21-10-2025, 10:21 PM
La sola idea del accidente no hizo más que llenarlo de pura satisfacción. Un pequeño susto, como advertencia a Owen, fingiendo un accidente de la propia ceguera de la mujer no era tan mala idea. Allí se agregaba su amor al sufrimiento, poder imaginar el rostro de Owen cargado de dolor era un deleite para su persona y viendo semejante inocencia en aquella mujer ya era más que suficiente.
Planeado. Oh, desde luego que lo estaba. Sus ojos la exploraron ahora de arriba abajo. ¿Siquiera sabría algo? Quién sabe, pero no importaba. —Gwen será entonces. — no pasó desapercibido el detalle. Era consciente de la presión que podía ejercer en la mujer solo con su presencia, y ya ni mencionar su voz, utensilios que usaba contra sus propios hombres para encontrar completa y absoluta obediencia. Podía sentirla, cómo ella ni lo podía fingir. Tomó distancia, dándole el espacio necesario para que pudiera respirar pese a que la había acorralado. —Disculpe, me cuesta un poco no intimidar a la gente. Ya ve que tengo una voz algo diferente, es inconsciente. No soy mala persona. — No era fortuito, había sido entrenado para ello —Sin embargo, siento curiosidad. ¿Por qué dice que su apellido es nuevo, señorita Gwen?
La negativa era clara, aunque educada. Abrió su pequeña caja de metal, reacomodando el cigarrillo en el interior del mismo. —No se preocupe, ante todo, tengo cierto respeto. Puedo fumar un poco más tarde. No sería de buena educación por mi parte y no quiero faltarle al respeto a una amiga de Owen. — Por un rato más dudaba que tuviera problema, solo era un fumador compulsivo y había fumado ya antes de estar allí, pero nunca se acostumbraba a no tener un cigarro entre sus labios. Sus ojos siguieron los pasos de la mujer, quien ahora tomaba distancias. Era fácil acercarse, pero debería tener cuidado con lo que iba diciendo.
—No se lo voy a negar. — cerró la cajetilla de metal, volviendo a acercarse a ella, aunque no al mismo nivel que anteriormente, sino con una distancia algo más larga. —Dejarlo es más difícil de lo que me gustaría admitir. — Tomó la misma confianza que cuando la conoció, tomándola con cuidado de la mano, luchando para mantener una voz más suave y agradable, aunque su tono profundo no ayudaba mucho. —Deje que la ayude. No vaya a ser que se haga daño con algún cuchillo, Gwen. — la soltó poco después, de ese modo procurando que no lo viera como amenaza, dejando que tomara su cesto.
Sus ojos volvieron al desastre de la cocina, ahora arqueando una ceja. Si parecía esforzarse tanto ese joven, estaba claro que esa mujer no era cualquiera. Eso… solo lo hacía todo más divertido. —Deje que la lleve, no quisiera que se golpeara contra algún mueble. — de nuevo, con una mano esta vez en su antebrazo, sin llegar a apretarla sino solo en un toque suave, la fue guiando hasta donde pudiera al verla tambalearse y la soltó una vez la vio sentarse, acomodándose ahora sí, a su lado. Mirara por donde la mirase, solo irradiaba pureza e inocencia, no le sorprendería si tuviera creencias demasiado puras. La pregunta lo tomó desprevenido, debatiendo mentalmente qué tanta información era buena idea mencionar.
—Vengo desde Sorbet por asuntos laborales, suelo viajar a menudo. — una pequeña pausa, ahora él mismo se sintió incómodo. Juntó ambas manos, frotándolas entre sí, evitando una mirada que irónicamente ella no vería. Agradecía aquel ligero y pequeño detalle.
