21-10-2025, 12:24 AM
(Última modificación: 21-10-2025, 01:02 AM por Onizuka Jin.)
Aparentemente el caos se estaba disipando, algo que el yakuza de ojos afilados pudo apreciar. Después de una infiltración exitosa se sentía seguro y calmado... De no ser por el pequeño detalle que conocía. ¿Siquiera recordaría Hyákinthos dónde le dijo que estaría? ¿O quién era? Demasiadas veces parecía olvidar las cosas, un completo y absoluto desastre. Respiró profundamente, adentrándose entre las personas que buscaban a dónde poder acomodarse con sus equipajes para el viaje. Pasar desapercibido era fácil, solo tenía que hacer lo mismo que desde que entró, mantener silencio, solo enfocarse en buscar entre el barco y todo lo demás y, con un poco de suerte, encontrar aquella tripulación con la que se había encontrado el día anterior. ¿Dónde estarían? A saber... Pero no le iba a resultar demasiado complicado. Lo primero que hizo fue caminar hasta donde estaban terminando de ascender los pasajeros y, poco después, tomar una vez más el Den-Den Mushi y hacer la búsqueda de Hyákinthos.
El sonido estaba lejos, aparentemente se habían adelantado, pero gracias a su oído desarrollado pudo seguirlo entre el resto de los sonidos de las personas. El humo del cigarrillo lo seguía en el recorrido que realizaba hasta donde iba a encontrar a sus compañeros temporales, viendo que ya de por sí se encontraban hablando entre ellos. Además, no era demasiado complicado dar con ellos gracias al gigante que también sabía que traía su equipaje, con su baúl.
Guardó su Den-Den Mushi en el bolsillo derecho, cerca de una de sus dagas ocultas, reconociendo finalmente entre la gente el cabello rosado de su socio cirujano. No solo estaba él, también el resto con quienes se había encontrado el día anterior. Sin aviso previo, se puso tras ellos, interrumpiendo a María Merlot, quien parecía entregar algo a aquel joven, un periódico. Arqueó una ceja, con cierta curiosidad cuando escuchó que mencionaba un precio concreto.
Sin aviso alguno, le arrebató el periódico al capitán de la tripulación, abriendo el contenido. Lo inicial le pareció irrelevante... Al menos hasta apreciar la bandera característica de la propia tripulación. Leyó con atención, haciendo una seña al Thrym para que pudiera bajarle el equipaje que previamente le había confiado, donde estaba su baúl con sus propias cosas, y sus Berries.
Sus ojos no se apartaron del periódico en cuanto se sentó sobre su propio baúl, cruzándose de piernas y revisando mejor la información, arqueando una vez más la ceja.
Se tenía que ser estúpido para comenzar a llamar la atención apenas planeando que iban a...
No, ya no podía seguir hablando. Los Wanted estaban claros y él mismo estaba allí. Una suma de recompensa que claramente no iba a pasar desapercibida. No era solo él mismo, estaban casi todos... Unos pocos se libraban. Luego le iba a tocar calmar a su jefe. Chasqueó la lengua, molesto, sus ojos fijos en su propia imagen y el precio. Revisó de nuevo el resto de los Wanted, reconociendo también a Han entre ellos. ¿En qué diantres se había metido ese vagabundo esta vez? Lo recordaba por su competición de comida y, por supuesto, por la ayuda que tuvo que ofrecer en su momento a María Merlot, quien entonces solo era un producto hasta ese encuentro. Respiró profundamente , cerrando los ojos y el periódico, poniéndose en pie para devolverle de mala gana el objeto al mismo capitán de quien se lo había arrebatado. Se mantenía sentado sobre su baúl, buscando entonces la mirada de Hyákinthos, con un rostro más serio.
