Terapia familiar. [Pasado - Social - Kiyoshi]
#7
Un poco de sensatez, ciertamente, podía venir bien en una cabeza tan revoltosa y confusa como la de Owen. Un chico que toda su vida había tenido que aprender mal, a los golpes, y teniendo que adaptarse a todo y a todos con tal de poder aguantar un día más. Su vida estaba empezando a cambiar, tal vez...este viaje forzoso, ciertamente, podría ayudarle a madurar todo lo que necesitaría para poder encarar ese futuro tan ansiado con su mujer favorita.

Porque eso parecía lo único de lo que estaba totalmente seguro en su vida.

Parecía un niño arrinconado, uno que escucha y presta atención pero tiene mucha inseguridad de cómo actuar, o cómo manejarse: Aquel sujeto era incisivo, directo, muy diferente al temeroso y frágil médico que aparentaba en una primera instancia. El pelirrojo entrelazaba ambas manos con los codos apoyados en aquella barra, pensando, incluso, en sus palabras: "Abandona, búscala, ve a un sitio donde nadie te conozca y vive hasta morir." -...se lo debo a mi madre.- Ese chico reluciente, brillante, fogoso, parecía estar tan contenido como una llama adentro de una lámpara. Él parecía una fuerza imparable, una que quería obligarle a que se rinda, a que desista, a que deje de pelear por todo aquello por lo que estaba haciendo tanto esfuerzo. Que se olvidase del objetivo final, que viva su vida. Era...sensato, muy, bastante demoledor emocionalmente, incluso -...tsch.- desviaba la mirada, "Uker, débil", "Jensen, loco", "Maki, lagarto", "Kiyoshi, indefenso" -...- una respiración muy fuerte salió de su pecho, incómodo, sabiendo que donde se estaba metiendo...tal vez, no cumpliría ni lo más básico.

Él parecía estar haciendo un esfuerzo casi inconmensurable en buscar que Owen bajase los brazos, que se negase, que tirase la toalla en ese preciso segundo para irse con Gwen hasta el fin del universo si fuese el caso. Pero algo había en él, algo...que le prometió: Que cuando termine lo que vino a hacer, la buscaría. Y a ella, jamás, pero jamás en la vida, le iba a volver a mentir.

— Intentaré que no pierdas tontamente la vida todo lo posible, al menos hasta que recapacites y entiendas que debes abandonar tu venganza y simplemente irte con esa muchacha. Si tardas mucho, quizás ni yo mismo esté para ayudarte con eso. —

¡POF!

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-...joder...-

Derrumbó el lateral de su rostro sobre la barra. Podían apreciarse, incluso, ojeras, era como si las palabras de Kiyoshi solo estuviesen removiendo más y más en su interior, confundiéndolo aún peor. Tal vez...¿Eso era bueno? Era como si un garabato estuviese girando en su mente una y otra vez, convulso, mientras insistía en el hecho de ser protegido para que, al menos él, pudiese lograr su tan cotizada venganza que, encima de todo, tampoco tenía la certeza de que fuese a llevarle a ninguna parte. Tal cual, al menos en paralelismo, como podía hacerlo con el propio Owen.

Pero hubo algo que lo levantó.

— Tengo miedo de morir sin lograr nada, pero más miedo me da morir en casa sin tener un solo día de paz. —

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-...-

Aquello lo alzó automáticamente, crispó sus pelos, le erizó la piel y le dejó totalmente en silencio, con los ojos abiertos como platos sin quitarle la mirada de encima ni un solo segundo. Es de aquellos momentos, esos donde se te graban en la mente, esos que pareciera como si la mente le sacase una fotografía a ese instante o lo grabase para recordártelo cuando haga falta. Le costaba hasta pestañear, incrédulo mientras le escuchaba -Sin tener...un solo día de paz...- él, incluso, seguía y seguía, como si su corazón también estuviese lleno de astillas y situaciones que lo llevaron a tener un rencor sin igual. Lo entendía, casi que demasiado, como si estuviese viendo un reflejo de un Owen cegado desde hace meses...porque él ya no era así. ¿Todavía ansiaba liberar la isla? Mucho, pero...aquello se había vuelto no segundo, quinto plano de sus verdaderos objetivos en la vida. Aunque necesitaba, ciertamente, seguir dibujando la mezcla entre la mentira y la verdad hasta conseguir toda la información que Jin Onizuka necesitase de esos dos.

— Así que decide rápido qué harás. Si yo que soy el más débil de todos estoy decidido, tú no puedes estar cagándote encima con tanta duda.

Él comenzó a picarle la frente a Owen, una y otra vez. Casi de forma rítmica. Uno, dos, tres.

