió. Parecía no estar contento porque se hubiera alejado de ellos. Se disculpó con buenos modales y con un tono de voy muy distinto al que había utilizado con su compañero. ¿Se trataría acaso de otra banda pirata? Tal vez, solo fueran una banda callejera, pero estaba claro que pertenecían a una misma organización, ya que se trataban de compañeros. Además, parecía que también conocía a la señorita Gwendolyn. Me parece increíble que aquella chica que decía no conocer el mundo, haya acabado conociendo a todas las personas que se nos acercan.

Me alejé hasta apoyarme en la borda del barco, dejando mi rifle sobre ella, mis manos sin separarse de la empuñadura y el guardamanos. Tenía que estar preparado para aquella noche, pues no solo los agentes que llenaban el puerto podrían ser problemas. Observé la ciudad, deseando que fuese la última vez que la veía, al menos durante un largo tiempo, pensando en todo lo que dejaba atrás. Nada que me atase, ningún vínculo. Solo el recuerdo de unas cadenas que me alejaban de mi libertad. Eché una última mirada al cielo y volví a ceñirme el sombrero con fuerza, tanto que mis ojos quedaban ocultos en las sombras.



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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Varoganchin - 17-10-2025, 11:46 AM

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