Evitó su mirada, volteándola en otra dirección, gesto que claramente ella no vería y fue un acto involuntario. Ni siquiera se había dado cuenta de que su mano se había posicionado entre sus labios, como si hubiera tratado de ocultar aquel detalle que podría resultar insignificante. Sin embargo, su voz no parecía verse alterada en lo absoluto, de nuevo, un entrenamiento mental diario al que se había habituado. —He viajado mucho. — volvió la mirada hacia la joven, juntando sus propios dedos, con los codos sobre sus propias rodillas. —¿Y usted, señorita? ¿Viene desde muy lejos? — apreciaba la flor, reconociéndola como un lirio blanco. Cualquiera que viera esa escena vería completa belleza y armonía en aquella figura y la flor, bueno, cualquiera… menos él mismo, a quien le pareció indiferente. Su mentira, además, era demasiado obvia. Escucharlas a diario lo había convertido en alguien capaz de captarlas prácticamente al instante.
—No se preocupe, Gwen. Soy consciente de que puedo dar algo de miedo. — fue sincero, directo, como siempre. —Quien no desea incomodarla soy yo, señorita. Siempre doy este tipo de impresión, y… — una vez más, regresó, aquella sonrisa confiada, cargada de maldad y malicia. —Nunca me dan la oportunidad de conocerme. Es un poco solitario. — un juego donde tanteaba el terreno, viendo qué tipo de inocencia tenía, o si era más lista de lo que aparentaba. —Me gustaría saber de usted, señorita Gwen. — se puso en pie, tomando uno de los lirios que observó de forma impasible. Nunca llegó a comprender qué era lo que les parecía “bonito” de una planta que moriría en poco tiempo. —No rechazaría un café… pero el estado de su cocina no creo que sea el mejor para poder pedírselo. Puedo hacerlo yo mismo si me lo permite.
Pensó en la oferta, era genuina, algo que por supuesto quería aprovechar. —Si necesitara algo en el futuro, ¿También me lo reservarías? — su voz sonó suave, con cierta provocación y, por una vez desde que se conocieron, había dejado de ser formal para volverse más directo.
![[Imagen: M4zRpCn.png]](https://i.imgur.com/M4zRpCn.png)
—Cierto, sería una verdadera lástima. Deje que recoja al menos los cuchillos.
Planeado. Oh, desde luego que lo estaba. Sus ojos la exploraron ahora de arriba abajo. ¿Siquiera sabría algo? Quién sabe, pero no importaba. —Gwen será entonces. — no pasó desapercibido el detalle. Era consciente de la presión que podía ejercer en la mujer solo con su presencia, y ya ni mencionar su voz, utensilios que usaba contra sus propios hombres para encontrar completa y absoluta obediencia. Podía sentirla, cómo ella ni lo podía fingir. Tomó distancia, dándole el espacio necesario para que pudiera respirar pese a que la había acorralado. —Disculpe, me cuesta un poco no intimidar a la gente. Ya ve que tengo una voz algo diferente, es inconsciente. No soy mala persona. — No era fortuito, había sido entrenado para ello —Sin embargo, siento curiosidad. ¿Por qué dice que su apellido es nuevo, señorita Gwen?
La negativa era clara, aunque educada. Abrió su pequeña caja de metal, reacomodando el cigarrillo en el interior del mismo. —No se preocupe, ante todo, tengo cierto respeto. Puedo fumar un poco más tarde. No sería de buena educación por mi parte y no quiero faltarle al respeto a una amiga de Owen. — Por un rato más dudaba que tuviera problema, solo era un fumador compulsivo y había fumado ya antes de estar allí, pero nunca se acostumbraba a no tener un cigarro entre sus labios. Sus ojos siguieron los pasos de la mujer, quien ahora tomaba distancias. Era fácil acercarse, pero debería tener cuidado con lo que iba diciendo.
