[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#35
La seguridad del techo de la taberna quedó atrás, ahora sobre su cabeza se ciernen nubes tormentosas que funcionan como distracción para él. En medio de la algarabía no se fija en la multitud ansiosa que dese embarcar, si no en el cielo que parece contener un suspiro para no estallar. No es navegante, las direcciones se le dan fatal, es de las pocas cosas que puede recordar sobre sí mismo, pero aun así presiente que esta noche es demasiado caótica para aventurarse en mares peligrosos.
 
—¿Cuál es la necesidad de embarcarse hoy, Ashveil? —Pronunció el nombre con naturalidad, como si nunca hubiera tenido problemas para recordarlo mientras veía como el capitán de su grupo le entregaba un par de capas a María Merlot y a una mujer más alta cuyo nombre se le escapaba como agua de entre las manos. —En esta isla podría hacer mucho dinero, mira la variedad de personas que hay…no deberíamos apresurarnos…no aun…nos quedan cosas por hacer en este lado del mundo —. Pero no importa cuánto se queje ahora, la decisión de subir a uno de los barcos fue tomada horas antes en una reunión casi que improvisada en una de las múltiples tabernas del Reino de Samba.
 
—Bueno, da igual…no me escucharon antes, tampoco lo harán ahora —. Un suspiro escapó de sus labios antes de inclinarse hacia Merlot, dirigiéndose a ella exclusivamente para advertirle algo que, al menos a él, le parecía obvio. —Pasa desapercibida, mi preciosa sirena —. Una advertencia que no estaba de más considerando la etérea belleza de la mujer, capaz de atraer miradas indeseadas que pudieran ponerlos bajo el radar de gente peligrosa. ¿Para qué mentirse? El mismo se habría fijado en ella como un mero objeto con el cual comercial de no ser porque la muchachita había logrado hacerse un hueco en su memoria y, también, porque su capitán le había advertido que no hiciera nada en contra de ningún miembro de su grupo.
 
Se alejó apenas un poco luego de eso, no queriendo separarse demasiado del pequeño grupo variopinto que lo acompañaba, solo deseaba tomarse un momento para apreciar su alrededor sin fijarse en nadie en especial, aunque, era inevitable no notar a los agentes de la marina que pululaban de un lado a otro. Parecía que el gobierno pensaba mantener todo en orden. No le molestaba eso, para nada, a fin de cuentas, hoy no viajaban en un barco sin registro ni bandera, hoy viajarían como simples turistas, personas con ganas de recorrer el mundo…nadie tenía que saber sus verdaderas intenciones una vez estuvieran al otro lado.
 
Se dejó guiar por María, aunque lo cierto es que su mano se había posado desde hacía tiempo sobre el hombro de su capitán, tal como si fuera un niño que no puede despegarse de su padre en medio de una multitud. Era solo por seguridad, no deseaba perderse entre la multitud y luego no tener idea en que barco zarparían sus compañeros, por lo que agradeció que más temprano que tarde estuvo en una fila numerosa… ¿Qué necesidad tenían de viajar con tanta plebe? Servía de camuflaje, pero no dejaba de ser incómodo.
 
—Merlot, sirena preciosa, no deberías hablar con tanta familiaridad con extraños, no importa que tan inocentes luzcan —. Le susurró a la sirena cuando se dio cuenta de su interacción con un niño que, al igual que la mayoría en esa fila, se asombraba por la altura descomunal de un sujeto que estaba por delante en la fila de al lado. Un gigante, sin lugar a duda…después de todo… ¿No viajaba el mismo con uno? Bueno, algo le decía que sí, pero no podía decirlo con seguridad.
 
Avanzaron en la fila más rápido de lo que creyó y, la sirena, tan elocuente como siempre, envolvió al encargado de la boletería para comprar los tickets con los berries que el mismo le había entregado antes a la chica. Él, en cambio, solo se quedó a su lado, cuidándola como si fuera un guardaespaldas, uno bastante llamativo, a fin de cuentas, su cabello rosa resaltaba y, no solo eso, a su paso dejaba un olor a menta bastante notorio para cualquiera que no tuviera un mal olfato…es decir, para cualquiera que no fuera él, pues, por más que se hubiera “bañado” en perfume de esta esencia, cada cierta cantidad de minutos se veía obligado a llevar la parte interna de su muñeca directo a su nariz para poder sentir el aroma mentolado que se desprendía de esta, tal como lo hacía justo en el momento en que la chica de cabellos celestes lo hizo regresar a tierra entregándole su respectiva entrada al barco.
 
—Gracias, Merlot —. Antes de caminar hacia el puente de entrada al barco, se detuvo solo un momento, con ticket en mano, prestando atención a algo que Ashveil le quería comunicar con la mirada. Observó sus alrededores, todo era tan...caótico, un escenario perfecto para que cualquier situación peligrosa estallara en un abrir y cerrar de ojos, pero preocuparse por ello y hacerlo evidente solo haría que Merlot y la otra mujer enorme pudieran ponerse nerviosas…eso no era conveniente, no ahora.
 
—No me mires con esa cara de preocupación, Ashveil —susurró cerca de su capitán, solo para que él pudiera oírlo —, eres el líder de nuestro grupo, si vas por ahí mostrándote nervioso, harás que el resto también lo esté y eso no sería bueno, además…el puerto parece estar bien protegido, si hay algún altercado, pasemos de él, no nos veamos envueltos en conflictos sin sentidos si no tienen que ver con nosotros —. Le dio un par de palmaditas en el hombro al más pequeño. —Puedes estar tranquilo, intentaré estar atento a nuestros alrededores, aunque no prometo mucho…tal vez hasta se me olvide esta conversación para cuando estemos en el barco —. Dejó escapar una risa antes de que su cara tomara de nuevo un matiz casi inexpresivo que terminó con el médico mordiéndose el interior de la boca, mientras intentaba concentrarse en la marejada de personas que iban y venían…por supuesto, algo casi inútil.
 
Dejó de torturarse a si mismo cuando sintió el sabor a sangre en su boca, culpa de sus propios dientes. Suspiró al darse cuenta de haber caído de nuevo en esa mala maña y tomó con fuerza el par de maletas en las que llevaba todo lo que consideraba necesario, desde ropa a insumos médicos y algo de dinero, lo necesario para sobrevivir y, así, con sus pertenencias seguras caminó por el puente de embarque, no sin antes haber entregado su boleto y, luego, se puso cómodo en el nuevo navío que le serviría de estancia por quien sabe cuántos días.
 
—Por cierto —. Se aseguró de que tanto Ashveil como Merlot estuvieran cerca cuando habló de nuevo. —Creo que había quedado de encontrarme con alguien en uno de estos barcos, pero no puedo recordar su nombre ni su apariencia, pero sé que estuvo con nosotros en la taberna, si llegan a verlo pueden avisarme…seguro que algo importante tenga que hablar con él o quizá no…no estoy seguro —. Antes de ir a su camarote, se recostó en la baranda del barco, observando desde arriba el movimiento incesante del puerto. Quería actuar tranquilo, como si nada lo afectara, pero lo cierto es que tantas personas sí que estaban empezando a ponerlo nervioso.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Hyákinthos - 17-10-2025, 09:47 PM

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