El pelirrojo no había planificado todo a propósito. Él sabía leer a la gente con bastante rapidez debido a su inmensa facilidad para la interacción, pero estar aferrado a sus ropas como si fuese un niño con ansiedad social, ciertamente, le provocaba una mueca de labios apretujados previos a querer lanzar una carcajada, viéndolo tan notablemente nervioso que le resultaba extrañísimo. Jamás había visto a un adulto tan raro e inhibido, un contraste tan gigantesco que, a Owen, le parecía maravilloso ya que era el tipo de persona que más le llamaba la atención: La gente extraña, rara, con mañas diferentes y desencajadas de la sociedad, tal y como lo era el muchacho en el fondo.
Había parte de mentira y de verdad en sus palabras, ya que, si bien el mal dormir es uno de las peores cosas que impactan en el estado de ánimo del pelirrojo, ciertamente, lo que tenía atolondrada su cabeza y sus pensamientos fue todo lo vivido un día antes de aquel momento. Los recuerdos, apelotonados en su cabeza, solo mostraron la más horrible cara que él tiene. Le alivió la expresión el verlo más atento y no tan nervioso, como si empezasen a estar lenta y progresivamente en la misma sintonía -¿Porqué...soy tonto?- ya que la conversación, en un movimiento simple, empezó a girar entorno a cómo la cabeza del muchacho se encontraba envuelta en una maraña de nudos y ataduras complicadas de expresar, explicar y hasta razonar, ¿Cómo uno podría hacer un raconto de todo lo ocurrido hasta este preciso instante? No hablamos de lo pasado en Karate, sino, incluso, en Tamanegi -...buf, lo siento, hermano.- incluso sintió una fuerte presión en el centro del estómago, una incomodidad que se traspasó en aquella mirada alegre y brillante de un Owen perdido a una más envuelta en lo triste y lamentable de que...mientras que su insomnio es pasajero, ciertamente, el del sujeto delante de él sonaba hasta perpetuo.
"Mi trabajo es ser su médico, su trabajo es cuidarme", sensato, coherente, sonaba hasta casi estratégico; Proteger al que cura y mantiene con vida hizo que el muchacho llevase la mano no ocupada al mentón, sin siquiera soltar su jarra de cerveza ni un segundo -...suena sensato.- pero lo siguiente que ocurriría sería...incluso, muchísimo más interesante de lo coloquial que estaban hablando.
Lo ruidoso que siempre resultaba ser el muchacho lo volvía un blanco fácil, destellante, llamativo y más con ese griterío que salía de su boca a modo de la impresionante sorpresa que sufrió de ver cómo de entre sus manos empezaba a brotar una cantidad llamativa de burbujas casi como si tuviese un jabón entre las manos. Se veían perladas, brillantes, con reflejos violáceos típicos de los aceites que utilizan los mismos conjunto a grasa -¡¿Qué cojones estás haciendo?!- soltó su jarra, inaudito, empujando su banquito hacia atrás mientras que, como si fuesen entes que tuviesen voluntad propia, las mismas viajaban hacia Owen con lentitud, subiendo y bajando en el mismo aire -¿Qué pa- ¡POP! -¡EY!- ¡POP-POP! -¡QUÍTALAS, JODER!- empezó a sacudir sus manos en múltiples direcciones, tratando de que varias de ellas siguiesen su curso hacia detrás de él o bajasen hasta tocar el suelo, también, reventando, ya que hubieron varias que explotaron justo sobre su rostro y le salpicaron los ojos -¿¡Que si me decepcionó la respuesta!? ¿¡Estás loco!?- tenía los ojos rojos, irritadísimos, las pompas de jabón le habían dado de lleno y pese a que tuviese esa mirada vivaz, simpática y agradable, estaba haciendo un esfuerzo inconmensurable por mantenerse los ojos abiertos, tanto, que empezaban a brotar incontrolables lágrimas en sus laterales -¡Es una locura hermano! ¡Con esa mierda podrías desinfectar una zona y volverla un hospital provisional! Incluso...se me ocurren unas ideas de negocio que...estarían guapas guapas.- su dedo índice y pulgar sobre el mentón, fingiendo un análisis de la situación, lo mostraban más emocionado él que el propio Kiyoshi sobre su condición especial -Oye,- se giró, mientras pestañeaba de forma irregular con un ojo y el otro y, debido a su impresionante determinación, no doblegarse ante el dolor aunque mostrándolo interactuar de forma extraña -¿Y cómo era la fruta? ¿Te acuerdas?- su pregunta era genuina, porque...si Uker estaba buscando "la inmortalidad", tal vez, tener toda la información de lo que pudiese dar "ese algo que él busca" ayudaría a reducir la longitud de su misión drásticamente.
