Winter without you - Pasado Social
#6

— De qué hablas ¿Por qué sentiría eso por alguien más, no entiendo?... ¿Es porque tú lo sentirás por alguien más? ¿Es lo normal? —

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-¿Y-yo? ¿¡Que me guste alguien más que tu!? ¿¡Cómo podría si no te puedo sacar de mi cabeza ni medio segundo!?-

Casi que contestó instantáneamente ella dijo aquello. Es verdad, él lo recordó automáticamente: Gwen sabe poco y nada de los elementos implícitos en las emociones y todos los factores que pueden hacer que las cosas cambien su curso o parecer, tal y como lo haría cambiar el caudal de un río con piedras. Se puso aún más rojo, aún más nervioso, como si ahora ella dudase de su palabra y su fidelidad hacia los sentimientos mutuos que tenían y que se habían jurado y perjurado -¡NO! ¡NONONONONO!- empezó a sacudir su mano libre delante del rostro, sudando, nervioso, empezando a sentir mucho calor producto de la vergüenza que le daba ser tan inseguro en el rubro del amor. Owen, el tipo más loco, raro, osado y valiente (O tonto, a veces) que podría cruzarse en tu vida estaba tan incómodo que hasta le costaban salir sus palabras -¡Yo jamás estaría con absolutamente nadie que no seas tú, Gwen! Solo que...sigh.- suspiró, pesado, volviendo a esconderse entre sus rodillas mientras la timidez le comía vivo. Porque cuando él decía que era fuerte no lo decía por nada; Jamás, en todos estos meses, vio a Gwen como un ser débil o que necesite ser protegido, al contrario. Él deseaba ser protegido y cuidado por ella, guiado, mimado, demostrándole que con amor...un corazón puede cambiar, incluso el más roto, marchito y corrupto -...es la primera vez que estoy enamorado de alguien.- lo dejó caer, lo lanzó, así, porque eso es lo que provoca la muchachita de ojos violáceos una y otra vez: Desatar esas cadenas autoimpuestas que solo le obligan a cerrarse a cosas que le permitirían, como dijo muchas veces, "ver lo que ella sí puede".

El abrazo le pareció un gesto que le encantó, algo que buscaba aferrarse a ese afecto tan incondicional que parecían tenerse y que habían forjado durante meses. Uno que se veía puro, que nacía de una mezcla entre una que desconocía lo que era querer y otro que deseaba toda su vida encontrar a alguien que lo quiera genuinamente. Se pegó a su mujer favorita, fundiéndose mutuamente en aquel afecto tan incondicional mientras sentía el calor y un poco el latir del corazón de Gwen -Y estaré contigo para siempre. No te voy a permitir que lo dudes jamás.- acariciaba la copa de sus cabellos, usando la yema de sus dedos para mimarle con mucha suavidad.

Era el momento de las revelaciones y, si bien el peliblanco lo intuía en demasía que los orígenes de Gwen resultarían difusos (Como si su existencia fuese un decorado precioso para la institución a la que servía), lo que más le dejó anonadado y le separó ligeramente de su contacto fue saber que ella ya no quería volver y, que incluso si quisiese, tendría que abandonar todo lo que hizo hasta ahora e incluso al mismísimo Owen -...puf, no podría aceptarlo.- ahora el egoísta sonaba él, más aún con el poco respeto que el muchacho tenía sobre ciertos lugares con normas estrictas sobre "cómo y a quién querer" -Te arrancaría de las manos de esos imbéciles para que decidas tú como quieres querer a alguien.- estaba mosqueado tan solo de pensar en aquello le hizo generar una mueca que mezclaba celos, incomodidad y, ciertamente, el pensar que tendría una barrera aún más grande a atravesar que solamente barrer el planeta para volver a encontrarse con su mujer favorita.

