20-10-2025, 07:04 AM
El ambiente, aunque ligero, podía comenzar a sentirte un tanto más serio, Dharma era consciente de que su compañero pirata era un tipo de persona un tanto más sociable, aunque se tomaba con seriedad los momentos importantes. Por su parte el de ropajes negros, se mantenía casi siempre en un estado de quietud, ahora estirando con ligereza los músculos de su espalda y también sus brazos, parte de su rutina, sus brazos se encontraban libres en una camiseta negra de manga corta, mientras sus ropajes inferiores eran un estilo de pantalones negros holgados y muy cómodos, no había rastro de lo que era un guerrero samurái, pues él había elegido otro camino. Su gran espada la llevaba en la espalda en sujeciones de cuero que se ajustaban a su cuerpo. Un instrumento apenas suficiente para solventar la habilidad del pelinegro, aunque era un espadón común, era suficiente para ser la herramienta del caos predilecta. Aunque trataba de aprender cada vez mas sobre sus propias habilidades, así como las de otros, ese conocimiento que tiene, le permite comprender algunas cosas del mundo. Estando de pie escuchaba atento a su símil, el cual exponía ya encontrarse, más que preparado.
| Quizá ese día comienza hoy... creo que sabemos el valor de las cosas y sin tristeza lo menciono... el oro no vale lo mismo que el cobre. | Una sentencia que hacía analogía a algo más profundo ¿a qué? la respuesta era la vida, la vida de ellos y la vida de otros, un mundo caótico, no daba espacio para titubear, el pelinegro de ojos esmeraldas, apenas y visibles en esa mirada afilada; era consciente y ya había hecho actos infames por propia conveniencia, el concepto de maldad era algo superfluo desde hace mucho tiempo atrás. | Bro… andando. |
Pronuncio y observó los movimientos agiles de su compañero, se movía con singular gracia, haciendo demostración de sus habilidades físicas. Dharma sin embargo se apoyaba de sus habilidades un tanto mas bruscas, las cuales iban mejorando con el tiempo de una manera bastante activa. El espadachín, se deshizo con agilidad y soltura del edificio donde estaban, cayendo en el siguiente aprovechando sus habilidades adquiridas en la infancia, desapareciendo del lugar en la azotea y apareciendo en unas casas más adelante, moviéndose entre las diversas edificaciones de menor altura, que lo llevarían a su destino. Al estilo “parkour mirando a Sanemi de reojo, ambos llevarían a cabo el plan que ya tenían desde hace unos días. Por su parte el de orbes verdes, se movería por arriba usando sus habilidades un tanto más directas. Así encaminándose hacia la zona portuaria de almacenes, el camino no era tan largo, dadas las cualidades de ambos.
