22-10-2025, 04:16 PM
Bertram se encontraba con su arco listo, la cuerda tensa y una flecha apuntando en todo momento al líder de los bandidos, quien no parecía dispuesto a ceder y entender que estaba en desventaja, tanto numérica como de capacidades, pues seguramente cualquiera de los marines podría lidiar con él por su cuenta. Y ciertamente, antes siquiera que el bandido pudiera empezar a hablar y soltar sus idioteces tratando de intimidar o justificar lo que hacía el recluta se lanzó a por él de forma que tuvo apenas tiempo de levantar su arma antes de ser arrojado hacia atrás. El arquero se mantuvo atento, ojos permanentemente fijos en el bandido, observando los huecos dejados por el mink por donde podría atacar si fuera necesario, pero estaba más que claro que el bandido solo usaba su fama para asustar a gente inocente y a idiotas más débiles que él, no era alguien con buena capacidad de combate, seguramente se valía puramente de fuerza bruta, ventaja de números y ataques cobardes, además de ir a por gente que no sabía defenderse.
El hombre lanzó una serie de golpes desesperados y desordenados, tan simples y previsibles que el mink no tuvo problemas en desviar y bloquearlos antes de responder con su propia ráfaga de golpes, todos los golpes bien direccionados, dirigidos a desarmar y neutralizar al bandido. Los ojos rojos del arquero seguían fijos en el bandido, si intentaba cualquier movimiento cobarde para intentar ganar se tragaría una flecha sin piedad alguna, si había algo que no toleraba el joven arquero era la cobardía y la prepotencia. Lamentablemente para el bandido, el recluta lo dominó por completo y logró desarmarlo, siendo que cuando el mink terminó dejó el remate al arquero, quien sin dudar un instante lanzó una flecha a cada rodilla, Bertram no era partidario de matar sin ser necesario, pero de esa manera se aseguró de que no intentara nada, antes de tomarlo y cargarlo al hombro mientras decía
-Es hora de regresar a la base, yo me llevo este a Roshwan, me mantendré en contacto contigo, sir.-
El hombre lanzó una serie de golpes desesperados y desordenados, tan simples y previsibles que el mink no tuvo problemas en desviar y bloquearlos antes de responder con su propia ráfaga de golpes, todos los golpes bien direccionados, dirigidos a desarmar y neutralizar al bandido. Los ojos rojos del arquero seguían fijos en el bandido, si intentaba cualquier movimiento cobarde para intentar ganar se tragaría una flecha sin piedad alguna, si había algo que no toleraba el joven arquero era la cobardía y la prepotencia. Lamentablemente para el bandido, el recluta lo dominó por completo y logró desarmarlo, siendo que cuando el mink terminó dejó el remate al arquero, quien sin dudar un instante lanzó una flecha a cada rodilla, Bertram no era partidario de matar sin ser necesario, pero de esa manera se aseguró de que no intentara nada, antes de tomarlo y cargarlo al hombro mientras decía
-Es hora de regresar a la base, yo me llevo este a Roshwan, me mantendré en contacto contigo, sir.-
