23-10-2025, 12:24 AM
El humo de la explosión todavía flotaba en el aire cuando las palabras de Sigurd resonaron en el cráneo del rey marino. Su figura de siete metros, chamuscada pero firme, se interponía entre James y Ubbe. La postura era clara, y no mostraba sumisión alguna, sino de alguien capaz de darle la vuelta a la situación si así fuera necesario. Pero algo más se hizo evidente cuando el humo se disipó. Detrás de ellos, en el nido, el daño colateral de la explosión era visible. Dos de los cuatro huevos estaban destruidos. Las cáscaras de 3 centímetros de grosor habían cedido ante la onda expansiva, y el contenido - un líquido amarillento mezclado con tejido embrionario medio formado - se derramaba lentamente sobre el musgo del nido. Los fragmentos de cáscara color crema estaban esparcidos en un radio de 2 metros, algunos todavía goteando. Los otros dos huevos habían sobrevivido, protegidos parcialmente por la posición de sus hermanos destruidos. James mantuvo el rifle apuntado, pero algo en su expresión cambió. No era sorpresa por la destrucción, pues había sido calculada, aunque no perfectamente ejecutada. Los Buccaneer no habían caído. No habían entrado en pánico. No habían atacado ciegamente a pesar de ver destruida la mitad de su potencial ganancia.
“Interesante” – respondió James, su voz profesional, pero con un matiz diferente. Ya no era condescendiente – “Mantienes la cabeza fría incluso viendo 60,000 berries evaporarse por mi... descuido calculado.” – dio un paso lateral, manteniendo los 24 metros de distancia, pero cambiando ligeramente el ángulo. El rifle seguía apuntando al espacio entre los dos Buccaneer – “Verás, gigante elocuente” – continuó – “cualquier idiota con músculos puede matar dinosaurios medio muertos por rayos. Pero mantener la compostura después de una emboscada y pérdidas financieras... eso tiene valor.” – James bajó ligeramente el cañón del rifle, aunque el dedo seguía en el gatillo – “Quedan dos huevos, es decir, sesenta mil berries para cada uno por el trabajo base, más treinta mil extra para cada uno por haber conseguido más de uno, aunque ahora solo podamos aprovechar dos” – hizo una pausa, observando las quemaduras visibles en la piel de ambos gigantes. Rojas, con ampollas formándose, pero ellos seguían firmes – “En total noventa mil berries para cada uno” – explicó – “Nosotros nos quedamos los huevos, ustedes se quedan el dinero. Y tal vez... futuros trabajos, si demuestran que pueden mantener la compostura como lo están haciendo actualmente.” – el viento movió las hojas, trayendo el olor a huevo podrido mezclado con carne quemada de los T-Rex muertos. El líquido de los huevos destruidos seguía goteando, formando un charco viscoso que se mezclaba con la sangre seca en el nido – “Pero aquí está el dilema” – James continuó, su tono volviéndose más frío – “Intentaron tomar dos de los cuatro huevos para ustedes. Eso no estaba en el acuerdo original. Por lo que no me disculpo por destruir aquellos dos huevos. El valor en el mercado se derrumbaría si no controlamos toda la oferta, ¿entienden? Así que la pregunta es: ¿aceptan los noventa mil por cabeza y cortamos por lo sano, habiendo aprendido que los acuerdos se respetan? ¿O insisten en complicar las cosas?” - Levantó el rifle unos centímetros, no apuntando directamente a ellos, pero sí a un punto entre ambos donde otra explosión los alcanzaría a los dos – “Porque debo advertirles, mi error con los huevos fue... desafortunado. Pero el próximo disparo no fallará en lo que busque destruir.”
Los fragmentos de cáscara crujieron bajo una brisa suave. Pedazos de lo que habrían sido crías de T-Rex goteaban entre las ramas del nido. Noventa mil berries cada uno era una fortuna, pero menos de lo que habrían ganado con cuatro huevos intactos. Era una amenaza velada pero clara. Había más jugadores en esta partida que solo James. Y los Buccaneer, a pesar de su fuerza, estaban en desventaja táctica. El silencio que siguió fue tenso. Solo el goteo constante del contenido de los huevos destruidos marcaba el paso del tiempo. La luna iluminaba la escena con crueldad. Dos gigantes quemados, dos huevos destruidos, dos supervivientes, y un francotirador esperando una respuesta.
“Interesante” – respondió James, su voz profesional, pero con un matiz diferente. Ya no era condescendiente – “Mantienes la cabeza fría incluso viendo 60,000 berries evaporarse por mi... descuido calculado.” – dio un paso lateral, manteniendo los 24 metros de distancia, pero cambiando ligeramente el ángulo. El rifle seguía apuntando al espacio entre los dos Buccaneer – “Verás, gigante elocuente” – continuó – “cualquier idiota con músculos puede matar dinosaurios medio muertos por rayos. Pero mantener la compostura después de una emboscada y pérdidas financieras... eso tiene valor.” – James bajó ligeramente el cañón del rifle, aunque el dedo seguía en el gatillo – “Quedan dos huevos, es decir, sesenta mil berries para cada uno por el trabajo base, más treinta mil extra para cada uno por haber conseguido más de uno, aunque ahora solo podamos aprovechar dos” – hizo una pausa, observando las quemaduras visibles en la piel de ambos gigantes. Rojas, con ampollas formándose, pero ellos seguían firmes – “En total noventa mil berries para cada uno” – explicó – “Nosotros nos quedamos los huevos, ustedes se quedan el dinero. Y tal vez... futuros trabajos, si demuestran que pueden mantener la compostura como lo están haciendo actualmente.” – el viento movió las hojas, trayendo el olor a huevo podrido mezclado con carne quemada de los T-Rex muertos. El líquido de los huevos destruidos seguía goteando, formando un charco viscoso que se mezclaba con la sangre seca en el nido – “Pero aquí está el dilema” – James continuó, su tono volviéndose más frío – “Intentaron tomar dos de los cuatro huevos para ustedes. Eso no estaba en el acuerdo original. Por lo que no me disculpo por destruir aquellos dos huevos. El valor en el mercado se derrumbaría si no controlamos toda la oferta, ¿entienden? Así que la pregunta es: ¿aceptan los noventa mil por cabeza y cortamos por lo sano, habiendo aprendido que los acuerdos se respetan? ¿O insisten en complicar las cosas?” - Levantó el rifle unos centímetros, no apuntando directamente a ellos, pero sí a un punto entre ambos donde otra explosión los alcanzaría a los dos – “Porque debo advertirles, mi error con los huevos fue... desafortunado. Pero el próximo disparo no fallará en lo que busque destruir.”
Los fragmentos de cáscara crujieron bajo una brisa suave. Pedazos de lo que habrían sido crías de T-Rex goteaban entre las ramas del nido. Noventa mil berries cada uno era una fortuna, pero menos de lo que habrían ganado con cuatro huevos intactos. Era una amenaza velada pero clara. Había más jugadores en esta partida que solo James. Y los Buccaneer, a pesar de su fuerza, estaban en desventaja táctica. El silencio que siguió fue tenso. Solo el goteo constante del contenido de los huevos destruidos marcaba el paso del tiempo. La luna iluminaba la escena con crueldad. Dos gigantes quemados, dos huevos destruidos, dos supervivientes, y un francotirador esperando una respuesta.
Detalles Importantes
Belico
James
OFF

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