20-10-2025, 05:58 AM
(Última modificación: 20-10-2025, 05:59 AM por Runin D. Kitay.)
OST!
¿Lo que tanto estaba buscando? ¿Consuelo? ¿Acaso se estaba burlando de ella? Lejos de molestarla solo provocó que la pequeña risa se acentuase, haciéndose más notoria. Jaló con suavidad el lóbulo de la oreja, sin pretender hacer daño, antes de volver a acariciarlo, jugando con el pendiente. —¿Imaginarlo? Mi mente casi se hace una imagen, pero se tergiversó. Hasta para la imaginación, algo así, termina por ser un delito, cariño. Fufufufufu~
—¿Ves, Ryota? Eso tiene más sentido. —Sentenció observándolo con una de las cejas arqueadas, casi parecía juzgarlo aunque la media sonrisa que permanecía en su rostro anunciaba todo lo contrario. La diestra dejó de jugar tan solo para reposar sobre el cuello de Ryota, haciendo figuras o letras inentendibles. —¿Tú y yo juntos? —Los labios se unieron en un mohín tan pensativo como fastidiado, como si algún sabor amargo intentase escapar en forma de mal vibrosas palabras.
Razón llevaba el castaño aunque escucharlo de esa manera casi le era desalentador, los hombros estaban a punto de caer derrotados cuando instintivamente se sujetó a él, abrazando por completo su cuello durante un par de segundos, bien, sus piernas seguían siendo ágiles y resistentes. De tanto escapar de mi pensó con disgusto, estuvo a punto de querer morderle el cuello con fiereza aunque al final otra idea rondó su mente. Fugaz fue la maliciosa mirada que le regaló antes de ponerse completamente de pie y aceptar el instante de caballerosidad.
Las zapatillas de tacones altos y dorados sonaron contra la madera del muelle. Se enderezó por completo, moviendo con gracilidad su cabello, dejando que esta resbalara por su espalda. La lengua se deslizó humedeciendo su labio inferior sin dejar de observar de arriba hacia abajo a su acompañante. —¿Intentas librarte o motivarme, Ryota? —La tonalidad de su voz se diluyó en un sonido que bien podría haber parecido una invitación. —Puedo asegurarme de eso utilizando otros métodos, cariño. —Guiñó uno de sus ojos hacia el más alto antes de girarse por completo, el movimiento rápido provocó que algunas de sus hebras golpeasen suavemente al castaño.
![[Imagen: aIEajPL.png]](https://i.imgur.com/aIEajPL.png)
—¿Te quedarás atrás o me llevarás a disfrutar del festival?
Preguntó en un timbre tan almibarado como enigmático. Detuvo sus pasos para al fin caminar uno junto al otro. —Espero no hayas comido pescado crudo, no me gustan los sabores tan concentrados, cariño. —Entrecerró los ojos con cierta picardía que terminó siendo sustituida por la imaginación de verse cómodamente sentada bajo la sombra del transporte, por un instante suspiró aliviada en medio de un gesto contento, es más, sus hombros se movieron un poco más hasta que cayeron cuando notó lo mismo que Ryota.
—Cariño, empiezo a dudar de esa suerte de la que tanto te has estado jactando. —Las opciones encallaban en esperar que alguna carroza volviera hacia el muelle en algún tiempo aproximado o… —No. —Frunció el entrecejo viendo la misma dirección que el castaño. —No, no, no, no, no. Ni se te ocurra. —El hombre del caballo se detuvo observando a la pareja. Runin se acercó más a Ryota, aferrándose con fuerza a su brazo al notar que el caballo empezaba a hacer sus necesidades justo frente a ellos. Una cosa era haber aprendido a cazar animales en el bosque y otra muy diferente es tenerles algo de empatía como para acercarse a interactuar con uno, a excepción de Cardan pero él era una criatura majestuosa, completamente diferente a los estándares mundanos.
