20-10-2025, 02:37 AM
Shalliter tras su conversación con Helena se encontró un tanto frustrada al escuchar sus palabras, pero no era por negarse, era porque veía en Helena un cariño mutuo con Paavo que ella no podría encontrar con Heras. Eso no fue suficiente para derribarla pero si para retraerse un poco.
Naturalmente hacer trampa me haría ganarle la carrera, pero en cuanto la presencia de Helena se hizo visible pude notar que Paavo iba hacia ella determinado. No estaba obligado, él deseaba estar ahí y estar tal cual como estaba viviendo. Yo había visto hombres y mujeres entregarse como esclavos a otros de manera voluntaria, pero esto era diferente. Solo con observarlos puedo notar lo mucho que le encanta y parece que ella también lo quiere.
Shalliter nos hizo señales a todos desde la mesa donde había todo tipo de comida marina. Claro, había énfasis en los pulpos preparados con las ruedas de piña y la salsa. Todo huele muy bien, luce apetitoso y cuando lo comamos podremos definir si el sabor iguala o supera la imagen. Las alas se plegaron para poder caminar dentro con mucha más comodidad. Heras, no iba a dejar de cumplir con su parte y sin inmutarse agarró dos de las sillas para separarlas de la mesa y así dar asiento a las compañeras. Al frente ya nos sentaremos los hombres o por su parte buscaría tomar asiento es frente a ellas.
Tomar asiento sentado tan alto le hacía sentir un poco incómodo. No son asientos para mi ya que con lo largas que son mis piernas no tienen lugar bajo la mesa, saliendo del otro lado. Toca sentarse de medio lado, con las piernas cruzadas, al principio con las piernas abiertas pero al momento de percibir que su ropa aun húmeda se ceñía demasiado en la entrepierna no tendría otra opción que cruzarlas. Sería incómodo andar con el paquete marcado por culpa de la ropa.
—Antes de comenzar nuestras comidas, doy gracias de haber conocido a estos maravillosos amigos nuevos. Paavo y Helena, compartan con nosotros. — La humana de inmediato tomó asiento sirviendo de su plato. varias de los alimentos que había en las múltiples raciones. Heras en cuanto terminó sus palabras de inmediato comenzó a cortar el pulpo y a repartir a todos algunas raciones. Como tiene los brazos más largos era más fácil para él que para cualquiera y lo hacía solo para asegurar que su fiadora siempre tuviese su parte justa. No iba a dejar que ella se pudiese incomodar ya que eso no ayudaría a nuestra relación comercial.
Heras luego de conseguirle parte de la comida para todos a ella notó que ella estaba un tanto apagada. Claro sintió algo de culpa, pues pensó que a lo mejor la había rechazado, pero siempre había sido así su relación ella iba tras él y él se alejaba pero no lo suficiente para que se rindiera, así hasta que eventualmente le alcanzaba. Se dejaba atrapar para poder seguir la persecución. La comida deliciosa podríamos compartir y degustar todos, aunque a algunos no les gustaba la piña.
—Sabes Helena a mi Paavito me contó cosas. Ahora que estamos aquí yo lo entiendo mejor. Tal vez después de comer me puedas compartir un rato.— Con su pierna tocó a la loba, esperando captar su atención, con lo largas que son no necesito maniobrar mucho para tocar su muslo bajo la mesa y miraba con esa sonrisa tranquila. Luego miraría a Paavo y se inclinaría para susurrarle de manera que solo pudieran oír en sus orejas. —Te recuerdo que tu perdiste. No le diré nada a Helena, pero tendrás que ayudarme y después de comer pasearas un rato con Shalliter.—
Su deseo de seguir evadiendo a la mujer aún se mantenían y aprovecharía de Paavo por cómo es para cobrarle una apuesta que ciertamente no hicimos. Una risa picara dedicada a ella y luego miré a Shalliter y le dí una sonrisa tranquila. Ella por un momento miraba a todos y comenzaba a notar que había demasiadas miradas de Heras para la lobo y de inmediato le daba una patada en el muslo y la mesa se movió un poco.
