[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue)
#47
Su rostro ardía como el hierro del herrero, y su corazón temblaba igual que una temula hoja en otoño.
Era vergüenza: ese antiguo dios sin nombre, que nace del miedo y hace llorar a la mujer hasta creer que muere.
Y es que, la joven loba de cabellos ígneos había puesto sobre la mesa cuestiones de las que no estaba segura si quería hablar.
—Oh, no...  —musitó al tiempo que en su pecho se enzaraizaba, tan silenciosamente como una serpiente, la vergüenza al tiempo que su sien palpitaba—.No es eso, señorita Lan.

¿Qué debía decir? ¿A casos sus palabras podían disfrazar lo que sentía? Por suerte no haría falta que dijera nada.

Bai tomó pipa de su compañera que, entre sus manos, parecía diminuta y ridícula. Y, sin embargo, se había decidido a probar el tabaco que solía fumar su compañera como una muestra de buena fe.

Aspiró con fuerza, hasta que en el fondo del hornillo el fuego despertó y encendió pequeñas brasas.

El humo ascendió con lentitud, tibio y denso, mientras su lengua se cubría con un sabor terroso, áspero y amaderado que reptaba por la garganta y desgarraba la débil carne a su paso. Y pronto sintió cómo ese aliento extraño descendía hasta sus pulmones, ocupando un espacio que no le pertenecía.

Y entonces tosió.
Una, dos y tres veces.

Después se llevó la mano a la boca, apartando la pipa con torpe prisa, y el aire le volvió en bocanadas irregulares.

—Tenga —alcanzó a decir entre toses y espasmos—Creo… creo que no ha sido buena idea.

Mientras recuperaba el aliento frente a ella se iba desarrollando una escena entre los tres amigos —si es que les podía llamar amigos— que le quedaban.

—Es sólo...—murmuro de repente como si su lengua hubiera recuperado el hilo de sus pensamientos.

Entonces, sus hombros se hundieron y sus dedos,aún portadores del relicario, se volvieron torpes de repente.

—No es usted —añadió mientras observaba a Dong volver a interactuar con el grupo para luego irse con el mal humor que tanto lo caracterizaba.

Después, dejó que el ambiente respirara de sus efervescentes pensamientos y acompañó en el trayecto a su traductora.

—¿Alguna vez se ha preguntado qué es lo que le hace ser a usted quien es? —preguntó con total honestidad —Verá, señorita Lan, yo sí. Por eso nunca me permití aprender otra lengua que no fuera la mía. Porque siempre he creído que eso era yo.

>Yo era —o creía ser— ese cúmulo de circunstancias y adjetivos nombrables, un reflejo en un espejo con el que me podía identificar. Pero un día salí de mi hogar y ese espejo, lentamente, empezo a resquebrajarse.

El tumulto pareció expulsar a una persona a la lejanía y, por un instante, Bai trató de ver qué había pasado. Después, la voz de su compañera —la chica mono— le distrajo y decidió proseguir con su historia.

—¿Por dónde...? Ah, sí.
Lo que le iba diciendo... Contra más me alejaba menos gente hablaba mi idioma y, al final, comprendí que ese reflejo —el que decía ser yo— ya no el mío.

>Y no porque no me esforzara en mantenerlo sino porque, simplemente, en mis interacciones siempre se perdía parte de mí.

>Así que creí que bastaba con recordar quién era, con guardar intactas mis formas.
Pero el recuerdo también se contaminó. Pues, las voces de otros —así como la suya— se mezclaron con la mía, y el nombre que pronunciaba ya no me pertenecía.

En ese punto de la historia Bai se encontraba subiendo junto al grupo por el puente de madera que la llevaría al interior del navío.

–Al final, un día intenté repetir mi nombre en voz alta frente a mi reflejo, y sonó extraño, hueco, como si nombrara a un desconocido.

>Sentía que me había convertido en la sucesión de rostros de lo que no era.

De repente la gente empezó a expandirse como el aire en los pulmones de Bai; sentía el compás de las inhalaciones, respiraba con el gentío como si se tratara de un único ser. De pronto, un calor suave recorrió sus manos y el peso que cargaba —la tristeza y melancolia de su soliloquio— se volvió ligero.

—¿Dong?¿Mahou?

Su mente, normalmente rápida, empezaba a tropezar con sus propios pensamientos.

—¿Vamos todos juntos?

Las ideas se deshilacharón para volver a unirse de formas que no esperaba; cada recuerdo, cada sensación parecía más vívido, pero también extraño, como si los conociera por primera vez.


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - por Bai Mudan - 20-10-2025, 09:35 PM

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