21-10-2025, 11:37 PM
Odia este tipo de historias. Odia que agentes externos se encarguen de hacerle la vida imposible a otros, pues justamente es lo que le sucedió a Kiyoshi. Si bien desconoce la culpa que pudieron tener sus padres para tener ese fatal destino, confía en que eran inocentes, que no merecían morir así, asesinados por sus propios compañeros. El cuento que le dice Owen solo se toca superficialmente, pues puede haber mucho detrás o debajo de las piedras. Pero tampoco es que vaya a interrogarlo o pedirle que le cuente todo porque capaz ni él lo sabe. Lo importante aquí está dicho y es que a Kiyoshi personalmente no le importa demasiado, casi nada. Si lo tomamos como un caso clínico todo es diferente.
— Básicamente, estás entre la espada y la pared. Sé realista, quizás pierdas la vida y no seas capaz de tener tu vida con ella. Solo abandona, búscala, ve a un sitio donde no te conozca nadie y vive hasta morir. Veo que la solución a tu problema es bastante simple. Claro, a no ser que liberar el hogar de tu madre sea más importante que la chica esa. — En todo caso, no ve muchas posibilidades de éxito en el plan de Owen. — Además, tu primer paso ya fue fallido. ¿Te das cuenta a la tripulación que te has metido? Uker es débil. — El mismo capitán lo confesó, Kiyoshi le creyó. — Jensen es un loco que sabe disparar, debe haber muchos como él. — Más aun en los siguientes mares que se les vienen por delante. — Maki solo es un lagarto. — Bueno, pobre muchacha. — Y yo solo soy un médico incapaz de defenderse a sí mismo ante tipos muy fuertes.
Parece que realmente tiene la intención de lograr que el pelirrojo desierte de la tripulación y se vaya. Esto es lo opuesto a cuando iniciaron el viaje, pues el pelinegro exigió que ya nadie podía dar marcha atrás, pero eso fue básicamente para tener más tipos capaces de poner el pecho a las balas. Si Owen no está preparado para eso, no le sirve. — ¿Realmente crees que nosotros podremos ayudarte con todo eso? No te dejes llevar por las palabras de Uker. Nos ayudará a cumplir nuestros sueños, ¿y qué? ¿Realmente podrá? No seamos tan tontos. Si aceptamos pelear por las metas que nos pusimos es porque estábamos listos para morir.
Al ser un médico, no le gusta hablar mucho sobre la posibilidad de morir. Es más, lo odia. Le dijo a cierta señorita tiempo atrás que odia a los pacientes que siguen un camino que puede llevarlos a la muerte porque no hay peor sensación para un médico no poder salvar a alguien que está entre sus brazos. Sin embargo, se esfuerza en ser realista. En ese entonces, no tenía en mente ser un pirata. Ahora, a bordo del barco de Los Olvidados, hay que entender que la vida se balancea peligrosamente en una cuerda floja.
— Tienes suerte de que he decidido trabajar como su médico, y odio ser un mal profesional. — Lo cual es cierto, pero ya veremos qué tanto se lleva el dicho al hecho con tanto lío mental y trauma que también tiene Kiyoshi. Owen puede tener la cabeza revoltosa, pero no es el único. Es más, seguramente nadie de la tripulación está lo suficientemente bien. De lo contrario, estaría cada uno en su casa.
— Intentaré que no pierdas tontamente la vida todo lo posible, al menos hasta que recapacites y entiendas que debes abandonar tu venganza y simplemente irte con esa muchacha. Si tardas mucho, quizás ni yo mismo esté para ayudarte con eso. — Bueno, ayudar no es la palabra correcta. — O más bien, para hacer mi parte del trabajo. Tú céntrate en ser mi escudo, y yo me centraré en que seas un escudo irrompible. Y limpio, sobre todo limpio. No olvides eso, tonto.
En todo este rato que han hablado luego de usar la cerveza para despertar al señor de corazón roto, sin siquiera pedirlo, quien sirve las bebidas ha puesto un nuevo vaso lleno. Kiyoshi, desconcentrado o más bien demasiado enfocado en la charla, no se da cuenta del contenido, toma el vaso y bebe un poco. Rápidamente escupe al piso y deja el vaso donde estaba, poniendo una cara de muy mal humor.
— No he sido feliz con mi vida. Tampoco sé si seré feliz una vez consiga las respuestas que busco y la venganza que deseo. Mi futuro es incierto, sobre todo ahora. — Y estancándose en esa vida no logrará nada. — Tengo miedo de morir sin lograr nada, pero más miedo me da morir en casa sin tener un solo día de paz. — Es algo que lleva pensando día y noche desde que siguió a Maki en Isla Karate y decidió subirse el barco. También lo pensó luego de la invitación de Uker. Un tipo débil y enfermo como él en el mar suena raro, atípico, pero ¿qué importa? Sus padres siempre lo sobreprotegieron, pero le inculcaron que debía alcanzar la excelencia. Hoy no los tiene para guiarlo, pero sí le forjaron y mostraron un camino que seguir.
— Cuando cumpla mi objetivo, buscaré un sitio tranquilo en el cual trabajar de médico y esperar mi momento. Seguramente ustedes me harán pasar muchas rabias, así que un sitio solitario me ayudará a recuperar la paz mental que tenía antes de que todo esto suceda. — Desde el asesinato de sus padres, básicamente. — Espero que este viaje me ayude a ser un mejor médico. Hay varias cosas que me gustaría lograr que parecen imposibles, pero aceptaré ser tan tonto como para confiar en mi potencial. Ya sea curar mi cuerpo, sanar ciegos. Soy un buen tirador y un buen médico, pero debo ser el mejor. Lo prometí frente a sus tumbas.
