20-10-2025, 04:28 PM
Los segundos pasaron mientras mi mirada se perdía en el horizonte y una pequeña y solitaria lagrima cruzaba mi rostro, oculto tras mi calavérica mascara, mientras una sensacion de nostalgia invadía todo mi cuerpo. El haber tirado esa brújula al mar simbolizaba el dejar atrás una etapa en la que, pese a los largos años como esclavo, había encontrado un auténtico hogar en el orfanato de Kutsukku, donde mi hermano mayor se había quedado para proteger lo que quedaba de nuestra familia y el legado de nuestra madre mientras yo partía en busca de conseguir un mundo mejor.
Afortunadamente la grave voz de Krysser y el crujir de la madera con la fuerza de sus garras, consiguió sacarme del trance en el que yo mismo me había metido. Consiguiendo que me girase hacía él, observando con ello como una sonrisa cruzaba su temible rostro, despeinado por la brisa del mar y con los ojos brillando de emocion por lo que nos deparaba el futuro.
-Ahora empieza lo divertido. – Contesté a Krysser con un tono seguro pero que no ocultaba mi emoción por dar ese siguiente paso en nuestra aventura, dando la espalda al mar y alejándome del taffrail para volver a centrar mi atención en las personas que estaban terminando de subir a los galeones. -Voy a echar un ojo por ahí. No te metas en líos fyofyofyo. -Me despedí momentáneamente de Krysser antes de dar un potente salto, sintiendo la madera crujir bajo la fuerza de mis piernas, y elevarme en las alturas para aterrizar silenciosamente sobre la punta del palo de mesana, acuclillado cual rapaz en busca de presas mientras colocaba mi mejor arma en un punto inaccesible de mi espalda, justo entre mis alas, a mi reciente rifle colgado al hombro y listo para usarlo y escondía de nuevo a Sekator en su funda, oculta tras mi gabardina.
Si algo me había demostrado el salir al mar era la inmensa variedad de razas y gente peculiar que había por el mundo, pero esa noche parecía que todos se habían reunido en Samba para partir al Grand Line. Podría haberme detenido en cada una de las personas que había subido a nuestro barco, pero mis afilados ojos no pudieron evitar centrarse en una preciosa birkaniana de grandes y puras alas blancas que estaba teniendo problemas para poder embarcar y, en esos momentos, estaba siendo empujada por los mismos agentes del Gobierno Mundial con los que había hablado hace escasos minutos.
El ver como empujaban a la preciosa y alada joven encendió una chispa dentro de mí, haciendo que saltase desde mi elevado emplazamiento y me precipitase hacía su posición en un silencioso y veloz vuelo que acabó conmigo aterrizando entre la alada damisela en apuros y el barbaro sin educación, dando la espalda a la birkaniana y mirando directamente a los ojos a traves de mi mascara al joven agente mientras su compañero, algo mas alejado, seguía exigiendole a la joven que pagase por el pasaje.
-Lamentamos los problemas causados. Aquí está el dinero para su billete y un extra por las molestias. -Me disculpé con tono amistoso en voz alta mientras sacaba 11.000 berries del interior de mi gabardina, agradecido de portar una mascara ya que me había quedado con cara de tonto al saber que los agentes, pese a las terribles formas, tenían la razón. -Solucionado ¿No? -Concluí, calmado y amistoso, con los agentes antes de girarme hacía la alada desconocida, entregandole su billete mientras mi corazón iba a mil y abría levemente mis alas para parecer más grande e imponente ante los ojos de aquella bella birkaniana de altura similar a la mía. -Me llamo Feodor… Digo Fyodor. Si tienes barco estaremos en el mismo problema… Al reves, vamos. Fyofyofyo – Llevaba años sin estar tan nervioso y ni siquiera podía aguantar la mirada de aquella alada preciosidad de ojos verdes y cabello plateado, girando mi cabeza hacía cualquier punto del encapotado cielo mientras me colocaba la capucha de mi gabardina y enseñaba mis grandes alas negras de forma subconsciente, estando tan nervioso que apenas escuchaba lo que me decía. -¡Nos v-vemos! – Me despedí lo más alegra y amigable que pude, notando como mi corazon se me iba a salir del pecho y alzando el vuelo a toda velocidad para reencontrarme de nuevo con Krysser y contarle que había pasado.
Pese al gran movimiento que había en cubierta no tarde mucho en encontrar a Krysser, una mole de ese tamaño era difícil de esconder y yo ya estaba habituado a su forma, lo que me facilitaba el reconocerle.