¡PAM!, la palma de Owen, con fuerza, impactó contra aquella barra, haciendo que las bebidas, el bartender y varias copas de cristal pegasen un pequeño brinco hasta volver a estabilizarse. Algunas, derramando un poco de su líquido hasta volver a su eje normal. Varios voltearon a verle e, incluso, guardaron silencio por la incomodidad. El bartender, por su parte, ya tenía el ojo puesto en el pelirrojo hace rato; Entre lo gritón y lo molesto, ciertamente, iba a seguir espantando a la gente.

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-Tengo una mujer con la cual casarme, Kiyoshi. Le prometí que hasta que no termine lo que vine a hacer primero, ese destino espantoso iba a perseguirme. ¿Acaso sería un hombre respetable, que la elija y ame siempre, si toda mi vida y su vida corren peligro?-

Se paró delante de él, incluso, si este seguía picándole la frente, dejando una escena tan extraña como bizarra. Si seguía dándole picotazos con el dedo, él reaccionaría dando un pequeño parpadeo tembloroso, como cuando el acto reflejo busca defenderte de un golpe -Le prometí que hasta que no termine toda esta mierda no podríamos estar juntos, ¿Y lo que tú quieres es que abandone? ¿A qué me estás obligando, a que desista?- frunció el ceño, empezaba a sentirse ofendido...pero no con él, sino, consigo mismo, por haber dudado por, aunque sea, un solo segundo -Escúchame, Kiyoshi. Quiero que sepas una cosa:- su mirada, ciertamente, cambió; Ya no parecía el muchachito desafiante, altanero, burlón y explosivo de siempre. Su sonrisa parecía simple, agradable, amable, inmensa, mostrando lo largo de sus colmillos -Seré tu escudo hasta que me quiebre, porque tú me ayudarás a que vuelva a encontrarme con Gwen. Así se llama ella, para que siempre lo sepas. Es...así, de este tamaño,- no le quitaba la vista de encima, pero hacía un gesto con la mano recta, apuntando hasta donde iniciaba su garganta -tiene el cabello oscuro con mechas violetas, va muy adornada, tiene un antifaz blanco que le tapa los ojos y es extremadamente bonita, muy, muy demasiado.- con eso último se sonrojó, tembló, pero no desistió. Aquello estaba saliendo desde el fondo de su corazón y para nada estaba implicado con el objetivo real de embaucarse en esa travesía forzada que era pertenecer a los "Forgotten One's" -Yo jamás, jamás Kiyoshi, escúchame:- se enfrentó a él, pero se veía desafiante, con el ceño fruncido -jamás me rindo. Jamás. Antes, que me maten. No abandonaré a esa chica, cumpliré mi promesa de hacer lo que vengo a hacer, y los ayudaré a que cumplan las suyas en el progreso, y tú, tú- le señaló con el índice, acusador, ya la afronta parecía ser personal -así tenga que comerme treinta balazos para que logres encontrar a quienes asesinaron a tus padres, te protegeré. ¿Me estás escuchando, Kiyoshi?- sonaba feroz, decidido, se había envalentonado demasiado con todo lo que estaba diciendo.

-¡FIU!- silbó con fuerzas, muy sonoro, mezclándolo con un suspiro largo y pesado mientras cerraba los ojos -He entendido una cosa, hermano, muchas gracias.- volvió a sentarse, mientras sonreía, recuperando ese brillo tan característico en él -He entendido porqué estaba siendo un tonto, y es porque estaba dudando.- porque pese a que realmente todavía sus planes de seguir infiltrado allí se mantenían, ciertamente, sí hubieron dudas en su corazón -Solo los tontos se comprometen a algo y después dudan, se confunden, se ciegan o se echan atrás. Y yo, Owen,- se autoseñaló con el pulgar -jamás voy a hacerlo otra vez. Eres un grande, en serio.- ¡CLAP-CLAP!, dio dos aplausos -¡ESTO HAY QUE CELEBRARLO! ¡CAMARERO, DEME UNA RONDA DE CINCO CHUPITOS DEL RON MÁS ÁSPERO QUE TENGA!- y ahora, mostrando mucha malicia en su mirar, volteó a ver a su compañero de bebida y actual psicólogo -Dos y dos. El que llegue a tomarse el tercero, gana. ¿Qué gana? El sueño del otro. Tú desistirás de tu venganza y te irás a vivir feliz como médico o yo te abandonaré en este segundo y me iré a buscar a Gwen. ¿Estás listo?- estaba tan, pero tan seguro que iba a ganar, que no le importaba si vomitaba el hígado en el proceso.

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-¡VENGA, CAGÓN! ¡¿QUÉ TANTO VALEN TUS SUEÑOS?!-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: Terapia familiar. [Pasado - Social - Kiyoshi] - por Owen Yang - 23-10-2025, 12:23 AM

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