—¡Hey, ustedes! ¡Cuidado con los caminos! ¡No se paren en medio! No lo parece pero es una zona transitada. —Habló el desconocido hombre, sonaba experimentado, un poco pueblerino y le faltaba algún diente. A pesar de las palabras directas, del fondo de la garganta se escuchaba un gorjeo amistoso. —¡Tienen cara de estar perdidos! ¿Van hacia el pueblo? —Preguntó con vehemencia, inclinándose un poco para mirarlos mejor.
—¡Qué mujer! ¿Es tuya? Con esos zapatitos no llegarás a salir ni del puerto, el camino es irregular. ¿Les doy un aventón? Aunque costará un poco ¿Eh? —El hombre sonrió de oreja a oreja, riendo con fuerza y volviendo a su posición original para no caerse del cabello. —Suban, suban, debe haber algo de espacio.
La insistencia empezó a irritar a Runin quien lentamente frunció el entrecejo aunque el hombre llevaba razón. Miró hacia los costados, a lo lejos, entre los barcos, pero no parecía que hubiera alguna carroza cercana. ¿Y si obligaba a Ryota a cargar su equipaje y también llevarla en brazos como una princesa? Corrección: Como la princesa que era. Podría ser una opción aunque en algún momento empezaría a sudar y a bañarla de sudor. ¡Imposible! ¡Su cabello estaba recién lavado y su cuerpo olía a flores por la ducha que se dió en el crucero!
Sacar ventaja, siempre era necesario sacar algo de ventaja.
—¿Realmente nos permitiría viajar con usted? En realidad me duele un poco el tobillo y no puedo caminar del todo bien… Es solo que no tenemos demasiado dinero para ofrecer y no queremos convertirnos en un inconveniente para usted, mi buen señor. —La mentira destilaba cual dulce miel, el tono medido de lástima y de vergüenza combinado con la forma en la que levantaba ligeramente el pie, inclinándose para que sus pechos resaltaran.
—¡No, no! ¡Lo haré sin cobrar! Suban, suban. Los llevo. Faltaba más. —Runin guiñó uno de sus ojos en dirección a Ryota, yendo hacia la parte trasera del carromato. Miró con algo de desdén la paja antes de hacerle un ademán al castaño. —¿Me ayudas, cariño? Me duele mucho… —Sonrió torpemente aunque la mirada brillaba con diversión.
El camino en general empezaba a abandonar el aspecto salino del océano para mostrar las verdes y montañosas vistas, como si estuviera adentrándose a un lugar completamente diferente del esperado. El ambiente se tornaba húmedo por secciones y la aprehensión fue desapareciendo cuando decidió dejar de usar a Ryota como asiento personal, a modo de esquivar la paja sobre su ropa, para elevar la vista hacia los alrededores. El hombre narraba alguna historia de fondo sobre las últimas lluvias que habían arrasado las cosechas pero que el pueblo continuaba vigoroso porque su fortaleza estaba en la perseverancia. Runin hacía oídos sordos, Ryota era el de socializar por amor al arte, no por amor al interés. —Aún si viniste por un festival, no parece el tipo de lugar al que podrías aferrarte aún siendo tan libre, Ryo. —Habló bajo, mirando de reojo al ajeno.
—Tampoco parece que hubiera una gran cantidad de bellezas por aquí. —Una sonrisa petulante mordió el aire cuando elevó el mentón mostrándose tan jocosa como mal intencionada, hasta que el pueblo al fin se abrió ante sus ojos. No era especialmente tecnológico o interesante pero había una gran cantidad de personas yendo de un lado a otro, cargando cosas que parecían pesar el doble de ellas, utilizando trajes de diferentes artes marciales, oliendo a sudor y constancia.
—¡Bienvenidos a la mejor festividad con la que se van a encontrar! ¡Si tienen suerte pueden beber sake fermentado escupido por las diosas más bellas de nuestra isla! ¡No me mires así, bombón! ¡Es algo especial! —El hombre continuaba riendo con fuerza.
![[Imagen: s5K5XL6.png]](https://i.imgur.com/s5K5XL6.png)
—Dime que no viniste aquí solo por eso.
