Winter without you - Pasado Social
#2
-Ost-


[Imagen: 17e250a60a501dea566abf717a32646b.jpg]
—Ésta vez te ha quedado muy bien —

[Imagen: Mq3AOSj.png]
-¿¡E-En serio?! ¿¡En serio te gustan!? Usé otro tipo de aceite...y...salsa de soja...-

No pudo evitar ponerse nerviosísimo al verla comer su plato favorito, uno que conocía de manera tan exacta por su forma, color y textura solamente por lo mucho que lo devoraba en exceso por su tierra natal: Gyozas, un tipo de empanadilla que podía rellenarse de casi cualquier cosa y que estaba hecha con masa de arroz, muy típica de lugares relativamente humildes y que permitía poder reciclar otros platillos para volverlo este uno nuevo. El cabello del muchacho, como usualmente lo hacía delante de su mujercita favorita, era blanco platinado, brillante, casi con reflejos celestes, excesivamente diferente a lo acostumbrados que podemos estar de verlo en ese rollo destellante y él, sentado delante de ella como si estuviese delante de un catador de comida, se mostraba impasible, ruborizado, tenso, sin quitarle la mirada de encima mientras escuchaba sus halagos -Cuando nos volvamos a ver te voy a hacer las mejores de toda la historia. Conseguiré ingredientes,- se estiró un poco hacia adelante de la mesa, mostrando esa intensidad que tanto le caracterizaba -aceites especiales, todo. Todo para que no te puedas olvidar de mi jamás.- aquello era tan inminente...la separación era algo tan certero y que lo tenían tan claro que tan solo quedaba...asumirlo, y explotando cada segundo que pudiesen, juntos.

Mientras la observaba levantarse de la mesa luego de haber devorado aquel platillo, la chica, ciertamente, ya parecía haberse aprendido a mover sin la necesidad de ninguna ayuda por aquella estructura -Pues...las gyozas no son de mi isla, la verdad, pero es el plato que más me gusta. Por eso te lo preparo siempre que puedo, no sé.- se moría de pena, su corazón se estrujaba ya que todas las veces que se sinceraba con ella exponía sus vulnerabilidades -¡! ¡Nono! ¡Espera!- ¡IIK!, el sonido de su silla chirrió contra la madera de debajo, levantándose de un sopetón en el segundo que su compañera pretendía agarrar los platos de ambos y llevarlos a lavar...pero la sugerencia de que ambos se acompañen a limpiar aquello le enterneció, -...sigh, vale, pero solo porque lo pides. Todos estos días que te queden conmigo te trataré- y cuando ella comenzó a colocar la mayoría de las cosas a lavar, él, desde atrás, la atrapó, abrazándola para apoyar su mentón sobre uno de sus hombros -como la diosa que eres. No, deja de negármelo, siempre lo serás.- antes de que ella pudiese decir nada, la besó en la mejilla, evitando la contestación al respecto; El pedestal en el que estaba Gwen jamás iba a caer, más cuando su corazón ya no le pertenecía. Era y será de ella.

No se demoraron mucho. Ella tenía muchísima destreza pese a su incapacidad de ver con exactitud las manchas o detalles que podían escaparse al simple tacto, pero para eso estaba él. Parecían un complemento uno del otro, y una sonrisa boba no podía parar de escaparse de él mientras, obnubilado, cegado, miraba lo preciosa que era Gwen; Solía ocurrirle muy, muy a menudo de quedarse embobado viéndola porque, de verdad, aunque ella lo negase, era muy posiblemente la mujer más hermosa que jamás él hubiese visto -Pues...no, no es la casa de Uker. Espero que no lo sea.- contestó casi automáticamente, mientras asumía su mentira, llevando una mano al rostro con decepción y bastante pena -A lo que me sorprende es que aún tenga energía y agua. Normalmente esas cosas se suelen cortar cuando no hay dueños en las casas.- pero en cuanto se detuvieron...hubo algo que le sorprendió en demasía.

Una pregunta que le provocó una pequeña mueca de felicidad y sorpresa.

— Owen, nunca le pregunto esto a nadie, pero… ¿Cómo eres? Ya sabes, cómo te ves. —

[Imagen: 5zFygnD.png]
-¿Cómo...me veo? ¿Cómo soy?-

Claro, era una pregunta...tan lógica como sincera, ¿Cómo ella podía saberlo? ¿Por el tacto? ¿El aroma? La visión reduce tantísimo las explicaciones, pero ahora tendrían que haber muchas -...JAJAJA! ¿De verdad lo quieres saber?- entrelazó una de sus manos con la de ella, se puso intenso como siempre lo es él. Ella trataba de sugerir cómo podría hacerlo, incluso, que no se limite en la explicación. En cuanto terminó, le miró por unos segundos, en silencio. Le volvía loco lo hermosa que era -Ven conmigo un segundo.-

La llevó a cuestas, en su espalda, como a veces solían hacerlo cuando ella se mostraba muy cansada o, simplemente, deseaba cargarla. Luego de subir una escalera que había conseguido para ciertas cosas del tejado, allí, la subió a su lado, acompañándola para que esté cómoda a su lado.