—¿Las novias llevan vestidos especiales? —

-Los llevan, y son espectaculares.-

— ¿Qué color crees que me quede bien? —

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-Blanco y violeta.-

Qué rápido que había respondido. Fue casi de manera instantánea, como si supiese la respuesta hace eones...porque de hecho, había fantaseado con ello, una y otra vez. Mientras pronunciaba aquello, miraba hacia el cielo, con una imaginación que siempre le había ayudado a figurarse cosas casi como si estuviesen plasmadas delante de sí -Tienes mechas como las lavandas y el cabello oscuro. Con el blanco de un vestido y con detalles de ese color...- volvió a sonrojarse, divagando en esas imágenes inventadas que brotaban una y otra vez -...de solo imaginarte así buscaría como congelar el tiempo para que siempre lo tengas puesto.- y en todo este tiempo, casi de forma inconsciente, JAMÁS dejó de tener su mano entrelazada con ella. Parecía un gesto que ambos tenían, algo que indicaba que su unión era tan sólida y perpetua como la que parecía haber en sus corazones.

Aunque en su corazón...volvió a sentir ese pálpito que solo Gwen puede provocarle. Ese que se siente como un vértigo que le eriza los pelos una y otra vez.

—Me da miedo morir, pero más temor me da que te pase algo a ti. No debería sentirme así... ya sabes, cuando morimos es porque Dios lo quiere. Pero no quiero que pase porque...

-...porque?-

—Porque no nos veríamos más —

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-...Hm.-

La dejó continuar, aquello le había provocado una sonrisa tan sincera como enternecedora. Esas que derriten el corazón de la ternura, esa donde ella asumía su unión con Owen como algo determinante, incluso, más firme de como ella hablaba de su tan ansiado Dios. Esas que hacen que el latido pueda sentirse hasta en el cuello, con un viento cada vez más partícipe que, rápidamente, hizo que ella se removiese producto del frío y, no solamente eso, sino que lo expresase para poder unirse más el uno con el otro -...espera.- a él no le importaba sufrir del frío (Aunque su cuerpo lo sintiese en demasía), por lo que no dudó ni un solo segundo en sacarse aquella chaqueta rojiza que tanto le caracterizaba y, quedándose solamente con su camiseta negra y lisa de manga corta, se la colocó encima a su mujer favorita, rodeándola sobre su cuerpo y atándosela no con las mangas ni nada por el estilo, sino, abrazándola justo por debajo del busto, buscó levantarla y la sentó encima suyo -¿Y ahora? ¿Mejor?- le sonreía, podía escucharse en su tono de voz que lo hacía así Gwen no pudiese verlo -Antes de contarte eso, ¿Tu pensarías que me dejaría matar allí fuera, Gwen?- su pregunta tenía una respuesta obvia, pero prosiguió -Si por algún casual algo así pudiese pasar...¿Sabes que es lo que me deja dormir?- la tenía tan cerca, rodeada, envuelta en esa capa roja que evitaba el viento sobre el cuello de la mayor belleza que el peliblanco jamás hubiese visto -Saber que si algo así pasa, Gwen, que puedo jurarle a tu Dios o a quien quieras que eso no va a ocurrir hasta que te encuentre...- volvió a pegarse a ella, acariciando esa mejilla tan suave y perfecta que solo ella podría tener -...estaré contigo siempre, y para siempre, porque serías Gwendolyn Yang. Y mientras que uses mi apellido, incluso...¿Cuando seamos viejitos? ¿Te imaginas?- empezó a darle toques con el índice en la nariz una y otra vez, casi como si se la estuviese limpiando -Que sepas que yo me moriré primero, ¿Eh? No te permitiré que te mueras antes. ¿Y si te mueres antes? ¿Sabes lo que haré?- le habló a centímetros de su cara, pudiendo sentir la respiración de la chica que le provocaba cientos de cosquillas por fuera...y por dentro -Te reviviré. Si allí afuera existen poderes especiales como los que tu tienes, o la posibilidad de recuperar tu vista, ¿Porqué no, también, la vida?- y finalmente, sonriente y besándola en esos labios tan carnosos y brillantes, concluyó -Y así estarás conmigo hasta que me muera yo primero. Ahí tienes otra promesa más de las trillones que nos hicimos y nos seguiremos haciendo.-.

