22-10-2025, 02:15 AM
(Última modificación: 22-10-2025, 02:20 AM por Ryota Miyamoto.)
Los ojos color miel se deslizaban sobre las figuras de las chicas del lugar. Eran mujeres de piel morena, como la mayoría en la isla, pero su belleza tenía un encanto más natural, sin el respaldo de tantos productos cosméticos, mientras sus atuendos, adornados con telas de algodón y detalles hechos con los frutos de la misma naturaleza, les otorgaban una apariencia única, difícil de encontrar en las grandes ciudades.
“De hecho, si no fuera por la celda, este lugar sería un paraíso…” Dedujo tras contemplar tantas bellezas reunidas y el hermoso escenario que las rodeaba; sin lugar a dudas, ese lugar tenía algo especial. Una lástima que estuviera lleno de secuestradores.
En ese momento el mismísimo destino se encargaría de sorprender al joven cautivo, ya que, sin esperarlo en absoluto, un viejo y entrañable amigo haría su aparición junto a su celda con la eufórica energía que lo caracterizaba.
“¿Owen?” preguntó primero, mirándolo de reojo y sin dar crédito a lo que veía. Aquellos ojos expresivos, el cabello alborotado, la sonrisa afilada y los colmillos característicos disiparon cualquier duda que Ryota pudiera tener sobre si realmente se trataba de su viejo amigo.
![[Imagen: PFl8Xjh.jpeg]](https://i.imgur.com/PFl8Xjh.jpeg)
“¡BRO! ¡QUE ALEGRIA VERTE!”
Exclamó con absoluta euforia, no solo por tener al fin una oportunidad de escapar de allí, sino también por reencontrarse, después de tanto tiempo, con su amigo de aventuras a quien había conocido cuando su padre lo llevó de viaje de pesca a Tamanegi.
“Kekeke, una chica me engatusó y cuando me di cuenta ya estaba aquí.” Respondió a las dudas del pelirrojo entre risas, sin prestar la menor atención al hecho de que los lugareños ya habían notado su llegada y corrían a avisar a los demás. “¡Que alegría verte bro!, ¡¿ahora vives en esta isla?!, ¡¿estás de paso?!” Una y otra eran las preguntas y vocablos que ambos se cruzaban completamente absortos en sus emociones.
Ryota no solía confiar en nadie, pero estaba seguro de que sabía elegir bien a sus amigos, y Owen no era la excepción: alguien en quien podía confiar incluso en los momentos más difíciles.
De repente, un fuerte sonido se origino en la celda abriéndola de par en par, una expresión de sorpresa se dibujo en el rostro del moreno.
![[Imagen: QyRlEdn.png]](https://i.imgur.com/QyRlEdn.png)
“Wow bro, enserio le has dado duro a los fierros…”
Alabo la fuerza de su amigo, a quien le fue tan sencillo quebrar el candado de madera que él ni siquiera había podido mover. “Si, salgamos de este lugar, rápido desátame” Al comprender la situación, Ryota se dio media vuelta y se acercó a Owen para que rompiera las sogas con su fuerza.
“Mis cosas… ¡mis cosas!” Recién había caído en cuenta de que le habían quitado su billetera y guantes. “Tienes razón, estos hijos de puta tienen mi dinero… además…” Antes de poder continuar con sus palabras, la idea de atrapar al dios del mar lo tomó por sorpresa. No pudo hacer otra cosa que reír; sin duda, su amigo no había cambiado a pesar de los años.
![[Imagen: KfdvzSe.jpeg]](https://i.imgur.com/KfdvzSe.jpeg)
“Kekekeke, primero salgamos de esta con vida para luego pensar en cómo morir luego bro.”
Río con fuerza esperando a que su amigo rompiera las sogas y pudiera estirar sus brazos.