El alcohol le solía ayudar en demasía para tratar de hablar de sus sentimientos, pensamientos e ideas o, al menos, a ser un poco más flexible consigo mismo y doblegarse a poder escupir lo que pasa dentro de su corazón -Kiyoshi, tú...joder, cómo pregunto esto...- llevó una de sus manos hacia el rostro, frotándolo una y otra vez, como si quisiese limpiarse la sustancia que entró en contacto con sus escleróticas. Dirigió sus orbes celeste brillante en aquellos oscuros, vacíos, opacos, adornados por el pequeño rubor en sus mejillas producto de lo que podía ser el alcohol -...alguna vez te enamoraste de alguien?- se veía serio, pero nervioso, avergonzado, como si contar aquello fuese bastante más complicado de lo que pudiese ser para él -Tuve problemas en mis tierras de origen, la Isla Tamanegi. Me consideraban de lo peor, y...bueno, en Isla del Karate conocí a alguien.- ¡RRRRRRRRRUT! el sonido de la madera junto con el cristal de su cerveza se arrastró, como si quisiese quitarla del medio de entre ambos.
Giró su cuerpo, y lo dirigió hacia él -Quiero...vengarme de lo que me hicieron a mi y a gente que quiero, pero...tengo que dejarla ir temporalmente para que eso pase, no sé como sentirme.- y aquella media verdad, aunque sea, le ayudaría a tratar de seguir pasando desapercibido y que no termine por enterarse del objetivo real...de pertenecer a aquel grupo de piratas tan variopintos -Me siento vacío, como si buscar algo así no me fuese a dar nada más que problemas, o la muerte...al menos sé que si me muero en el intento, ella tendrá mi apellido, ¿Sabes?- se rio con ternura, el alcohol estaba ayudando a poder expresar razones que la propia razón nunca entenderá -Y...bueno, no quiero pecar de meloso y tonto, como tú dirías, pero estaré siempre con ella si es así. O estoy, agh...no sé, ¡NO SÉ, JODER!- ¡PUMB!, dio un puñetazo contra la mesa, frunciendo el ceño con mucha vergüenza y repleto de celos -¿¡Y si conoce a otro en el camino!? ¿Alguien que la entienda mejor? ¿O que la sepa querer mejor? ¿O que todo mejor? ¿O que esté más bueno? O que...AGH!- removía sus cabellos hacia cualquier lado, casi que rascándose la cabeza de lo molesto que estaba de solo imaginarlo -Escúchame una cosa: Si ves que Uker se le acerca, aléjalo, ¿Está claro?- le señaló, acusadoramente -Serás cómplice de un crimen, sino.-.
Cayó derrumbado casi que instantáneamente después de decir aquella frase, de un fotograma al otro, clavando el lateral de su rostro hacia aquella barra en la que se posaban -...zzzZzzzz...- y empezando a dormir con tantísima profundidad que la escena no podría ser aún más absurda y llena de extrañeza. Sí, las pompas de jabón de Kiyoshi habían hecho efecto, tal vez, DEMASIADO buen efecto, y más con el sueño tan extremadamente pesado que el pelirrojo solía tener; Tal y como un niño, vive como un tiro al aire hasta que, en cuanto toca la cama, cae absolutamente derrotado.
— La próxima vez te pondré un tiro entre ceja y ceja, pero por hoy aceptaré tu disculpas. Quizás no eres tan tonto como pensaba.