[Imagen: KUWHAOg.png]
-Voy a empezar contándote la historia, ahí va.-

Aferrados, pegados, comenzó, con su mano libre, a enredar sus dedos por algunos de los mechones de la cabeza de la perfección de mujer que tenía justo enfrente, sin quitarle la mirada de encima y mientras que el sonido de los grillos y pequeños animales propios que adornaban la escena también se volviesen parte de la historia -Esta es la historia de un demonio que nació en el mismísimo infierno, rodeado de todos los pecados que pueden existir. Probó la mayoría de ellos, siendo un fiel esbirro para los designios de su señor. Toda su vida creyó que necesitaba hacer lo que fuese necesario por mantenerse con vida, incluso, era hijo del mismísimo señor de todos los demonios. Eso, por el contrario a lo que podríamos pensar, no lo volvía alguien mejor, al revés, porque su concepción no fue buscada para que exista un heredero en las tinieblas, fue fruto de todos los pecados combinados juntos.- tal vez...contar su historia de esta forma, sin sutilezas aunque con un poco de maquillaje, podría entrar mejor en el corazón de Gwen.

Su labia le ayudaba a poder elegir una buena analogía que encaminaba hacia la realidad que tuvo que vivir
-Creció creyendo que no merecía existir, incluso, su madre, un demonio menor, se lo recordaba día tras día. Entonces el pensó que si debía ser un demonio...debía ser el mejor, el más pecaminoso, el más terrible de todos, el que sea capaz de, incluso, revelarse contra el mismísimo señor de los demonios.- se apegó a la chica aún más, como si estuviese haciendo un poco de esfuerzo para proseguir con aquello -Había algo dentro de él que le hacía pensar que...tal vez, él no era tan malo. Había una parte de sí mismo, muy en el fondo, muy muy en el fondo, que le forzaba a negarse a creerse que era el villano de las tierras de una familia que no lo deseaba, ni quería, ni buscaba. Se volvió tenaz, terrible, peligroso, el peor de todo el lugar, a tal punto de que lo marcaron en su espalda para que el día que fuese juzgado nadie tuviese dudas de su condición de irreverente y rebelde.-.

Se detuvo un segundo, inhalando con fuerzas. Su mano libre se deslizó hasta el rostro de su compañerita delante de sí, empezando a acariciarla con el pulgar como siempre lo hacía -Se ganó el destierro, casi el peor destino que podría provocarse a un demonio; Nadie quiere que un demonio salvaje ande suelto por ahí, son un problema, ¿Y este demonio en particular? Era el problema más problema de entre todos los problemas, y el mundo podría enterarse de aquello.- se acercó, sutilmente, pudiendo ella sentir la presencia de Owen casi pegada -Viajó de mundo en mundo buscando vengarse de todos ellos. ¿Pero sabes que le pasó un día cometiendo sus fechorías?- su tono narrador, poético, se sintió vivo, sonriente, alegre -Un ángel lo vio pecando, como siempre lo hacía. No lo juzgó, lo ayudó. No lo delató, lo acompañó. El demonio estaba enloqueciendo, ¡Ella era de la clase de individuos que se protegen de gente como él! Sintió una curiosidad gigantesca por ella y comenzó a seguir sus pasos, uno detrás de otro, porque ella sabía en qué dirección caminar a diferencia de él...que solo daba vueltas en círculos, creando el símbolo de infinito una y otra vez, porque no era capaz de salir del bucle en el que se había metido solo.- era una narración tan poética que solo podía salir de un corazón que explota en cariño por el ser más hermoso que el peliblanco pudo toparse -Cuando fueron pasando los días, las semanas y los meses con aquel ángel, el demonio se dio cuenta que...no era tan malo. El ángel le demostró que con la guía y paciencia suficiente, él...podría dejar sus cuernos y su piel roja a un lado, para empezar a ser quien quisiera ser. Ella cambió su corazón. Fue poco a poco, pero cada día que se encontraban, ella abría una pequeña puertita que yacía en su pecho- la mano bajó, buscando capturar la mano de Gwen, llevándola hasta el medio de las costillas del joven enfrente -y lo iba modelando, poco a poco. Notó que estaba lleno de astillas, sangraba con fuerzas, ¡A veces, incluso, se resistía a que lo curen! ¿Quién en su sano juicio podría resistirse a algo así? El demonio que solo pensó que podría ser un demonio, claro está.- ahora lo que acariciaba su pulgar era la mano que les unía.