“¿Música?” Como si fuera una especie de hechizo, justo después de que Owen se lo dijera, Ryota se concentró, reaccionando al instante con una expresión sorprendida. “Tienes razón… está sonando música… es en esa dirección.” Desvió la mirada en dirección al Rio, el cual estaba cubierto por algunas chozas. “Pero estamos lejos del centro de samba…”
Antes de que ambos pudieran llegar a una conclusión, o decidirse a caminar hasta el centro del pueblo para descubrir de dónde provenía la música del río, los lugareños que habían huido a la llegada de Owen, regresaron acompañados por tres hombres y una mujer, todos vestidos con prendas rústicas hechas de una mezcla de tela, hojas y cuero.
![[Imagen: e73aeaa1-c768-456a-91f1-65c5657e1866]](https://images-ng.pixai.art/images/orig/e73aeaa1-c768-456a-91f1-65c5657e1866)
“Asi que los tributos intentan escapar, por favor vuelvan a la celda.”
La hermosa mujer de piel morena, cabello negro y pintura tribal fue la primera en romper el silencio, mientras los hombres que la acompañaban alzaban sus lanzas ornamentales y las apuntaban hacia los dos amigos.
“En breves estará aquí uno de los reyes de la selva, así que no podemos dejar que escapen, por el bien de nuestra tribu deben morir” Sentenció con una voz pícara, mientras los demás pueblerinos observaban desde la distancia, aunque su número parecía haber disminuido desde la llegada del pelirrojo, o al menos eso pensó Ryota cuando no vio a ninguna de las chicas que había apreciado antes.
“Ashaninka…” Musito Ryota agachando la mirada con desilusión. “Mira, Owen, ella es de quien te hablé; se aprovechó de mí solo para usarme como tributo…” Pronuncio con un tono y actuación dramáticos.
“Espera, ¿tributo?, ¿rey de la selva?, lo siento encanto, pero ni en un millón de años aceptaría eso…” Guardo silencio por unos segundos, luego miro a Owen y se acercó a él extendiendo su zurda para tomarlo del cuello y acercarlo a una “reunión privada” tapando sus labios.
“¿Qué dices bro? Ósea, es hermosa… ¿pero crees que vale la pena actuar como tributo un poco más? Es que mírala… ¿le pregunto si tiene una amiga para ti? O si ella te gusta mas, puedo ver si le gusto a la amiga.” Pronuncio en voz baja. “Además, no se me hace justo escapar y dejar a estos desgraciados…”
Dicho momento desubico por completo a la chica, quien no podía creer que se hubiera tomado un tiempo muerto. “¡No me ignoren!”
“De hecho, si no fuera por la celda, este lugar sería un paraíso…” Dedujo tras contemplar tantas bellezas reunidas y el hermoso escenario que las rodeaba; sin lugar a dudas, ese lugar tenía algo especial. Una lástima que estuviera lleno de secuestradores.
En ese momento el mismísimo destino se encargaría de sorprender al joven cautivo, ya que, sin esperarlo en absoluto, un viejo y entrañable amigo haría su aparición junto a su celda con la eufórica energía que lo caracterizaba.
“¿Owen?” preguntó primero, mirándolo de reojo y sin dar crédito a lo que veía. Aquellos ojos expresivos, el cabello alborotado, la sonrisa afilada y los colmillos característicos disiparon cualquier duda que Ryota pudiera tener sobre si realmente se trataba de su viejo amigo.
![[Imagen: PFl8Xjh.jpeg]](https://i.imgur.com/PFl8Xjh.jpeg)
“¡BRO! ¡QUE ALEGRIA VERTE!”
Exclamó con absoluta euforia, no solo por tener al fin una oportunidad de escapar de allí, sino también por reencontrarse, después de tanto tiempo, con su amigo de aventuras a quien había conocido cuando su padre lo llevó de viaje de pesca a Tamanegi.
“Kekeke, una chica me engatusó y cuando me di cuenta ya estaba aquí.” Respondió a las dudas del pelirrojo entre risas, sin prestar la menor atención al hecho de que los lugareños ya habían notado su llegada y corrían a avisar a los demás. “¡Que alegría verte bro!, ¡¿ahora vives en esta isla?!, ¡¿estás de paso?!” Una y otra eran las preguntas y vocablos que ambos se cruzaban completamente absortos en sus emociones.