-Me he enamorado, colega. Toca otro mes comiendo gusanos, pero ha valido la pena. -Le dije por sorpresa mientras aterrizaba a su lado, con la muletilla pegada del armero tontatta, mucho más tranquilo y notando como los agentes del gobierno mundial estaban recogiendo a los animales que se encontraban en cubierta para llevarlos a la bodega. -Tranquis, aunque hable poco y tenga aspecto de bestia no es un animal. Pero si queréis intentar ponerle un collar os aviso que pega unos zarpazos que dan miedo fyofyofyo. -Expresé de buen humor a los agentes que estaban cerca, llevandose un animal que no había visto en la vida, mientras daba unos golpecitos amistosos en la espalda de Krysser.
Después de eso no pasó mucho tiempo hasta que el puerto quedó completamente despejado, revelando la enorme eficiencia y buen trabajo de los agentes del gobierno mundial a la hora de controlar masas, demostrando que no necesitaban a la marina para ello. Aunque al poco tiempo el movimiento volvió al puerto con la llegada con la llegada de 2 carros, con ruidosos chicos jovenes de vestimenta particular que, después de una charla con los agentes, se pusieron a repartir cajas con los periodicos que saldrían el dia 31. Una vez todas esas cajas entregadas y ya con un periodico en la mano, pude notar como los agentes del Gobierno Mundial que quedaban en los barcos se bajaban de los mismos, reuniendose junto a sus compañeros en el puerto donde, el aparente oficial al mando, se encontraba fumando un puro tranquilamente, sentado en una de las cajas con periodicos mientras daba unas últimas ordenes a uno de sus subordinados.
Pero había algo que me llamaba más la atencion que esa escena. Los periodicos habían traído noticias de todos los rincones del mundo y, en particular, las recompensas que aparecían en él y que hablaban del South Blue fue lo que mas llamó mi atencion, memorizando todas y cada una de las caras y recompensas con un simple vistazo gracias a mí excelente memoria.
De no haber sido por la emoción de esas recompensas, la noticia de la muerte de Ren Watson me habría dejado tirado en la cama todo el dia ,ya que suponía la perdida de uno de mis idolos y mis primeras fantasias cuando aún estaba en el orfanato. Habiendo sido ella una de las mejores tiradoras de todo el mundo y ejemplo a seguir en cuanto a estilo de pelea para todos los tiradores.
-Me da que vamos a tener un viaje divertido, Kry. Fyofyofyo -Sabía que mi compañero había llegado a la misma conclusión que yo. Era imposible que todos esos pececitos se quedasen en el South Blue, perdiendo la oportunidad de entrar en el Grand Line y con ello de seguir engordando sus recompensas y ansias de fama.
Lo que nos deparaba el destino en ese viaje era incierto, pero lo que si tenía claro es que ahí empezaba nuestra caceria y el primer paso era estudiar a nuestras presas para ver si merecían ser cazadas.
Afortunadamente la grave voz de Krysser y el crujir de la madera con la fuerza de sus garras, consiguió sacarme del trance en el que yo mismo me había metido. Consiguiendo que me girase hacía él, observando con ello como una sonrisa cruzaba su temible rostro, despeinado por la brisa del mar y con los ojos brillando de emocion por lo que nos deparaba el futuro.
-Ahora empieza lo divertido. – Contesté a Krysser con un tono seguro pero que no ocultaba mi emoción por dar ese siguiente paso en nuestra aventura, dando la espalda al mar y alejándome del taffrail para volver a centrar mi atención en las personas que estaban terminando de subir a los galeones. -Voy a echar un ojo por ahí. No te metas en líos fyofyofyo. -Me despedí momentáneamente de Krysser antes de dar un potente salto, sintiendo la madera crujir bajo la fuerza de mis piernas, y elevarme en las alturas para aterrizar silenciosamente sobre la punta del palo de mesana, acuclillado cual rapaz en busca de presas mientras colocaba mi mejor arma en un punto inaccesible de mi espalda, justo entre mis alas, a mi reciente rifle colgado al hombro y listo para usarlo y escondía de nuevo a Sekator en su funda, oculta tras mi gabardina.
Si algo me había demostrado el salir al mar era la inmensa variedad de razas y gente peculiar que había por el mundo, pero esa noche parecía que todos se habían reunido en Samba para partir al Grand Line. Podría haberme detenido en cada una de las personas que había subido a nuestro barco, pero mis afilados ojos no pudieron evitar centrarse en una preciosa birkaniana de grandes y puras alas blancas que estaba teniendo problemas para poder embarcar y, en esos momentos, estaba siendo empujada por los mismos agentes del Gobierno Mundial con los que había hablado hace escasos minutos.
El ver como empujaban a la preciosa y alada joven encendió una chispa dentro de mí, haciendo que saltase desde mi elevado emplazamiento y me precipitase hacía su posición en un silencioso y veloz vuelo que acabó conmigo aterrizando entre la alada damisela en apuros y el barbaro sin educación, dando la espalda a la birkaniana y mirando directamente a los ojos a traves de mi mascara al joven agente mientras su compañero, algo mas alejado, seguía exigiendole a la joven que pagase por el pasaje.