—Con esto supongo que... — oh, claro, tenía que volver a hacerle recordar quién era él. Emitió un suspiro, algo cansado. —Soy Jin, ya sabes, por lo del trabajo. — tenía conocimiento de que Ashveil sabía sobre sus trabajos, mas no podía decir lo mismo del resto de la tripulación, por ello prefirió ser precavido. Solo deseaba que con eso fuera suficiente para que comprendiera un poco quién era. Volvió la mirada al frente, cruzándose de piernas en una nueva calada. El amarillo del cigarrillo se intensificaba, tomando una tonalidad naranja, el humo esfumándose en el aire. —Supongo que sabrá que será más complicado poder ayudarlo a que no lo capturen con eso, Hyak. — si no era en la intimidad, siempre hablaba con él usando su nombre en vez de su apodo. Sopló el humo de su cigarrillo, señalando con el mismo al joven capitán frente a él.
Porque sí, no había nadie más que hubiera tenido acceso a sus cigarros cuando el día anterior parecía que uno de sus paquetes había desaparecido. No era necesario ser un genio para adivinar quién era, no solo por la cercanía, sino también por el encuentro en que parecía molestarle el que fumara.
Lo repitió dos veces a propósito, para que quedara muy clara su posición. Su voz, capaz de hacer temblar a sus hombres, ahora había sido usada contra el joven en aquella silenciosa amenaza y, por supuesto, ahora se dirigió a la sirena. —Y usted, no hable de esto en medio de un lugar cargado de personas cosas sobre precios. ¿No ve que solo puede hacer que alguien nos reconozca o nos escuche? Dudo que quiera que... ¿Cómo lo llama a Hyákinthos? ¿Algodón de azúcar? Como sea, dudo sinceramente que quiera que alguien lo reconozca y lo lancen al mar.
Se puso en pie, caminando con más seguridad, con su aire serio, sus ojos afilados clavados en lo que sospechaba que eran sus ojos bajo la capucha. —Así que deje de llamar la atención. Usted, y todos. Ahora hay que pasar desapercibidos.
Al menos era una fortuna saber que el que más podía llamar la atención, el gigante, fuera el único que no tuviera un Wanted en la cabeza. Sus ojos se elevaron hacia dicho gigante por unos segundos, antes de volver la mirada hacia Hyákinthos. —Hyak, procura no separarte de nosotros, o volverás a olvidarte dónde estás. — sus ojos se pasearon entonces a su alrededor, analizando su alrededor en busca de cualquier cosa que pudiera llamar la atención, ya fuera alguien indeseado o una posible persona que pudiera reconocerlos.
El sonido estaba lejos, aparentemente se habían adelantado, pero gracias a su oído desarrollado pudo seguirlo entre el resto de los sonidos de las personas. El humo del cigarrillo lo seguía en el recorrido que realizaba hasta donde iba a encontrar a sus compañeros temporales, viendo que ya de por sí se encontraban hablando entre ellos. Además, no era demasiado complicado dar con ellos gracias al gigante que también sabía que traía su equipaje, con su baúl.
Guardó su Den-Den Mushi en el bolsillo derecho, cerca de una de sus dagas ocultas, reconociendo finalmente entre la gente el cabello rosado de su socio cirujano. No solo estaba él, también el resto con quienes se había encontrado el día anterior. Sin aviso previo, se puso tras ellos, interrumpiendo a María Merlot, quien parecía entregar algo a aquel joven, un periódico. Arqueó una ceja, con cierta curiosidad cuando escuchó que mencionaba un precio concreto.
Sin aviso alguno, le arrebató el periódico al capitán de la tripulación, abriendo el contenido. Lo inicial le pareció irrelevante... Al menos hasta apreciar la bandera característica de la propia tripulación. Leyó con atención, haciendo una seña al Thrym para que pudiera bajarle el equipaje que previamente le había confiado, donde estaba su baúl con sus propias cosas, y sus Berries.
![[Imagen: 11gi01D.jpg]](https://i.imgur.com/11gi01D.jpg)
—Has sido muy amable en hacerme el favor de traérmelo. Lo agradezco.
Sus ojos no se apartaron del periódico en cuanto se sentó sobre su propio baúl, cruzándose de piernas y revisando mejor la información, arqueando una vez más la ceja.
![[Imagen: 6Hw0yDc.jpg]](https://i.imgur.com/6Hw0yDc.jpg)
—¿En qué os metisteis para que el periódico reconozca vuestra bandera?
