Tal vez para el hipocondríaco sujeto podía ser una habilidad muy equis, pero Owen siempre veía un potencial infinito en casi literalmente cualquier individuo; El hecho de que pudiese generar burbujas que tengan propiedades desinfectantes o que, incluso, puedan contener líquidos o elementos en su interior podían volverlas elementos tanto útiles como verdaderamente poderosos en cualquier situación de confrontación.
En cuanto el sujeto que traía su mascarilla bajada explicó medianamente el aspecto de aquella fruta, buscó coincidencias automáticamente con la que había consumido su compañera tiempo atrás. Parecía que el único vínculo que había entre ambas cosas era simple y llanamente ser objetos consumibles de apariencias diversas y no un patrón que las haga destacar a la vista. Bajó sus ojos celestes para ver el gesto del muchacho pelinegro, aquello que enderezó su espalda y le hizo copiarle: Parecía como si delante de Owen hubiese un melón invisible, uno grande, con una amplia separación entre ambas manos con sus dedos ligeramente separados -La que vi era una animalada de fruta. De hecho, la persona que te digo solo la mordió una vez y...¿Eso fue suficiente? ¿Supongo? Tal vez si la hubiese comido por completo la cosa se habría puesto peor en ese entonces.-.
El sujeto sí que se veía distante, incómodo, extraño, como si las interacciones sociales fuesen algo que rechazase en demasía o que simplemente se limite a interactuar con las personas para cubrir sus necesidades. Extraño, ya que se había ayudado a ofrecer a Owen casi de manera completamente gratuita y, sorprendentemente por segunda vez, aceptado que haya sido arrastrado hacia el lugar donde el gentío, ruido y sabor bailarín del Reino de Samba campaba a sus anchas. El pelirrojo le escuchaba atento, era la primera vez en su vida que alguien le ayudaba con un problema semejante ya que, toda su vida, se había arreglado por su cuenta casi para cualquier cosa. ¿Había tenido interacciones románticas o amorosas con otras mujeres? Sí, pero nimias, superficiales, externas, difícil catalogarlas como situaciones que lo fuercen a ponerse incómodo como lo estaba ahora. Le daba varios sorbos a su cerveza mientras escuchaba con suma atención (Ignorando los insultos y comentarios peyorativos sobre su inteligencia) ya que el tipo delante de él era la antítesis de lo que el pillo joven era: Metódico, analítico, objetivo, mucho más práctico y frío.
Esa apariencia tan ruidosa, tan enérgica, tan gritona y tan llamativa de Owen pareció desaparecer casi por completo en cuanto la respuesta tan obvia y sincera salió de la boca del joven hombre. La cosa sí era mucho más complicada de lo que podía ser, pero -...si tan solo pud-¡AYA-AYAYA!- su mejilla comenzó a ser tironeada hacia múltiples direcciones para quitarle de la absorción de sus propios pensamientos. El rostro del pelirrojo, aún deformado por culpa del estiramiento de su mejilla, escuchaba las palabras de alguien que dentro de su inminente y profunda aura de tristeza, ciertamente, parecía tener mucha mayor inteligencia emocional de lo que él tenía en ese momento, lógico; Owen era un chico astuto, bastante, con un don de gentes excelso. Pero...enfocarse tanto él, ciertamente, le anuló la capacidad de poder ver las cosas desde distintos puntos de vista, hasta conocer a Gwen -La vengaza...no puede anteponerse...ante nuestros deseos...- se mordió los labios mientras desviaba la mirada, como si hubiese querido expulsar una confesión de su boca que estuvo a dos segundos de delatarlo por completo. Nervioso, una gota de sudor caía sobre su rostro, decidido a hablar de todas maneras. Hasta que se durmió, evidentemente.
Su cuerpo se estremeció en un solo segundo, siendo completamente bañado por un líquido tan frío como oloroso -¡¡¡!!!- y, alzándose de repente, el mismo empezaba a gotear sin parar por sus cabellos y ropa -¿¡QUÉ COJONES!?- y, cuando entró en razón y volvió en si, sintiendo el peso de sus párpados debido al posible somnífero que las burbujas traían, volteó, escuchando al hipocondríaco a su lado cerciorarse de que Owen, ciertamente, fuese alguien realmente confiable.
