23-10-2025, 08:59 PM
(Última modificación: 16-11-2025, 01:47 PM por Onizuka Jin.)
Ojos clavados en un cristal, en la planta superior de un local elegante. El humo llevaba algunos minutos volando por el cigarrillo de entre sus labios. Alguien había robado, de forma claramente visual y sin ningún cuidado, al rubio y corría entre la gente con algo entre sus manos. Por otra parte, Jin estaba allí, en una zona oculta, donde el cristal desde fuera no se veía y sí desde dentro lo que había en el exterior. Los ojos estaban clavados a un varón, previamente analizado.
—Jefe… — la voz a sus espaldas lo inmutó, solo apartó el cigarrillo, soplando el humo de su cigarro, cerrando los ojos a modo de calma, un vicio que dudaba seriamente poder quitarse de encima. Aquello había sido más rápido de lo esperado. Ahora sí, movió ligeramente los ojos en la dirección donde había escuchado la voz del hombre.
El hombre, un hombre probablemente o bien de su edad, o incluso algo mayor que el mismo yakuza, se acercó a él con algo pequeño entre sus manos. —Sí señor. Aquí lo tiene. — Jin tomó el objeto en sus manos, alejando la mirada de aquel rubio que podría o bien encontrarse bebiendo en la barra, o bien creyendo que estaba desaparecido entre la gente del local, algunos ya borrachos por el horario nocturno, otros sencillamente tratando de acercarse y conseguir un acompañamiento. Pese a no estar viendo aquel hombre que había divisado desde hacía algunos minutos, ahora había una fotografía del mismo entre sus manos, una documentación que uno de sus hombres había conseguido para él. Sí, había sido capaz de robarle la cartera y ahora mismo estaba retirando la identificación, si es que existía, del joven.
El hombre se inclinó, retirándose y dejando de nuevo a solas a Jin. Éste último ahora leía la documentación. —Tezca Norova… — su voz sonó baja, pese a la profundidad. No había demasiada información, volteó la identificación y la observó desde atrás. Lo había visto alguna que otra vez en el puerto, escuchado leves rumores de ser un viajero habitual. Quizás pudiera serle útil si jugaba bien sus cartas. Además… Sus ojos se elevaron hasta donde se encontraba el lugar, en una media sonrisa traviesa. No se veía tan mal. Quizás pudiera divertirse esa noche como lo hizo con el cirujano en su momento.
Y se encontraba ahora descendiendo escaleras abajo, entre la música, con la misma cartera que uno de sus hombres “disfrazados” había robado a propósito, y que por el momento pasaría desapercibido. Sus pasos lo llevaron hasta el hombre rubio, sentándose cómodamente en uno de los bancos de la barra, cerca de él. Sin preocupación alguna, retiró la cartera, aquella misma condenada cartera, solo que cerrada y en las mismas condiciones en las que se le fue entregado, para entregárselo sobre la barra. —Un imbécil parece que se encontró conmigo y perdió esto. — no era una verdad, pero tampoco una mentira del todo. Se habían encontrado, y obviamente se lo había entregado, ahora quien lo había hecho lo había perdido de vista. Siempre jugando entre verdades. Su sonrisa, maliciosa, lo contemplaba con un aire pícaro. —Espero que no le importara que viera la fotografía, pero no veo a nadie con la misma elegancia que usted en esa foto y estoy seguro de que al dueño no le importaría de todos modos recuperarlo. Y si no es usted... quizás me pueda ayudar a encontrarlo. — Acercó el cenicero que estaba en la barra, soplando el último halo del cigarrillo, y apagándolo en el mismo. Sus ojos, azul pálido afilados, con una voz profunda y cargada de seguridad, se dirigió directamente a él.
—Jefe… — la voz a sus espaldas lo inmutó, solo apartó el cigarrillo, soplando el humo de su cigarro, cerrando los ojos a modo de calma, un vicio que dudaba seriamente poder quitarse de encima. Aquello había sido más rápido de lo esperado. Ahora sí, movió ligeramente los ojos en la dirección donde había escuchado la voz del hombre.
![[Imagen: egQsoqD.jpg]](https://i.imgur.com/egQsoqD.jpg)
—¿Lo tienes?
El hombre, un hombre probablemente o bien de su edad, o incluso algo mayor que el mismo yakuza, se acercó a él con algo pequeño entre sus manos. —Sí señor. Aquí lo tiene. — Jin tomó el objeto en sus manos, alejando la mirada de aquel rubio que podría o bien encontrarse bebiendo en la barra, o bien creyendo que estaba desaparecido entre la gente del local, algunos ya borrachos por el horario nocturno, otros sencillamente tratando de acercarse y conseguir un acompañamiento. Pese a no estar viendo aquel hombre que había divisado desde hacía algunos minutos, ahora había una fotografía del mismo entre sus manos, una documentación que uno de sus hombres había conseguido para él. Sí, había sido capaz de robarle la cartera y ahora mismo estaba retirando la identificación, si es que existía, del joven.
![[Imagen: 843co9v.png]](https://i.imgur.com/843co9v.png)
—Buen trabajo. Puedes retirarte.
El hombre se inclinó, retirándose y dejando de nuevo a solas a Jin. Éste último ahora leía la documentación. —Tezca Norova… — su voz sonó baja, pese a la profundidad. No había demasiada información, volteó la identificación y la observó desde atrás. Lo había visto alguna que otra vez en el puerto, escuchado leves rumores de ser un viajero habitual. Quizás pudiera serle útil si jugaba bien sus cartas. Además… Sus ojos se elevaron hasta donde se encontraba el lugar, en una media sonrisa traviesa. No se veía tan mal. Quizás pudiera divertirse esa noche como lo hizo con el cirujano en su momento.
![[Imagen: tOWdxIW.png]](https://i.imgur.com/tOWdxIW.png)
—Habrá que probar suerte.
[***]
Y se encontraba ahora descendiendo escaleras abajo, entre la música, con la misma cartera que uno de sus hombres “disfrazados” había robado a propósito, y que por el momento pasaría desapercibido. Sus pasos lo llevaron hasta el hombre rubio, sentándose cómodamente en uno de los bancos de la barra, cerca de él. Sin preocupación alguna, retiró la cartera, aquella misma condenada cartera, solo que cerrada y en las mismas condiciones en las que se le fue entregado, para entregárselo sobre la barra. —Un imbécil parece que se encontró conmigo y perdió esto. — no era una verdad, pero tampoco una mentira del todo. Se habían encontrado, y obviamente se lo había entregado, ahora quien lo había hecho lo había perdido de vista. Siempre jugando entre verdades. Su sonrisa, maliciosa, lo contemplaba con un aire pícaro. —Espero que no le importara que viera la fotografía, pero no veo a nadie con la misma elegancia que usted en esa foto y estoy seguro de que al dueño no le importaría de todos modos recuperarlo. Y si no es usted... quizás me pueda ayudar a encontrarlo. — Acercó el cenicero que estaba en la barra, soplando el último halo del cigarrillo, y apagándolo en el mismo. Sus ojos, azul pálido afilados, con una voz profunda y cargada de seguridad, se dirigió directamente a él.
![[Imagen: Y5YDXKq.jpg]](https://i.imgur.com/Y5YDXKq.jpg)
—Puede llamarme Jin. Así estamos a la par.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