—No se lo voy a negar. — cerró la cajetilla de metal, volviendo a acercarse a ella, aunque no al mismo nivel que anteriormente, sino con una distancia algo más larga. —Dejarlo es más difícil de lo que me gustaría admitir. — Tomó la misma confianza que cuando la conoció, tomándola con cuidado de la mano, luchando para mantener una voz más suave y agradable, aunque su tono profundo no ayudaba mucho. —Deje que la ayude. No vaya a ser que se haga daño con algún cuchillo, Gwen. — la soltó poco después, de ese modo procurando que no lo viera como amenaza, dejando que tomara su cesto.
![[Imagen: Vy3RFPN.png]](https://i.imgur.com/Vy3RFPN.png)
—Será un placer acompañarla.
Sus ojos volvieron al desastre de la cocina, ahora arqueando una ceja. Si parecía esforzarse tanto ese joven, estaba claro que esa mujer no era cualquiera. Eso… solo lo hacía todo más divertido. —Deje que la lleve, no quisiera que se golpeara contra algún mueble. — de nuevo, con una mano esta vez en su antebrazo, sin llegar a apretarla sino solo en un toque suave, la fue guiando hasta donde pudiera al verla tambalearse y la soltó una vez la vio sentarse, acomodándose ahora sí, a su lado. Mirara por donde la mirase, solo irradiaba pureza e inocencia, no le sorprendería si tuviera creencias demasiado puras. La pregunta lo tomó desprevenido, debatiendo mentalmente qué tanta información era buena idea mencionar.
—Vengo desde Sorbet por asuntos laborales, suelo viajar a menudo. — una pequeña pausa, ahora él mismo se sintió incómodo. Juntó ambas manos, frotándolas entre sí, evitando una mirada que irónicamente ella no vería. Agradecía aquel ligero y pequeño detalle.
![[Imagen: XN49HUt.jpg]](https://i.imgur.com/XN49HUt.jpg)
—Si me pregunta de dónde soy, ni siquiera yo mismo lo sé exactamente.
Evitó su mirada, volteándola en otra dirección, gesto que claramente ella no vería y fue un acto involuntario. Ni siquiera se había dado cuenta de que su mano se había posicionado entre sus labios, como si hubiera tratado de ocultar aquel detalle que podría resultar insignificante. Sin embargo, su voz no parecía verse alterada en lo absoluto, de nuevo, un entrenamiento mental diario al que se había habituado. —He viajado mucho. — volvió la mirada hacia la joven, juntando sus propios dedos, con los codos sobre sus propias rodillas. —¿Y usted, señorita? ¿Viene desde muy lejos? — apreciaba la flor, reconociéndola como un lirio blanco. Cualquiera que viera esa escena vería completa belleza y armonía en aquella figura y la flor, bueno, cualquiera… menos él mismo, a quien le pareció indiferente. Su mentira, además, era demasiado obvia. Escucharlas a diario lo había convertido en alguien capaz de captarlas prácticamente al instante.
—No se preocupe, Gwen. Soy consciente de que puedo dar algo de miedo. — fue sincero, directo, como siempre. —Quien no desea incomodarla soy yo, señorita. Siempre doy este tipo de impresión, y… — una vez más, regresó, aquella sonrisa confiada, cargada de maldad y malicia. —Nunca me dan la oportunidad de conocerme. Es un poco solitario. — un juego donde tanteaba el terreno, viendo qué tipo de inocencia tenía, o si era más lista de lo que aparentaba. —Me gustaría saber de usted, señorita Gwen. — se puso en pie, tomando uno de los lirios que observó de forma impasible. Nunca llegó a comprender qué era lo que les parecía “bonito” de una planta que moriría en poco tiempo. —No rechazaría un café… pero el estado de su cocina no creo que sea el mejor para poder pedírselo. Puedo hacerlo yo mismo si me lo permite.
Pensó en la oferta, era genuina, algo que por supuesto quería aprovechar. —Si necesitara algo en el futuro, ¿También me lo reservarías? — su voz sonó suave, con cierta provocación y, por una vez desde que se conocieron, había dejado de ser formal para volverse más directo.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