Su respuesta estaba repleta de determinación, casi como si de lo que estuviese hablando fuese de un manual de instrucciones clarísimo y coordinado en su cabeza, aunque...la tarea fuese titánica y demorase meses o años -¿Maki?- se preguntó, volteándose, confundido y extrañado -Ella es espectacular, pero no me interesa. Es más, quiero que distraiga a Uker de la chica que te digo.- luego de varios segundos de silencio de su parte, comenzó a removerse en su lugar -Kiyoshi.- juntó sus manos, enderezándose, algo encorvado y cabizbajo -Esa gente de la que me quiero vengar...me tienen amenazado.- porque las buenas mentiras, ciertamente, siempre involucran una buena dosis de verdad para tornarlas creíbles -Desde que me ataron a una bolsa y me arrojaron sobre una balsa hacia altamar, recibí noticias de gente con contactos que busca...bueno, eliminarme de una santa buena vez y por todas, porque allí, en Tamanegi, no podían hacerlo.- su tono sonaba lúgubre, sincero, en esto sí parecía estar diciendo la verdad -Yo he sido...un tipo difícil, mucho, más porque...parece que...- no es que quisiese dársela de víctima, sino, que realmente estaba tratando de dibujar el discurso para que su mentira posterior fuese convincente y, al mismo tiempo, sincerándose sobre su situación -...soy hijo de alguien muy importante. No tengo ni idea, no lo he conocido, pero sé que maneja buena parte de los hilos de la isla donde vivía. Ese tipo tiene contactos, muchos y en todo el mundo, y descubrieron mis intenciones de querer volver allí. Necesito de...- volteó, con su ceño fruncido, observando aquellos ojos oscuros, opacos, negros y con apenas brillo del pelinegro con dos lunares rectos en la frente -...gente que me ayude a cumplir el sueño de liberar a gente como mi madre de esa monarquía que tanto la oprimió, se lo debo. Yo...- le fue inevitable llevar una mano hacia la frente, con sentimientos que realmente eran puros, sinceros, difíciles de explicar, pero tan honestos como delicada parecía la situación -...soy el recuerdo de su error. Imagínate que estuviese arrastrando esto y arrastre a la chica de la que estoy enamorado también, ¿Sería justo para ella?- sus ojos tenían un brillo triste, como el de un niño lleno de dudas y confusión.
Todo lo que estaba diciendo era cierto, todo, excepto las verdaderas razones por las cuales se había incorporado a la tripulación de Uker Rackham, ciertamente -Los recursos...el dinero...la gente...los soldados, mercenarios, todo eso es carísimo, demasiado. Me llevaría una vida completa conseguir todo eso solo y si cuando llegue a la isla todo el mundo está viejo y marchito, peor que cuando me fui, ¿Qué sentido tendría?- su mirada, hacia la nada, expresaba la tremenda preocupación que jalaba hacia un lado y hacia el otro en una cuerda que rodeaba su corazón: El deber, o el amor -Tampoco quieren que un bastardo que puede desestabilizar a gente poderosa campe a sus anchas por ahí, por eso estaba tan angustiado aquella vez...- su mano ahora frotaba su rostro hacia arriba y hacia abajo, como si se lo estuviese lavando con agua imaginaria -...porque tuve que despedirme de mi mujer favorita para seguir semejante gilipollez que nunca en la vida me va a soltar. Todo porque me siento culpable. Agh.- la terapia parecía estar funcionando. Tirar un poco de su lengua y ponerlo en una pequeña encrucijada dejó ver que detrás de ese aspecto pendenciero y desafiante, ciertamente, había un muchacho que no había podido vivir ni el más mínimo ápice de normalidad en su vida -¿Cómo piensas encargarte de los asesinos de tus padres?- la memoria del chico era excelente pese a que indicar lo contrario, por lo que no dudó en también querer indagar un poco en las razones de su "misión de vida" -Es decir, una vez que logres eso...¿Qué queda? ¿Qué es lo que harás?- inconscientemente, parecía que Owen se estaba haciendo esa pregunta, incluso, a él mismo -¿Eso va a solucionar el dolor que llevas? Si eras feliz siendo médico, atendiendo pacientes y llevando una vida normal, ¿Porqué no seguiste por ese camino? ¿O acaso...llegaste a una conclusión parecida a la mía?-.
