[Aventura T5 - Presente absoluto] La contienda
#24
La mink sonrió al ver la sinceridad en el chaqui, los piratas no mentían y estaban dispuestos a seguirle, sin embargo una sonora carcajada se escuchó cuando el primero de ellos le preguntó si era la líder de aquel movimiento. — ¡Bwahahaha! ¿Líder yo? No, nunca he creído que la libertad necesite un líder pero supongo que alguien se habrá adjudicado ese puesto en estos años. — sonrió mientras se encogía de hombros. — Igual no deberían preocuparse, las personas anhelamos la libertad, el sentirnos libres y que nuestro camino sea marcado por nuestras propias acciones. — levantó su pulgar mientras buscaba en sus botas un papel y lo leía, era una antigua nota algo arrugada pero que era su supuesto rango, de vez en cuando se lo olvidaba también pero ese papel se lo recordaba. — Soy la otnegraS Berry... No tengo idea que clase de rango sea ese. — masculló rascando con sus garras su cabeza, para luego dar vuelta el papelito y abrir sus ojos. — Sargento... sí me suena más creíble, no tengo ni idea si es un rango muy alto o muy bajo pero pueden confiar en que si es bajo hay gente incluso más fuerte que yo ahí afuera. ¿No es genial? ¡Bwahahaha! — guardó el papelito mientras les indicaba donde ir, sabía de un hombre que solía comunicarse cada tanto con ella en esa isla y le indicaba cosas que debía hacer para la revolución -de las cuales olvidaba la mayoría de veces- que seguramente si le decían que iban de su parte y deseaban alistarse los reclutaría sin problemas y podrían tratar sus heridas.

La mink entonces se acercó a la tribu nómada, la cual parecía estar de celebración, con los piratas disueltos y un gran número de estos eliminados sus días serían mucho más tranquilos. Quizás no serían guerreros, a lo mejor su destino no era la guerra, pero habían sobrevivido y eso le bastaba a la mink para ver su tarea como todo un logro. Se unió al banquete, bebió, comió y se divirtió en los festejos sin saber si estos eran en su honor o una tradición que extrañamente había coincidido con su victoria. Cuando pudo sentarse a mirar el agua, sintió que sería la última vez que viese un anochecer en esas tierras, había visto que la isla se le estaba quedando corta y ahora tras su reciente victoria necesitaba extender sus alas para llegar más lejos. La revolución le demandaba en otro lugar, así como su cuerpo buscaba mucha más emoción que la que esos piñatas le habían brindado, los minks eran así se aburrían bastante cuando la acción no llegaba a forzar su evolución y buscaban muchas peleas en especial los que habían crecido cazando en la naturaleza como era el caso de ella. — Parece que mi tiempo en estas tierras se está acabando, pero aunque no recuerde demasiado de este lugar me llevaré a un nuevo amigo y a lo mejor en un futuro alguien pueda recordarme cuando llegue... — suspiró, quizás la tribu siguiese viva para cuando otra persona llegase y contasen historias sobre como ella les había salvado de piratas, quizás hasta iniciaran un culto en su honor debía llevar algo sobre su pelaje por lo que se acercó a la líder de la tribu pidiendo llevar un tatuaje de recuerdo en su piel sobre su brazo izquierdo. Era más que un gesto, una parte de llevar a esas personas sobre su cuerpo incluso si el tiempo terminaba por hacerlos desaparecer, lo cual le recordó al hombre que había muerto y sintió que sonreía desde las estrellas. Quizás nunca había visto al capitan tan sumiso, a tantas almas llegar a él como compensación por su vida y a la destrucción total de una banda la cual había arrebatado su libertad pero ahora había desaparecido para siempre.

Sonrió observando su nuevo tatuaje, levantó el brazo al cielo y sonrió a los nómadas, se habían divertido bastante pero era hora de separar sus caminos. — Puede que no vuelva, quizás en mucho tiempo, quizás nunca. Pero espero que mi presencia les haya ayudado a valorar su libertad, no dejen que nadie les quite eso que los hace especiales y recuerden que la muerte no es el peor castigo para las personas, incluso la redención puede ser algo más tortuoso. Coco, debemos irnos a empacar... espero que hayas comido bien. — sonrió al cocodrilo que había devorado a varios de los piratas caídos, cuando se montó y empezó a marchar hacia el bosque, sintió las celebraciones de los nómadas despidiendo su andar. Quizás un cápitulo de su vida se estaba cerrando, pero otro, uno mucho más emocionante aguardaba y como era habitual en Berry el pasado solía olvidarse rápido por lo que sus ojos siempre estaban en el futuro. 



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RE: [Aventura T5 - Presente absoluto] La contienda - por Berry - 22-10-2025, 08:06 PM

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