![[Imagen: 164209f76ac4abd4dfa2cc64efd82122.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/16/42/09/164209f76ac4abd4dfa2cc64efd82122.jpg)
-No hermano, si yo soy genial, solo estaba loquito porque tenía sueño.-
Había parte de mentira y de verdad en sus palabras, ya que, si bien el mal dormir es uno de las peores cosas que impactan en el estado de ánimo del pelirrojo, ciertamente, lo que tenía atolondrada su cabeza y sus pensamientos fue todo lo vivido un día antes de aquel momento. Los recuerdos, apelotonados en su cabeza, solo mostraron la más horrible cara que él tiene. Le alivió la expresión el verlo más atento y no tan nervioso, como si empezasen a estar lenta y progresivamente en la misma sintonía -¿Porqué...soy tonto?- ya que la conversación, en un movimiento simple, empezó a girar entorno a cómo la cabeza del muchacho se encontraba envuelta en una maraña de nudos y ataduras complicadas de expresar, explicar y hasta razonar, ¿Cómo uno podría hacer un raconto de todo lo ocurrido hasta este preciso instante? No hablamos de lo pasado en Karate, sino, incluso, en Tamanegi -...buf, lo siento, hermano.- incluso sintió una fuerte presión en el centro del estómago, una incomodidad que se traspasó en aquella mirada alegre y brillante de un Owen perdido a una más envuelta en lo triste y lamentable de que...mientras que su insomnio es pasajero, ciertamente, el del sujeto delante de él sonaba hasta perpetuo.
"Mi trabajo es ser su médico, su trabajo es cuidarme", sensato, coherente, sonaba hasta casi estratégico; Proteger al que cura y mantiene con vida hizo que el muchacho llevase la mano no ocupada al mentón, sin siquiera soltar su jarra de cerveza ni un segundo -...suena sensato.- pero lo siguiente que ocurriría sería...incluso, muchísimo más interesante de lo coloquial que estaban hablando.
— Solo es una tonta fruta que puede darte alguna habilidad curiosa. Te lo mostraré. —
![[Imagen: bb5f2389c8a00866d334684893b4def3.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/bb/5f/23/bb5f2389c8a00866d334684893b4def3.jpg)
-Una fruta que puede dart-
![[Imagen: e35493b81e608cd15a155505b6b27a8c.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/e3/54/93/e35493b81e608cd15a155505b6b27a8c.jpg)
-¿¡QUE ME LO MOSTRARÁS!?-
Lo ruidoso que siempre resultaba ser el muchacho lo volvía un blanco fácil, destellante, llamativo y más con ese griterío que salía de su boca a modo de la impresionante sorpresa que sufrió de ver cómo de entre sus manos empezaba a brotar una cantidad llamativa de burbujas casi como si tuviese un jabón entre las manos. Se veían perladas, brillantes, con reflejos violáceos típicos de los aceites que utilizan los mismos conjunto a grasa -¡¿Qué cojones estás haciendo?!- soltó su jarra, inaudito, empujando su banquito hacia atrás mientras que, como si fuesen entes que tuviesen voluntad propia, las mismas viajaban hacia Owen con lentitud, subiendo y bajando en el mismo aire -¿Qué pa- ¡POP! -¡EY!- ¡POP-POP! -¡QUÍTALAS, JODER!- empezó a sacudir sus manos en múltiples direcciones, tratando de que varias de ellas siguiesen su curso hacia detrás de él o bajasen hasta tocar el suelo, también, reventando, ya que hubieron varias que explotaron justo sobre su rostro y le salpicaron los ojos -¿¡Que si me decepcionó la respuesta!? ¿¡Estás loco!?- tenía los ojos rojos, irritadísimos, las pompas de jabón le habían dado de lleno y pese a que tuviese esa mirada vivaz, simpática y agradable, estaba haciendo un esfuerzo inconmensurable por mantenerse los ojos abiertos, tanto, que empezaban a brotar incontrolables lágrimas en sus laterales -¡Es una locura hermano! ¡Con esa mierda podrías desinfectar una zona y volverla un hospital provisional! Incluso...se me ocurren unas ideas de negocio que...estarían guapas guapas.- su dedo índice y pulgar sobre el mentón, fingiendo un análisis de la situación, lo mostraban más emocionado él que el propio Kiyoshi sobre su condición especial -Oye,- se giró, mientras pestañeaba de forma irregular con un ojo y el otro y, debido a su impresionante determinación, no doblegarse ante el dolor aunque mostrándolo interactuar de forma extraña -¿Y cómo era la fruta? ¿Te acuerdas?- su pregunta era genuina, porque...si Uker estaba buscando "la inmortalidad", tal vez, tener toda la información de lo que pudiese dar "ese algo que él busca" ayudaría a reducir la longitud de su misión drásticamente.