En cuanto el sujeto que traía su mascarilla bajada explicó medianamente el aspecto de aquella fruta, buscó coincidencias automáticamente con la que había consumido su compañera tiempo atrás. Parecía que el único vínculo que había entre ambas cosas era simple y llanamente ser objetos consumibles de apariencias diversas y no un patrón que las haga destacar a la vista. Bajó sus ojos celestes para ver el gesto del muchacho pelinegro, aquello que enderezó su espalda y le hizo copiarle: Parecía como si delante de Owen hubiese un melón invisible, uno grande, con una amplia separación entre ambas manos con sus dedos ligeramente separados -La que vi era una animalada de fruta. De hecho, la persona que te digo solo la mordió una vez y...¿Eso fue suficiente? ¿Supongo? Tal vez si la hubiese comido por completo la cosa se habría puesto peor en ese entonces.-.
El sujeto sí que se veía distante, incómodo, extraño, como si las interacciones sociales fuesen algo que rechazase en demasía o que simplemente se limite a interactuar con las personas para cubrir sus necesidades. Extraño, ya que se había ayudado a ofrecer a Owen casi de manera completamente gratuita y, sorprendentemente por segunda vez, aceptado que haya sido arrastrado hacia el lugar donde el gentío, ruido y sabor bailarín del Reino de Samba campaba a sus anchas. El pelirrojo le escuchaba atento, era la primera vez en su vida que alguien le ayudaba con un problema semejante ya que, toda su vida, se había arreglado por su cuenta casi para cualquier cosa. ¿Había tenido interacciones románticas o amorosas con otras mujeres? Sí, pero nimias, superficiales, externas, difícil catalogarlas como situaciones que lo fuercen a ponerse incómodo como lo estaba ahora. Le daba varios sorbos a su cerveza mientras escuchaba con suma atención (Ignorando los insultos y comentarios peyorativos sobre su inteligencia) ya que el tipo delante de él era la antítesis de lo que el pillo joven era: Metódico, analítico, objetivo, mucho más práctico y frío.
— ¿Eres tonto? ¿Qué diablos haces aquí si claramente quieres estar al lado de esa persona? Si mis padres estuvieran vivos, no hay forma de que esté en este lugar tan lejos de casa. —
![[Imagen: f38303d70f1e4e7d8a60e384e2fca45f.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/f3/83/03/f38303d70f1e4e7d8a60e384e2fca45f.jpg)
-...ojalá pudiese, Kiyoshi.-
Esa apariencia tan ruidosa, tan enérgica, tan gritona y tan llamativa de Owen pareció desaparecer casi por completo en cuanto la respuesta tan obvia y sincera salió de la boca del joven hombre. La cosa sí era mucho más complicada de lo que podía ser, pero -...si tan solo pud-¡AYA-AYAYA!- su mejilla comenzó a ser tironeada hacia múltiples direcciones para quitarle de la absorción de sus propios pensamientos. El rostro del pelirrojo, aún deformado por culpa del estiramiento de su mejilla, escuchaba las palabras de alguien que dentro de su inminente y profunda aura de tristeza, ciertamente, parecía tener mucha mayor inteligencia emocional de lo que él tenía en ese momento, lógico; Owen era un chico astuto, bastante, con un don de gentes excelso. Pero...enfocarse tanto él, ciertamente, le anuló la capacidad de poder ver las cosas desde distintos puntos de vista, hasta conocer a Gwen -La vengaza...no puede anteponerse...ante nuestros deseos...- se mordió los labios mientras desviaba la mirada, como si hubiese querido expulsar una confesión de su boca que estuvo a dos segundos de delatarlo por completo. Nervioso, una gota de sudor caía sobre su rostro, decidido a hablar de todas maneras. Hasta que se durmió, evidentemente.
Su cuerpo se estremeció en un solo segundo, siendo completamente bañado por un líquido tan frío como oloroso -¡¡¡!!!- y, alzándose de repente, el mismo empezaba a gotear sin parar por sus cabellos y ropa -¿¡QUÉ COJONES!?- y, cuando entró en razón y volvió en si, sintiendo el peso de sus párpados debido al posible somnífero que las burbujas traían, volteó, escuchando al hipocondríaco a su lado cerciorarse de que Owen, ciertamente, fuese alguien realmente confiable.