—¡Huy! Lo siento. Creo que la mesa me queda muy corta.— No iba a dejar con nada que se le viera a Shalliter celosa, me echaría la culpa, así tendría cuidado.
Naturalmente hacer trampa me haría ganarle la carrera, pero en cuanto la presencia de Helena se hizo visible pude notar que Paavo iba hacia ella determinado. No estaba obligado, él deseaba estar ahí y estar tal cual como estaba viviendo. Yo había visto hombres y mujeres entregarse como esclavos a otros de manera voluntaria, pero esto era diferente. Solo con observarlos puedo notar lo mucho que le encanta y parece que ella también lo quiere.
Shalliter nos hizo señales a todos desde la mesa donde había todo tipo de comida marina. Claro, había énfasis en los pulpos preparados con las ruedas de piña y la salsa. Todo huele muy bien, luce apetitoso y cuando lo comamos podremos definir si el sabor iguala o supera la imagen. Las alas se plegaron para poder caminar dentro con mucha más comodidad. Heras, no iba a dejar de cumplir con su parte y sin inmutarse agarró dos de las sillas para separarlas de la mesa y así dar asiento a las compañeras. Al frente ya nos sentaremos los hombres o por su parte buscaría tomar asiento es frente a ellas.
Tomar asiento sentado tan alto le hacía sentir un poco incómodo. No son asientos para mi ya que con lo largas que son mis piernas no tienen lugar bajo la mesa, saliendo del otro lado. Toca sentarse de medio lado, con las piernas cruzadas, al principio con las piernas abiertas pero al momento de percibir que su ropa aun húmeda se ceñía demasiado en la entrepierna no tendría otra opción que cruzarlas. Sería incómodo andar con el paquete marcado por culpa de la ropa.
—Antes de comenzar nuestras comidas, doy gracias de haber conocido a estos maravillosos amigos nuevos. Paavo y Helena, compartan con nosotros. — La humana de inmediato tomó asiento sirviendo de su plato. varias de los alimentos que había en las múltiples raciones. Heras en cuanto terminó sus palabras de inmediato comenzó a cortar el pulpo y a repartir a todos algunas raciones. Como tiene los brazos más largos era más fácil para él que para cualquiera y lo hacía solo para asegurar que su fiadora siempre tuviese su parte justa. No iba a dejar que ella se pudiese incomodar ya que eso no ayudaría a nuestra relación comercial.
Heras luego de conseguirle parte de la comida para todos a ella notó que ella estaba un tanto apagada. Claro sintió algo de culpa, pues pensó que a lo mejor la había rechazado, pero siempre había sido así su relación ella iba tras él y él se alejaba pero no lo suficiente para que se rindiera, así hasta que eventualmente le alcanzaba. Se dejaba atrapar para poder seguir la persecución. La comida deliciosa podríamos compartir y degustar todos, aunque a algunos no les gustaba la piña.
—Sabes Helena a mi Paavito me contó cosas. Ahora que estamos aquí yo lo entiendo mejor. Tal vez después de comer me puedas compartir un rato.— Con su pierna tocó a la loba, esperando captar su atención, con lo largas que son no necesito maniobrar mucho para tocar su muslo bajo la mesa y miraba con esa sonrisa tranquila. Luego miraría a Paavo y se inclinaría para susurrarle de manera que solo pudieran oír en sus orejas. —Te recuerdo que tu perdiste. No le diré nada a Helena, pero tendrás que ayudarme y después de comer pasearas un rato con Shalliter.—
Su deseo de seguir evadiendo a la mujer aún se mantenían y aprovecharía de Paavo por cómo es para cobrarle una apuesta que ciertamente no hicimos. Una risa picara dedicada a ella y luego miré a Shalliter y le dí una sonrisa tranquila. Ella por un momento miraba a todos y comenzaba a notar que había demasiadas miradas de Heras para la lobo y de inmediato le daba una patada en el muslo y la mesa se movió un poco.
—¡Huy! Lo siento. Creo que la mesa me queda muy corta.— No iba a dejar con nada que se le viera a Shalliter celosa, me echaría la culpa, así tendría cuidado.