Se tenía que ser estúpido para comenzar a llamar la atención apenas planeando que iban a...
.....
No, ya no podía seguir hablando. Los Wanted estaban claros y él mismo estaba allí. Una suma de recompensa que claramente no iba a pasar desapercibida. No era solo él mismo, estaban casi todos... Unos pocos se libraban. Luego le iba a tocar calmar a su jefe. Chasqueó la lengua, molesto, sus ojos fijos en su propia imagen y el precio. Revisó de nuevo el resto de los Wanted, reconociendo también a Han entre ellos. ¿En qué diantres se había metido ese vagabundo esta vez? Lo recordaba por su competición de comida y, por supuesto, por la ayuda que tuvo que ofrecer en su momento a María Merlot, quien entonces solo era un producto hasta ese encuentro. Respiró profundamente , cerrando los ojos y el periódico, poniéndose en pie para devolverle de mala gana el objeto al mismo capitán de quien se lo había arrebatado. Se mantenía sentado sobre su baúl, buscando entonces la mirada de Hyákinthos, con un rostro más serio.
—Con esto supongo que... — oh, claro, tenía que volver a hacerle recordar quién era él. Emitió un suspiro, algo cansado. —Soy Jin, ya sabes, por lo del trabajo. — tenía conocimiento de que Ashveil sabía sobre sus trabajos, mas no podía decir lo mismo del resto de la tripulación, por ello prefirió ser precavido. Solo deseaba que con eso fuera suficiente para que comprendiera un poco quién era. Volvió la mirada al frente, cruzándose de piernas en una nueva calada. El amarillo del cigarrillo se intensificaba, tomando una tonalidad naranja, el humo esfumándose en el aire. —Supongo que sabrá que será más complicado poder ayudarlo a que no lo capturen con eso, Hyak. — si no era en la intimidad, siempre hablaba con él usando su nombre en vez de su apodo. Sopló el humo de su cigarrillo, señalando con el mismo al joven capitán frente a él.
![[Imagen: 8yNtC4w.png]](https://i.imgur.com/8yNtC4w.png)
—No crea que no sé lo que hizo. No lo repetiré; no toque mis cosas, o habrá consecuencias.
Porque sí, no había nadie más que hubiera tenido acceso a sus cigarros cuando el día anterior parecía que uno de sus paquetes había desaparecido. No era necesario ser un genio para adivinar quién era, no solo por la cercanía, sino también por el encuentro en que parecía molestarle el que fumara.
![[Imagen: uQ8zLC3.png]](https://i.imgur.com/uQ8zLC3.png)
—Y se lo aseguro, Ashveil, no le agradarán mis métodos de castigo, se lo aseguro.
Lo repitió dos veces a propósito, para que quedara muy clara su posición. Su voz, capaz de hacer temblar a sus hombres, ahora había sido usada contra el joven en aquella silenciosa amenaza y, por supuesto, ahora se dirigió a la sirena. —Y usted, no hable de esto en medio de un lugar cargado de personas cosas sobre precios. ¿No ve que solo puede hacer que alguien nos reconozca o nos escuche? Dudo que quiera que... ¿Cómo lo llama a Hyákinthos? ¿Algodón de azúcar? Como sea, dudo sinceramente que quiera que alguien lo reconozca y lo lancen al mar.
Se puso en pie, caminando con más seguridad, con su aire serio, sus ojos afilados clavados en lo que sospechaba que eran sus ojos bajo la capucha. —Así que deje de llamar la atención. Usted, y todos. Ahora hay que pasar desapercibidos.
Al menos era una fortuna saber que el que más podía llamar la atención, el gigante, fuera el único que no tuviera un Wanted en la cabeza. Sus ojos se elevaron hacia dicho gigante por unos segundos, antes de volver la mirada hacia Hyákinthos. —Hyak, procura no separarte de nosotros, o volverás a olvidarte dónde estás. — sus ojos se pasearon entonces a su alrededor, analizando su alrededor en busca de cualquier cosa que pudiera llamar la atención, ya fuera alguien indeseado o una posible persona que pudiera reconocerlos.
Resumen
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