— No te duermas. Si roncas llamarás la atención y eso no me gusta, ya te lo dije. Así que decide, darás pie atrás o seguirás adelante con tus compañeros. —
![[Imagen: 3ed3fc77a8ac0af41408250127cc0dcf.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/3e/d3/fc/3ed3fc77a8ac0af41408250127cc0dcf.jpg)
-Debo seguir adelante si quiero estar con ella para siempre.-
Su respuesta estaba repleta de determinación, casi como si de lo que estuviese hablando fuese de un manual de instrucciones clarísimo y coordinado en su cabeza, aunque...la tarea fuese titánica y demorase meses o años -¿Maki?- se preguntó, volteándose, confundido y extrañado -Ella es espectacular, pero no me interesa. Es más, quiero que distraiga a Uker de la chica que te digo.- luego de varios segundos de silencio de su parte, comenzó a removerse en su lugar -Kiyoshi.- juntó sus manos, enderezándose, algo encorvado y cabizbajo -Esa gente de la que me quiero vengar...me tienen amenazado.- porque las buenas mentiras, ciertamente, siempre involucran una buena dosis de verdad para tornarlas creíbles -Desde que me ataron a una bolsa y me arrojaron sobre una balsa hacia altamar, recibí noticias de gente con contactos que busca...bueno, eliminarme de una santa buena vez y por todas, porque allí, en Tamanegi, no podían hacerlo.- su tono sonaba lúgubre, sincero, en esto sí parecía estar diciendo la verdad -Yo he sido...un tipo difícil, mucho, más porque...parece que...- no es que quisiese dársela de víctima, sino, que realmente estaba tratando de dibujar el discurso para que su mentira posterior fuese convincente y, al mismo tiempo, sincerándose sobre su situación -...soy hijo de alguien muy importante. No tengo ni idea, no lo he conocido, pero sé que maneja buena parte de los hilos de la isla donde vivía. Ese tipo tiene contactos, muchos y en todo el mundo, y descubrieron mis intenciones de querer volver allí. Necesito de...- volteó, con su ceño fruncido, observando aquellos ojos oscuros, opacos, negros y con apenas brillo del pelinegro con dos lunares rectos en la frente -...gente que me ayude a cumplir el sueño de liberar a gente como mi madre de esa monarquía que tanto la oprimió, se lo debo. Yo...- le fue inevitable llevar una mano hacia la frente, con sentimientos que realmente eran puros, sinceros, difíciles de explicar, pero tan honestos como delicada parecía la situación -...soy el recuerdo de su error. Imagínate que estuviese arrastrando esto y arrastre a la chica de la que estoy enamorado también, ¿Sería justo para ella?- sus ojos tenían un brillo triste, como el de un niño lleno de dudas y confusión.
![[Imagen: 10689a68ca4ea965430a30ddb46c5f20.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/10/68/9a/10689a68ca4ea965430a30ddb46c5f20.jpg)
-Le estuve dando mil vueltas al asunto, hermano, y esa es la conclusión que saqué. No puedo hacerlo solo.-
Todo lo que estaba diciendo era cierto, todo, excepto las verdaderas razones por las cuales se había incorporado a la tripulación de Uker Rackham, ciertamente -Los recursos...el dinero...la gente...los soldados, mercenarios, todo eso es carísimo, demasiado. Me llevaría una vida completa conseguir todo eso solo y si cuando llegue a la isla todo el mundo está viejo y marchito, peor que cuando me fui, ¿Qué sentido tendría?- su mirada, hacia la nada, expresaba la tremenda preocupación que jalaba hacia un lado y hacia el otro en una cuerda que rodeaba su corazón: El deber, o el amor -Tampoco quieren que un bastardo que puede desestabilizar a gente poderosa campe a sus anchas por ahí, por eso estaba tan angustiado aquella vez...- su mano ahora frotaba su rostro hacia arriba y hacia abajo, como si se lo estuviese lavando con agua imaginaria -...porque tuve que despedirme de mi mujer favorita para seguir semejante gilipollez que nunca en la vida me va a soltar. Todo porque me siento culpable. Agh.- la terapia parecía estar funcionando. Tirar un poco de su lengua y ponerlo en una pequeña encrucijada dejó ver que detrás de ese aspecto pendenciero y desafiante, ciertamente, había un muchacho que no había podido vivir ni el más mínimo ápice de normalidad en su vida -¿Cómo piensas encargarte de los asesinos de tus padres?- la memoria del chico era excelente pese a que indicar lo contrario, por lo que no dudó en también querer indagar un poco en las razones de su "misión de vida" -Es decir, una vez que logres eso...¿Qué queda? ¿Qué es lo que harás?- inconscientemente, parecía que Owen se estaba haciendo esa pregunta, incluso, a él mismo -¿Eso va a solucionar el dolor que llevas? Si eras feliz siendo médico, atendiendo pacientes y llevando una vida normal, ¿Porqué no seguiste por ese camino? ¿O acaso...llegaste a una conclusión parecida a la mía?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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