-Lamentamos los problemas causados. Aquí está el dinero para su billete y un extra por las molestias. -Me disculpé con tono amistoso en voz alta mientras sacaba 11.000 berries del interior de mi gabardina, agradecido de portar una mascara ya que me había quedado con cara de tonto al saber que los agentes, pese a las terribles formas, tenían la razón. -Solucionado ¿No? -Concluí, calmado y amistoso, con los agentes antes de girarme hacía la alada desconocida, entregandole su billete mientras mi corazón iba a mil y abría levemente mis alas para parecer más grande e imponente ante los ojos de aquella bella birkaniana de altura similar a la mía. -Me llamo Feodor… Digo Fyodor. Si tienes barco estaremos en el mismo problema… Al reves, vamos. Fyofyofyo – Llevaba años sin estar tan nervioso y ni siquiera podía aguantar la mirada de aquella alada preciosidad de ojos verdes y cabello plateado, girando mi cabeza hacía cualquier punto del encapotado cielo mientras me colocaba la capucha de mi gabardina y enseñaba mis grandes alas negras de forma subconsciente, estando tan nervioso que apenas escuchaba lo que me decía. -¡Nos v-vemos! – Me despedí lo más alegra y amigable que pude, notando como mi corazon se me iba a salir del pecho y alzando el vuelo a toda velocidad para reencontrarme de nuevo con Krysser y contarle que había pasado.
Pese al gran movimiento que había en cubierta no tarde mucho en encontrar a Krysser, una mole de ese tamaño era difícil de esconder y yo ya estaba habituado a su forma, lo que me facilitaba el reconocerle.
-Me he enamorado, colega. Toca otro mes comiendo gusanos, pero ha valido la pena. -Le dije por sorpresa mientras aterrizaba a su lado, con la muletilla pegada del armero tontatta, mucho más tranquilo y notando como los agentes del gobierno mundial estaban recogiendo a los animales que se encontraban en cubierta para llevarlos a la bodega. -Tranquis, aunque hable poco y tenga aspecto de bestia no es un animal. Pero si queréis intentar ponerle un collar os aviso que pega unos zarpazos que dan miedo fyofyofyo. -Expresé de buen humor a los agentes que estaban cerca, llevandose un animal que no había visto en la vida, mientras daba unos golpecitos amistosos en la espalda de Krysser.
Después de eso no pasó mucho tiempo hasta que el puerto quedó completamente despejado, revelando la enorme eficiencia y buen trabajo de los agentes del gobierno mundial a la hora de controlar masas, demostrando que no necesitaban a la marina para ello. Aunque al poco tiempo el movimiento volvió al puerto con la llegada con la llegada de 2 carros, con ruidosos chicos jovenes de vestimenta particular que, después de una charla con los agentes, se pusieron a repartir cajas con los periodicos que saldrían el dia 31. Una vez todas esas cajas entregadas y ya con un periodico en la mano, pude notar como los agentes del Gobierno Mundial que quedaban en los barcos se bajaban de los mismos, reuniendose junto a sus compañeros en el puerto donde, el aparente oficial al mando, se encontraba fumando un puro tranquilamente, sentado en una de las cajas con periodicos mientras daba unas últimas ordenes a uno de sus subordinados.
Pero había algo que me llamaba más la atencion que esa escena. Los periodicos habían traído noticias de todos los rincones del mundo y, en particular, las recompensas que aparecían en él y que hablaban del South Blue fue lo que mas llamó mi atencion, memorizando todas y cada una de las caras y recompensas con un simple vistazo gracias a mí excelente memoria.
De no haber sido por la emoción de esas recompensas, la noticia de la muerte de Ren Watson me habría dejado tirado en la cama todo el dia ,ya que suponía la perdida de uno de mis idolos y mis primeras fantasias cuando aún estaba en el orfanato. Habiendo sido ella una de las mejores tiradoras de todo el mundo y ejemplo a seguir en cuanto a estilo de pelea para todos los tiradores.
-Me da que vamos a tener un viaje divertido, Kry. Fyofyofyo -Sabía que mi compañero había llegado a la misma conclusión que yo. Era imposible que todos esos pececitos se quedasen en el South Blue, perdiendo la oportunidad de entrar en el Grand Line y con ello de seguir engordando sus recompensas y ansias de fama.
Lo que nos deparaba el destino en ese viaje era incierto, pero lo que si tenía claro es que ahí empezaba nuestra caceria y el primer paso era estudiar a nuestras presas para ver si merecían ser cazadas.
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