Ryota no solía confiar en nadie, pero estaba seguro de que sabía elegir bien a sus amigos, y Owen no era la excepción: alguien en quien podía confiar incluso en los momentos más difíciles.
De repente, un fuerte sonido se origino en la celda abriéndola de par en par, una expresión de sorpresa se dibujo en el rostro del moreno.
![[Imagen: QyRlEdn.png]](https://i.imgur.com/QyRlEdn.png)
“Wow bro, enserio le has dado duro a los fierros…”
Alabo la fuerza de su amigo, a quien le fue tan sencillo quebrar el candado de madera que él ni siquiera había podido mover. “Si, salgamos de este lugar, rápido desátame” Al comprender la situación, Ryota se dio media vuelta y se acercó a Owen para que rompiera las sogas con su fuerza.
“Mis cosas… ¡mis cosas!” Recién había caído en cuenta de que le habían quitado su billetera y guantes. “Tienes razón, estos hijos de puta tienen mi dinero… además…” Antes de poder continuar con sus palabras, la idea de atrapar al dios del mar lo tomó por sorpresa. No pudo hacer otra cosa que reír; sin duda, su amigo no había cambiado a pesar de los años.
![[Imagen: KfdvzSe.jpeg]](https://i.imgur.com/KfdvzSe.jpeg)
“Kekekeke, primero salgamos de esta con vida para luego pensar en cómo morir luego bro.”
Río con fuerza esperando a que su amigo rompiera las sogas y pudiera estirar sus brazos.
“¿Música?” Como si fuera una especie de hechizo, justo después de que Owen se lo dijera, Ryota se concentró, reaccionando al instante con una expresión sorprendida. “Tienes razón… está sonando música… es en esa dirección.” Desvió la mirada en dirección al Rio, el cual estaba cubierto por algunas chozas. “Pero estamos lejos del centro de samba…”
Antes de que ambos pudieran llegar a una conclusión, o decidirse a caminar hasta el centro del pueblo para descubrir de dónde provenía la música del río, los lugareños que habían huido a la llegada de Owen, regresaron acompañados por tres hombres y una mujer, todos vestidos con prendas rústicas hechas de una mezcla de tela, hojas y cuero.
“Asi que los tributos intentan escapar, por favor vuelvan a la celda.”
La hermosa mujer de piel morena, cabello negro y pintura tribal fue la primera en romper el silencio, mientras los hombres que la acompañaban alzaban sus lanzas ornamentales y las apuntaban hacia los dos amigos.
“En breves estará aquí uno de los reyes de la selva, así que no podemos dejar que escapen, por el bien de nuestra tribu deben morir” Sentenció con una voz pícara, mientras los demás pueblerinos observaban desde la distancia, aunque su número parecía haber disminuido desde la llegada del pelirrojo, o al menos eso pensó Ryota cuando no vio a ninguna de las chicas que había apreciado antes.
“Ashaninka…” Musito Ryota agachando la mirada con desilusión. “Mira, Owen, ella es de quien te hablé; se aprovechó de mí solo para usarme como tributo…” Pronuncio con un tono y actuación dramáticos.
“Espera, ¿tributo?, ¿rey de la selva?, lo siento encanto, pero ni en un millón de años aceptaría eso…” Guardo silencio por unos segundos, luego miro a Owen y se acercó a él extendiendo su zurda para tomarlo del cuello y acercarlo a una “reunión privada” tapando sus labios.
“¿Qué dices bro? Ósea, es hermosa… ¿pero crees que vale la pena actuar como tributo un poco más? Es que mírala… ¿le pregunto si tiene una amiga para ti? O si ella te gusta mas, puedo ver si le gusto a la amiga.” Pronuncio en voz baja. “Además, no se me hace justo escapar y dejar a estos desgraciados…”
Dicho momento desubico por completo a la chica, quien no podía creer que se hubiera tomado un tiempo muerto. “¡No me ignoren!”
