23-10-2025, 07:07 PM
- También te extrañé -. Desde que se fue de ese orfanato había vivido solo, en una casa demasiado simple, sin amigos, sin hacer nada más que trabajar y entrenar. Su tiempo trabajando en el orfanato tampoco había sido dedicado a conseguir muchas amistades, pero al menos tenía a la pequeña muchacha que lo había encontrado, y brindado un poco de luz a su vida. - Los primeros meses se sentía extraño cocinar y que nadie viniera a buscarme o ver cómo cocinaba, como si algo me faltara -. Por que eso es lo que hacía ella, iba hacia la cocina y se quedaba horas ahí, dibujando, charlando o viendo cómo es que el pelinegro cocinaba. - Es bueno saber que te va tan bien. Me alegro, en verdad -.
Así que se conocían incluso desde antes de que él y Akura se conocieran, le pareció como mínimo curioso. ¿Qué relación tendrían? Ella hablaba de él como alguien querido, “un padre” había dicho, pero el cocinero no sabía si eso justificaba la reacción tan exagerada del yakuza ante su encuentro. Tal vez solo habían sido imaginaciones suyas, y de igual manera la chica no parecía estar enterada del verdadero negocio del hombre pálido. - Entonces es bastante más increíble que nos hayamos conocido cuando yo ya no estaba en el orfanato -. No recordaba nunca haberlo visto, y estaba casi seguro de que Akura los hubiera presentado si ambos estaban en el mismo lugar al mismo tiempo.
- Te volveré a hablar, y podrás usarme de modelo sin problemas -. Fue lo que dijo mientras se despedía, colocando su mano en la cabeza de la mujer y despeinando un poco su cabello. - Hasta entonces -. Le sonrió, feliz de volverla a ver, de poder volver a compartir conversación con esa muchacha que tanto tiempo había pasado junto a él hace varios años.
El camino hacia el barco debería ser tranquilo, no había tanta gente en Karate como para que hubiera mucho movimiento, por lo que podrían simplemente caminar en silencio y disfrutar de sus propios pensamientos. - ¿Eh? -. Pero no, el yakuza simplemente habló, cortando su “meditación” de cuajo. - Así que podías preocuparte por otra cosa que no seas tú mismo -. No lo miró, mantuvo su rostro y ojos hacia el frente, sin importarle lo que el contrario quisiera decir o hacer. - Trabajé en el orfanato donde ella vivía durante mucho tiempo, nos hicimos bastante amigos, solo eso. Hace 7 años me llegó una oferta de trabajo muy buena en Sorbet, y me moví hacia allí, por eso me encontraste en ese lugar -. Aún así, algo aún rondaba por su mente. - ¿Y tú? Ella dijo que tú eras quien donaba al orfanato con frecuencia, y que la conoces hace bastante tiempo. ¿Acaso sabe de tu verdadero trabajo? -.
Si el yakuza no hubiera preguntado, podría haber asumido que esa ansia asesina que sintió fueron solo imaginaciones suyas, pero ya que el tipo parecía tan interesado no le quedaban muchas dudas de que no había sido solo su mente jugándose una mala pasada. - Me da igual si lo sabe, me da igual que tipo de relación tengan, mientras no la lastimes -. Tampoco parecía ser el caso. Por muy raro que parezca, la actitud del estúpido que tenía a su lado se controlaba bastante al tener a Akura cerca. Sea cual sea su relación, no parecía dispuesto a mostrar su lado más violento frente a ella.
Ya podía ver el puerto en la lejanía, si el hombre se callaba sería al menos una caminata tranquila. ¿A qué tipo de dios debería pedirle tener un día de paz? ¿Dónde estaba Gwendolyn? Ella decía que rezaba a diario, tal vez ella podía pedir por él.
Fue en ese momento que algo se cruzó en su camino, un pequeño gato blanco con manchas negras, poniéndose delante de ellos y maullando, buscando su atención. - ¿Qué sucede, pequeñín? -. El cocinero se agachó, acercando sus manos con cuidado hacia el animal, hasta que el mismo fue quien se recostó contra ella y se dejó alzar por el hombre. - Mira que pequeño más tierno eres, ¿tienes familia? -. Buscó con su mirada a alguien que pudiera estar buscando algún gato, tal vez algún grito de alguien buscando a su mascota. El animal estaba muy limpio, y se dejó acariciar muy fácilmente como para ser callejero.