-Estamos en el tejado de la casa, ahora mismo.-

La sostenía con la mano, aquello era un poco resbaladizo, pero lo suficiente para que la suave brisa les golpee de vez en cuando. El brillo de las estrellas, el olor a sal marina, alguna que otra ola tímida golpeando contra la costa cercana y el sonido de los animales como ranas y grillos daban todo aquel aura de lejanía propia del campo -Ven, dame tu mano.- la opuesta, ya que la otra no pensaba soltarla. Parecía un gesto que tenían ambos, una unión tan invisible que se forzaba hasta hacerse literal -Tengo el cabello blanco, como las paredes de una iglesia. No...me lo suelo peinar mucho,- le llevó la palma hacia la copa de su cabeza, con mucha suavidad. La tenía enfrente, a, como mucho, cinco centímetros, pudiendo sentir la respiración de su mujer favorita -pero no se lo digas a nadie, es un secreto. Si te preguntan lo tengo rojo, rojo como un tomate o un pimiento, me lo suelo teñir de ese color.- se rio, liberando esa sonrisa tontorrona que mezclaba timidez y ternura. Su corazón estaba latiendo con una fuerza impresionante, estaba tan cegado por sus sentimientos que hasta sus palabras se escupían con la misma intensidad que la brisa que, sutilmente, les golpeaba de vez en cuando en la nocturnidad -Tengo...el mentón fino, recto. Con las mejillas un poco regordetas, ¿Sabes que cosa loca tengo en el cuerpo? Cuidado, no te asquees.- y cuando la llevó hasta su barbilla, la subió hasta los labios, alzando su propio labio superior -¿Vej?- hablaba con torpeza, ya que le estaba mostrando cómo sus colmillos eran más largos de lo normal -Tje dijeg ghe ega un jemonio.- "Te dije que era un demonio" -Tengo los ojos...como...¿El cielo? El cielo es celeste, como...- buscaba comparaciones, ya que le daba mucho corte la comparación con los colores -...como las bayas, como el mar, también. Aunque el mar es más oscuro.-.

Pero ahora, le tocaba a él.

-¿Sabes como eres tú, Gwen?- le preguntó, sin querer saber realmente su respuesta, porque ahora soltó la mano que había aferrado para irla haciendo palpar cada milímetro de su cara y líneas de expresión...para hacerlo con la de ella -...tienes el cabello negro, con reflejos violetas por muchos lados.- no se movía ni dos segundos de delante de su rostro. Su mano, en la copa de su cabello, arrastrando solamente el dedo índice con la yema -Eres...absolutamente despampanante. Eres, y no te lo digo para halagarte, la mujer más hermosa que jamás haya visto en mi vida.- su dedo índice ahora pasaba por aquella mejillita algo rosadita, suave, muy blandita, con una piel que parecía hasta imposible de cuidar con facilidad y, aún así, ella, sin hacer demasiado, la mantenía a la perfección -Eres muy clarita de piel, tienes la nariz pequeña pero marcada. Tienes unos labios que...- la beso durante unos segundos, para separarse. Solo de enfocarse en ellos dos segundos le resultó imposible resistirse -...me provocan hacer esto todos los días.- y siguió, porque estaba totalmente loco por su mujer favorita -Tus ojos...Gwen, son...violetas, violetas. Jamás había visto a nadie con tu color de ojos. Tienes una mirada que...- un gesto que repetía una y otra vez: Acariciarla con el pulgar mientras apoyaba su mano en el mentón, una y otra vez -...no pensé que podría hacerte ver más hermosa, pero lo hace. El violeta es el color de...las lavandas, de las uvas. Jamás creí que vería a alguien con una mirada tan hermosa como la tuya. Eres...perfecta, también...- se interrumpió casi de golpe, expresando una tensión en la mano, que pudo palparse mientras se sonrojaba y desviaba la mirada -...tienes un cuerpo increíblemente espectacular, también. Tienes una altura buena para ser una chica, pero...eres toda...perfecta...por todos lados...- ¿Hablar de su físico? No era lo que le volvía loco a Owen sobre ella, pero...bueno, sí había tenido algún que otro pensamiento fantasioso sobre aquello. 

Inevitable, más con el deseo que le provocaba -...porqué no querían en la iglesia que mostrases tus ojos?- se arrastró un poco más, buscándola, pegando su frente con la de la muchacha -¿Podrías...tenerlos abiertos, solo por hoy?- le preguntó con curiosidad y algo de timidez. No sabía si aquello...le dolía, le molestaba, le generaba algún tipo de ardor, era muy difícil saber si era, incluso, algo deseado por ella -Siempre te digo que...con que me quieras como me quieres yo soy feliz, pero...si de alguna manera mágica recuperases tu visión...quisiera que te veas al espejo.- y, liberando una pequeña exhalación, de esas que se liberan cuando el amor estruja en el centro del vientre, prosiguió -Te lo juro, Gwen, por lo que quieras, que eres imposible. Es imposible que exista una mujer como tú, ¿Y sabes porqué eres tan, pero tan especial?- empezó a deslizar su frente hacia la izquierda y la derecha, frotando los flequillos de ambos -Porque eres una diosa por dentro y por fuera. Y así mereces que te trate para siempre, futura esposa.-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
  Responder


Mensajes en este tema
Winter without you - Pasado Social - por Gwendolyn - 18-10-2025, 08:13 PM
RE: Winter without you - Pasado Social - por Owen Yang - 19-10-2025, 12:43 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)