-Él se enamoro de ella, mucho, perdidamente, de forma loca. La protegía, mimaba y cuidaba, aunque al ángel no le hiciese ninguna falta, él lo hacía porque así lo sentía. Encima, aquel ángel aceptaba curarle su corazón solamente si el demonio seguía acompañándola en su viaje, ¿Cómo podía existir tanta nobleza en un ser pensante? El demonio no lo podía entender, solo había aprendido del mal, de los pecados, del dolor, y de la venganza. No había hueco para el amor, pero...a medida que su corazón lentamente sanaba, se dio cuenta que sí.- se aproximó a ella, besándola durante unos segundos, para soltarse y seguir con su narración -Cuando el demonio se vio al espejo, abrió la puertita donde guardaba su corazón...y estaba como jamás lo había visto en su vida: brillaba, irradiaba calor, no dolía al tacto, estaba sanando. Habían costuras por todos lados, pero no tenía absolutamente nada que ver con el corazón que él mismo había forjado. ¿Cómo es esto posible? ¿Ella era capaz de poder arreglar los corazones de la gente?- empezó a reírse, el paralelismo era tan evidente que ya hasta ni siquiera lo ocultaba -Pero un día...tuvieron que separarse. No podían evitarlo ni aunque quisieran, y el demonio estaba devastado. Pero...¿Sabes que ocurrió, Gwen?- se tomó unos segundos de pleno silencio, para proseguir -Su corazón no se vio afectado en lo más mínimo por tener que separarse. Cuando lo tuvo entre sus manos seguía latiendo, seguía hirviendo, emitía una luz roja que cegaba, parecía que nada hubiese cambiado. ¿Sabes que hizo él?- volvió a besarla, pegando su frente con ella -Se lo regaló. Porque ya no era de él, si no, de ella. Ella lo forjó, cuidó, mimó, reparó y le dio un nuevo color, el ángel lo merecía más que absolutamente nadie en todo el universo conocido.- empezó a bajar la voz, susurrante, su voz se quebraba un poco, como si se estuviese esforzando por evitar llorar -Él lo descuidó toda su vida, pero ella le dio una nueva oportunidad. Él le hizo vivir mil pecados uno atrás del otro, ¿Ella? Lo perdonó, y cosió. Él ya no era merecedor de su corazón, ya no podía pertenecerle a él. Un día se lo entregó, y ella lo aceptó, porque en el fondo...- frotaban frente con frente, sacudiendo sus cabellos -...el ángel sabía perfectamente que lo cuidaría. ¿A quién más, sino, el demonio podría entregárselo?-.

-Luego de mucho tiempo...volvieron a estar juntos. Cuando volvieron a verse, su corazón seguía intacto, porque el ángel sabía cuidar corazones mejor que nadie.- rio por lo bajo, casi como si fuese una pequeña y corta exhalación -En todo lo que se separaron...ella había cambiado el corazón de miles de personas como el demonio, haciendo que toda la desdicha que el demonio sufrió, ciertamente, ya no existiese. Reinó el amor, la paz, el cariño, y todas las cosas que el ángel, con paciencia, cariño y una sabiduría tan gigante que abrumaba. Incluso cuando ella decidió devolvérselo para que finalmente lo tenga consigo él volvió a negarse, manteniéndose completamente firme en que el ángel entendiese que ya no sería nunca más el dueño de su propio corazón, sino, lo sería ella.- y apegándola hasta que el roce de sus cuerpos fuese por completo, terminó con su historia -Y cuando pasaron eones y sus cuerpos ya eran tan marchitos como flores secas, cuando el demonio estaba a punto de morir, estaba feliz, tan, tan feliz, que ni la venganza, ni el odio, ni nada iba a poder abrumarle ni siquiera en el más allá. Porque una parte de él, para siempre, viviría dentro del ángel. Pase lo que pase.- y, ahora si, se separó, ruidoso y sonriente como siempre es el -¿¡Y!? ¿¡Qué te pareció!?- la sacudía un poco y con entusiasmo, mientras que, alguna que otra estrella fugaz, se deslizaba en un firmamento que parecía tan inmenso como la historia que les vincularía a estos dos -Cabe recalcar que a esta historia le faltan muchas cosas que contar, ¿Eh?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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Winter without you - Pasado Social - por Gwendolyn - 18-10-2025, 08:13 PM
RE: Winter without you - Pasado Social - por Owen Yang - 21-10-2025, 09:17 PM

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