[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#37
La noche estaba más cerrada que una ostra. El cielo entero parecía pintado únicamente en negro, sin luna ni estrellas, solo el resplandor tembloroso de las antorchas en el puerto y las luces amarillentas de la ciudad. Todo el Reino de Samba parecía extraño aunque la gente seguía con su rutina como si nada: comerciantes recogiendo toldos, marineros apurando jarras de ron, y músicos callejeros intentando sacarle las últimas monedas a los turistas que aún no se rendían al sueño. Pero algo se sentía raro en el aire… como cuando estás en el mar y sabes que se acerca tormenta aunque todavía no veas las olas levantarse. Esa mezcla de tensión y calma fingida me tenía alerta, aunque intentaba disimularlo caminando entre la multitud con mis compañeros.

No era fácil pasar desapercibido midiendo más que los mástiles de la mayoría de los barcos, pero lo intentaba. Vestía mi camisa hawaiana, esa que me habían regalado en el crucero, llena de flores naranjas y hojas verdes, y unos pantalones cortos color crema que apenas me llegaban a las rodillas. En la frente llevaba mis lentes de sol, aunque de sol no había ni rastro, y sobre el hombro cargaba un macuto grande, casi tan grueso como un barril, donde escondía mi hacha y el resto de mis cosas. Del mismo colgaban varias redecillas con cofres: el mío, el de Jin y, claro, el de MM, porque la pequeña insistió en llevar más cosas de las que cabían en sus manos.

A cada paso, el macuto crujía como si tuviera vida propia, pero lo que más ruido hacía eran mis pensamientos. Miré al cielo de nuevo; esos nubarrones no eran buena señal. No era supersticioso, pero ningún navegante que se respete ignora un cielo así. Aun así, no era yo quien iba a maniobrar el timón esta vez, y eso me daba cierta tranquilidad. Solo tenía que seguir el plan, embarcar con los demás y pasar desapercibido. Aun así, mis ojos se movían de un lado a otro.

Vi lo que Ash también notó: hombres trajeados, en grupos de cuatro, moviéndose por el puerto con pasos medidos. No eran simples viajeros. Sus sombreros, sus movimientos… y sobre todo, la manera en que evitaban las sombras pero observaban todo a la vez. Agentes. Del Gobierno, sin duda. Asentí levemente hacia Ash, sin decir palabra. No hacía falta: Los dos sabíamos que esos tipos traían problemas.

Cuando MM terminó de comprar los boletos, avanzamos entre la marabunta hasta los muelles. Cuatro barcos, todos iguales, sin bandera y sin tripulación visible. Era raro, demasiado limpio para ser un simple transporte comercial. Las cajas apiladas en cubierta, todas del mismo tamaño, todas con el mismo símbolo pintado, tampoco ayudaban a tranquilizarme. La marca del Gobierno Mundial. No sabía qué me inquietaba más: la tormenta en el cielo o el tipo de gente que estábamos por acompañar.

Subir al barco fue un asunto complicado. La pasarela se tambaleaba bajo mi peso, y por un momento pensé que me iría al agua con cofres y todo. Cuando al fin puse un pie en cubierta, respiré hondo. El barco olía a madera recién pulida, cuerdas húmedas y sal. Era un olor familiar, uno que traía recuerdos de mi juventud en alta mar. Pero a diferencia de entonces, esta vez no tenía ni idea de a dónde íbamos, ni con quiénes exactamente. Y para empeorar las cosas, me di cuenta de algo obvio… y tarde. —Eh… MM.— Dije bajando la voz y agachándome un poco para hablarle. —No preguntaste si hay camarotes para gigantes, ¿verdad?— Intenté sonreír, pero la preocupación se me escapó en el tono. No sería la primera vez que me toca dormir sentado en cubierta o en una bodega con las rodillas en el mentón.

Suspiré y me rasqué la cabeza, sintiendo que el barco se movía apenas bajo mis pies. —Bueno, mientras tanto, vas a tener que quedarte tú con Cara Melo— Añadí, metiendo la mano en el bolsillo y sacando al pequeño komashika que se removía entre mis dedos como un trozo de algodón con patas. —No quiero que lo aplaste sin querer si tengo que dormir en el suelo.— Lo puse con cuidado entre las manos de MM. El animalito hizo un pequeño “meh” y trató de esconderse en su cabello. —Cuídalo bien. Recuerda que lo venderemos por un buen precio…— Aunque en el fondo sabía que MM no lo dejaría ir tan fácil. Me enderecé, ajusté las correas del macuto y miré el horizonte oscuro que nos esperaba más allá del puerto.

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Karmas
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Thrym - 17-10-2025, 11:18 PM

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