24-10-2025, 12:33 PM
Nunca he sido de palabrería fina o mariconadas del estilo que usan los estafadores, los políticos o las mujeres. Yo soy más básico que el uso de un botijo. Hablan mis músculos, mi corpulencia. Tomo lo que quiero cuando quiero, y aquel que me quiere prohibir algo, debe de tener muy claro lo que hace, porque se la está jugando a ser decapitado. Pero hay momentos, muy pocos, pero los hay, en los que vale más la pena conectar un par de neuronas y negociar lo más mínimo para que la ganancia sea mayor. Amo cuando alguien me lleva la contraria y le puedo zurrar hasta cansarme. Spoiler, nunca me canso. Sin embargo, amo más el dinero y lo que puedo conseguir con él. Comida, alcohol, mujeres, más violencia... Es en situaciones como esta, con dinero de por medio, cuando me sale el venazo diplomático y negociador.
El discurso, aunque crudo y contundente, hace efecto y consigue calmar las tensiones entre nosotros. Aunque James sigue con su fanfarronería y creyendo que tiene la sartén por el mango, cede ante la realidad del pacto que teníamos y es consciente de su error. Accede a pagarnos lo prometido, aunque no deja de ser menos de lo que merecemos, ya que se ha cargado la mitad de la mercancía haciendo el imbécil. Ubbe, más clamado, se une a la conversación para llegar a buenos términos, pero aún se le nota el resquemor. No le culpo. En situaciones normales, le habría metido la cabeza por el culo al pistolas este. Ya habrá ocasión. Mi compañero, aunque a su manera, entiende de la importancia de tener "amistad" con esta gente y del valor que tiene trabajar para ellos. Así que volvemos a estar en paz.
Me doy la vuelta y empiezo a caminar despacio hasta la zona de los huevos. En el camino, antes de llegar, apoyo las palabras de Ubbe. -Estoy totalmente de acuerdo contigo, hermano. Somos jodidamente buenos. ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Una vez en el nido, primero recojo los trozos rotos de uno de los huevos. Es el cascarón vacío, sin más, sin valor. Pero con pericia suficiente y con mis dotes de artesano, podré pegarlo con algún adhesivo y exponerlo en mi camarote como recuerdo de la isla y de mi primera aventura con Ubbe, poderoso Buccaneer. Con los pedazos guardados en el cinto, dejo a Yggdrasil en el suelo y recojo la mercancía intacta. Vuelvo hasta mi posición y avanzo un poco más, a medio camino. Que vea que puede fiarse. Bueno, no le queda de otra y también te digo, después de hacer paz tras una emboscada traicionera, tonto sería de no hacerlo. Retrocedo hasta estar al lado de mi compañero. Y ahí retomo la conversación. -Aquí lo tienes. Nuestro acto de buena fé. Recoge los huevos y deja el dinero. Acabemos esto como caballeros, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me es imposible no reírme. Tanto refinamiento para un simple intercambio... Me sorprende hasta a mí la paciencia que estoy teniendo. -Y también te dejo mi número de Den Den Mushi. Si necesitas un cabeza de turco, somos tus hombres. Asesinatos a plena luz del día, iniciar una guerra, secuestrar a alguien. Caos en su estado más puro. Nosotros nos manchamos las manos por tí.- culmino, con esa tonadilla final del que vende su producto en un mercadillo. Estoy hecho todo un Hombre de Negocios. JARUL JUL JUL JUL...
El discurso, aunque crudo y contundente, hace efecto y consigue calmar las tensiones entre nosotros. Aunque James sigue con su fanfarronería y creyendo que tiene la sartén por el mango, cede ante la realidad del pacto que teníamos y es consciente de su error. Accede a pagarnos lo prometido, aunque no deja de ser menos de lo que merecemos, ya que se ha cargado la mitad de la mercancía haciendo el imbécil. Ubbe, más clamado, se une a la conversación para llegar a buenos términos, pero aún se le nota el resquemor. No le culpo. En situaciones normales, le habría metido la cabeza por el culo al pistolas este. Ya habrá ocasión. Mi compañero, aunque a su manera, entiende de la importancia de tener "amistad" con esta gente y del valor que tiene trabajar para ellos. Así que volvemos a estar en paz.
Me doy la vuelta y empiezo a caminar despacio hasta la zona de los huevos. En el camino, antes de llegar, apoyo las palabras de Ubbe. -Estoy totalmente de acuerdo contigo, hermano. Somos jodidamente buenos. ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- Una vez en el nido, primero recojo los trozos rotos de uno de los huevos. Es el cascarón vacío, sin más, sin valor. Pero con pericia suficiente y con mis dotes de artesano, podré pegarlo con algún adhesivo y exponerlo en mi camarote como recuerdo de la isla y de mi primera aventura con Ubbe, poderoso Buccaneer. Con los pedazos guardados en el cinto, dejo a Yggdrasil en el suelo y recojo la mercancía intacta. Vuelvo hasta mi posición y avanzo un poco más, a medio camino. Que vea que puede fiarse. Bueno, no le queda de otra y también te digo, después de hacer paz tras una emboscada traicionera, tonto sería de no hacerlo. Retrocedo hasta estar al lado de mi compañero. Y ahí retomo la conversación. -Aquí lo tienes. Nuestro acto de buena fé. Recoge los huevos y deja el dinero. Acabemos esto como caballeros, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me es imposible no reírme. Tanto refinamiento para un simple intercambio... Me sorprende hasta a mí la paciencia que estoy teniendo. -Y también te dejo mi número de Den Den Mushi. Si necesitas un cabeza de turco, somos tus hombres. Asesinatos a plena luz del día, iniciar una guerra, secuestrar a alguien. Caos en su estado más puro. Nosotros nos manchamos las manos por tí.- culmino, con esa tonadilla final del que vende su producto en un mercadillo. Estoy hecho todo un Hombre de Negocios. JARUL JUL JUL JUL...
En efecto, cajita feliz