El encuentro con el animalito era suficiente pago por soportar a Jin, tal vez un dios si lo había escuchado.
Así que se conocían incluso desde antes de que él y Akura se conocieran, le pareció como mínimo curioso. ¿Qué relación tendrían? Ella hablaba de él como alguien querido, “un padre” había dicho, pero el cocinero no sabía si eso justificaba la reacción tan exagerada del yakuza ante su encuentro. Tal vez solo habían sido imaginaciones suyas, y de igual manera la chica no parecía estar enterada del verdadero negocio del hombre pálido. - Entonces es bastante más increíble que nos hayamos conocido cuando yo ya no estaba en el orfanato -. No recordaba nunca haberlo visto, y estaba casi seguro de que Akura los hubiera presentado si ambos estaban en el mismo lugar al mismo tiempo.
- Te volveré a hablar, y podrás usarme de modelo sin problemas -. Fue lo que dijo mientras se despedía, colocando su mano en la cabeza de la mujer y despeinando un poco su cabello. - Hasta entonces -. Le sonrió, feliz de volverla a ver, de poder volver a compartir conversación con esa muchacha que tanto tiempo había pasado junto a él hace varios años.
El camino hacia el barco debería ser tranquilo, no había tanta gente en Karate como para que hubiera mucho movimiento, por lo que podrían simplemente caminar en silencio y disfrutar de sus propios pensamientos. - ¿Eh? -. Pero no, el yakuza simplemente habló, cortando su “meditación” de cuajo. - Así que podías preocuparte por otra cosa que no seas tú mismo -. No lo miró, mantuvo su rostro y ojos hacia el frente, sin importarle lo que el contrario quisiera decir o hacer. - Trabajé en el orfanato donde ella vivía durante mucho tiempo, nos hicimos bastante amigos, solo eso. Hace 7 años me llegó una oferta de trabajo muy buena en Sorbet, y me moví hacia allí, por eso me encontraste en ese lugar -. Aún así, algo aún rondaba por su mente. - ¿Y tú? Ella dijo que tú eras quien donaba al orfanato con frecuencia, y que la conoces hace bastante tiempo. ¿Acaso sabe de tu verdadero trabajo? -.
![[Imagen: Ju0aiA8.jpeg]](https://i.imgur.com/Ju0aiA8.jpeg)
Si el yakuza no hubiera preguntado, podría haber asumido que esa ansia asesina que sintió fueron solo imaginaciones suyas, pero ya que el tipo parecía tan interesado no le quedaban muchas dudas de que no había sido solo su mente jugándose una mala pasada. - Me da igual si lo sabe, me da igual que tipo de relación tengan, mientras no la lastimes -. Tampoco parecía ser el caso. Por muy raro que parezca, la actitud del estúpido que tenía a su lado se controlaba bastante al tener a Akura cerca. Sea cual sea su relación, no parecía dispuesto a mostrar su lado más violento frente a ella.
Ya podía ver el puerto en la lejanía, si el hombre se callaba sería al menos una caminata tranquila. ¿A qué tipo de dios debería pedirle tener un día de paz? ¿Dónde estaba Gwendolyn? Ella decía que rezaba a diario, tal vez ella podía pedir por él.
Fue en ese momento que algo se cruzó en su camino, un pequeño gato blanco con manchas negras, poniéndose delante de ellos y maullando, buscando su atención. - ¿Qué sucede, pequeñín? -. El cocinero se agachó, acercando sus manos con cuidado hacia el animal, hasta que el mismo fue quien se recostó contra ella y se dejó alzar por el hombre. - Mira que pequeño más tierno eres, ¿tienes familia? -. Buscó con su mirada a alguien que pudiera estar buscando algún gato, tal vez algún grito de alguien buscando a su mascota. El animal estaba muy limpio, y se dejó acariciar muy fácilmente como para ser callejero.
El encuentro con el animalito era suficiente pago por soportar a Jin, tal vez un dios si lo había escuchado.