![[Imagen: uaQsOJP.jpg]](https://i.imgur.com/uaQsOJP.jpg)
-Conocí a alguien que se comió una también, de hecho...digamos que...buena parte de lo que me pasa es por...esa persona.-
El alcohol le solía ayudar en demasía para tratar de hablar de sus sentimientos, pensamientos e ideas o, al menos, a ser un poco más flexible consigo mismo y doblegarse a poder escupir lo que pasa dentro de su corazón -Kiyoshi, tú...joder, cómo pregunto esto...- llevó una de sus manos hacia el rostro, frotándolo una y otra vez, como si quisiese limpiarse la sustancia que entró en contacto con sus escleróticas. Dirigió sus orbes celeste brillante en aquellos oscuros, vacíos, opacos, adornados por el pequeño rubor en sus mejillas producto de lo que podía ser el alcohol -...alguna vez te enamoraste de alguien?- se veía serio, pero nervioso, avergonzado, como si contar aquello fuese bastante más complicado de lo que pudiese ser para él -Tuve problemas en mis tierras de origen, la Isla Tamanegi. Me consideraban de lo peor, y...bueno, en Isla del Karate conocí a alguien.- ¡RRRRRRRRRUT! el sonido de la madera junto con el cristal de su cerveza se arrastró, como si quisiese quitarla del medio de entre ambos.
Giró su cuerpo, y lo dirigió hacia él -Quiero...vengarme de lo que me hicieron a mi y a gente que quiero, pero...tengo que dejarla ir temporalmente para que eso pase, no sé como sentirme.- y aquella media verdad, aunque sea, le ayudaría a tratar de seguir pasando desapercibido y que no termine por enterarse del objetivo real...de pertenecer a aquel grupo de piratas tan variopintos -Me siento vacío, como si buscar algo así no me fuese a dar nada más que problemas, o la muerte...al menos sé que si me muero en el intento, ella tendrá mi apellido, ¿Sabes?- se rio con ternura, el alcohol estaba ayudando a poder expresar razones que la propia razón nunca entenderá -Y...bueno, no quiero pecar de meloso y tonto, como tú dirías, pero estaré siempre con ella si es así. O estoy, agh...no sé, ¡NO SÉ, JODER!- ¡PUMB!, dio un puñetazo contra la mesa, frunciendo el ceño con mucha vergüenza y repleto de celos -¿¡Y si conoce a otro en el camino!? ¿Alguien que la entienda mejor? ¿O que la sepa querer mejor? ¿O que todo mejor? ¿O que esté más bueno? O que...AGH!- removía sus cabellos hacia cualquier lado, casi que rascándose la cabeza de lo molesto que estaba de solo imaginarlo -Escúchame una cosa: Si ves que Uker se le acerca, aléjalo, ¿Está claro?- le señaló, acusadoramente -Serás cómplice de un crimen, sino.-.
¡POF!
Cayó derrumbado casi que instantáneamente después de decir aquella frase, de un fotograma al otro, clavando el lateral de su rostro hacia aquella barra en la que se posaban -...zzzZzzzz...- y empezando a dormir con tantísima profundidad que la escena no podría ser aún más absurda y llena de extrañeza. Sí, las pompas de jabón de Kiyoshi habían hecho efecto, tal vez, DEMASIADO buen efecto, y más con el sueño tan extremadamente pesado que el pelirrojo solía tener; Tal y como un niño, vive como un tiro al aire hasta que, en cuanto toca la cama, cae absolutamente derrotado.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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