Curiosamente, se pone de pie y da golpecitos en la frente ajena con los dedos índice y medio. — Así que decide rápido qué harás. Si yo que soy el más débil de todos estoy decidido, tú no puedes estar cagándote encima con tanta duda.
— Básicamente, estás entre la espada y la pared. Sé realista, quizás pierdas la vida y no seas capaz de tener tu vida con ella. Solo abandona, búscala, ve a un sitio donde no te conozca nadie y vive hasta morir. Veo que la solución a tu problema es bastante simple. Claro, a no ser que liberar el hogar de tu madre sea más importante que la chica esa. — En todo caso, no ve muchas posibilidades de éxito en el plan de Owen. — Además, tu primer paso ya fue fallido. ¿Te das cuenta a la tripulación que te has metido? Uker es débil. — El mismo capitán lo confesó, Kiyoshi le creyó. — Jensen es un loco que sabe disparar, debe haber muchos como él. — Más aun en los siguientes mares que se les vienen por delante. — Maki solo es un lagarto. — Bueno, pobre muchacha. — Y yo solo soy un médico incapaz de defenderse a sí mismo ante tipos muy fuertes.
Parece que realmente tiene la intención de lograr que el pelirrojo desierte de la tripulación y se vaya. Esto es lo opuesto a cuando iniciaron el viaje, pues el pelinegro exigió que ya nadie podía dar marcha atrás, pero eso fue básicamente para tener más tipos capaces de poner el pecho a las balas. Si Owen no está preparado para eso, no le sirve. — ¿Realmente crees que nosotros podremos ayudarte con todo eso? No te dejes llevar por las palabras de Uker. Nos ayudará a cumplir nuestros sueños, ¿y qué? ¿Realmente podrá? No seamos tan tontos. Si aceptamos pelear por las metas que nos pusimos es porque estábamos listos para morir.
Al ser un médico, no le gusta hablar mucho sobre la posibilidad de morir. Es más, lo odia. Le dijo a cierta señorita tiempo atrás que odia a los pacientes que siguen un camino que puede llevarlos a la muerte porque no hay peor sensación para un médico no poder salvar a alguien que está entre sus brazos. Sin embargo, se esfuerza en ser realista. En ese entonces, no tenía en mente ser un pirata. Ahora, a bordo del barco de Los Olvidados, hay que entender que la vida se balancea peligrosamente en una cuerda floja.
— Tienes suerte de que he decidido trabajar como su médico, y odio ser un mal profesional. — Lo cual es cierto, pero ya veremos qué tanto se lleva el dicho al hecho con tanto lío mental y trauma que también tiene Kiyoshi. Owen puede tener la cabeza revoltosa, pero no es el único. Es más, seguramente nadie de la tripulación está lo suficientemente bien. De lo contrario, estaría cada uno en su casa.
— Intentaré que no pierdas tontamente la vida todo lo posible, al menos hasta que recapacites y entiendas que debes abandonar tu venganza y simplemente irte con esa muchacha. Si tardas mucho, quizás ni yo mismo esté para ayudarte con eso. — Bueno, ayudar no es la palabra correcta. — O más bien, para hacer mi parte del trabajo. Tú céntrate en ser mi escudo, y yo me centraré en que seas un escudo irrompible. Y limpio, sobre todo limpio. No olvides eso, tonto.
En todo este rato que han hablado luego de usar la cerveza para despertar al señor de corazón roto, sin siquiera pedirlo, quien sirve las bebidas ha puesto un nuevo vaso lleno. Kiyoshi, desconcentrado o más bien demasiado enfocado en la charla, no se da cuenta del contenido, toma el vaso y bebe un poco. Rápidamente escupe al piso y deja el vaso donde estaba, poniendo una cara de muy mal humor.
— No he sido feliz con mi vida. Tampoco sé si seré feliz una vez consiga las respuestas que busco y la venganza que deseo. Mi futuro es incierto, sobre todo ahora. — Y estancándose en esa vida no logrará nada. — Tengo miedo de morir sin lograr nada, pero más miedo me da morir en casa sin tener un solo día de paz. — Es algo que lleva pensando día y noche desde que siguió a Maki en Isla Karate y decidió subirse el barco. También lo pensó luego de la invitación de Uker. Un tipo débil y enfermo como él en el mar suena raro, atípico, pero ¿qué importa? Sus padres siempre lo sobreprotegieron, pero le inculcaron que debía alcanzar la excelencia. Hoy no los tiene para guiarlo, pero sí le forjaron y mostraron un camino que seguir.
— Cuando cumpla mi objetivo, buscaré un sitio tranquilo en el cual trabajar de médico y esperar mi momento. Seguramente ustedes me harán pasar muchas rabias, así que un sitio solitario me ayudará a recuperar la paz mental que tenía antes de que todo esto suceda. — Desde el asesinato de sus padres, básicamente. — Espero que este viaje me ayude a ser un mejor médico. Hay varias cosas que me gustaría lograr que parecen imposibles, pero aceptaré ser tan tonto como para confiar en mi potencial. Ya sea curar mi cuerpo, sanar ciegos. Soy un buen tirador y un buen médico, pero debo ser el mejor. Lo prometí frente a sus tumbas.
Curiosamente, se pone de pie y da golpecitos en la frente ajena con los dedos índice y medio. — Así que decide rápido qué harás. Si yo que soy el más débil de todos estoy decidido, tú no puedes estar cagándote encima con tanta duda.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
