24-10-2025, 09:06 PM
[personajeinvalido=2283]
El gigante había logrado subir a una de las embarcaciones, la fortuna le había sonreído lo suficiente como para poder embarcar en aquellos navíos sin coste alguno, lo que le ayuda a la hora de ahorrar dinero para conseguir una embarcación propia que le permita viajar sin depender de barcos ajenos, dependiendo única y exclusivamente de su propia capacidad de navegación, que por el momento es básica no, lo siguiente, pues recién comienza en sus andadas como navegante. Por ahora quiere centrarse en la aventura que el aguarda, en el peligro que le espera y en el que ha evitado gracias a su capacidad de disuadir la imagen de temor que suele imponer a los demás la presencia de un gigante, y más de uno que tiene el tamaño del muchacho de negra cabellera.
Einarr le había ido comentando los contenidos del periódico, poniendo al rebelde al día de lo que ocurría en el mundo. Al parecer otro escuadrón de la armada estaba en movimiento mientras ellos se preparaban para partir hacia las peligrosas y venturosas aguas del Grand Line, al igual que estaba moviéndose una tremenda tormenta hacia las aguas del South Blue mientras ellos se alejaban, un buen momento para partir, pillar esa tormenta en alta mar sería una terrible noticia para el gigante, quien era un usuario de las frutas del demonio, las akuma no mi. Frutas que otorgaban extrañas capacidades a sus consumidores, pero que también les impedía nadar, no es que no supieran, es que eran incapaces.
El joven escucha con calma la explicación del pequeño birkaniano sobre lo que ocurre en el mundo, revos en movimiento, nuevas amenazas piratas, una división de la marina que surge nueva junto a los piratas, mientras tanto, en el barco solo se encuentran dos rebeldes, dos almas que no pueden tolerar la podredumbre del mundo, dos mentes buscando cambiar el orden, o al menos, aportar al cambio.
El joven gigante se aferra como puede al barco ante el aviso del contramaestre, pero eso apenas le sirve para el evento que está por venir. Tras llegar a la cima, en la más completa oscuridad, disipada por unos segundos por un relámpago que revela lo que les espera, una terrible caída, tan alta y grande como el anterior ascenso. Algo que no le agrada demasiado al gigante, las probabilidades de que todo eso salga mal son altas, muy altas.
Dicho y hecho, no tardan en estamparse contra algo, lanzando a todos por los aires, junto con gran parte de lo que llevaba el barco. En la mente del rebelde, la preocupación por su peludo amigo, aunque brevemente, pues la caída y el terrible impacto que sufre hacen que su mente se tauntee momentáneamente. Sus ojos apenas acostumbrándose a lo que le rodea, una especie de jaula, un lugar que le supera a él en altura y por mucho, algo que ya es decir.
▻Maldición, menuda caída y menudo golpe. ◅ Piensa el gigante mientras observa todo a su alrededor. ▻ Esto… Estos muros no son naturales… ◅ Su mente se acelera en cuanto su vista se acostumbra al entorno, en cuanto es capaz de ver los muros que le rodean.
⏵Kelvin Smash ⏴ Dice mientras golpea la pared con la mano, con la suficiente fuerza para notar su resistencia pero no demasiada como para que suponga que su fuerza sea tomada en consideración como un intento de partirla, quería comprobar que realmente era una pared y no una simple ilusión. Pues en ese mundo parece ser que todo es posible.
⏵Yo estoy bien, aunque algo adolorido por la caída, suerte que no caí encima de nadie. ¿Tú estás bien? ⏴ El chico agradece con una sonrisa la preocupación de la muchacha y le pregunta de vuelta, aunque apenas la puede ver por la diferencia de tamaños.
Einarr le había ido comentando los contenidos del periódico, poniendo al rebelde al día de lo que ocurría en el mundo. Al parecer otro escuadrón de la armada estaba en movimiento mientras ellos se preparaban para partir hacia las peligrosas y venturosas aguas del Grand Line, al igual que estaba moviéndose una tremenda tormenta hacia las aguas del South Blue mientras ellos se alejaban, un buen momento para partir, pillar esa tormenta en alta mar sería una terrible noticia para el gigante, quien era un usuario de las frutas del demonio, las akuma no mi. Frutas que otorgaban extrañas capacidades a sus consumidores, pero que también les impedía nadar, no es que no supieran, es que eran incapaces.
El joven escucha con calma la explicación del pequeño birkaniano sobre lo que ocurre en el mundo, revos en movimiento, nuevas amenazas piratas, una división de la marina que surge nueva junto a los piratas, mientras tanto, en el barco solo se encuentran dos rebeldes, dos almas que no pueden tolerar la podredumbre del mundo, dos mentes buscando cambiar el orden, o al menos, aportar al cambio.
El joven gigante se aferra como puede al barco ante el aviso del contramaestre, pero eso apenas le sirve para el evento que está por venir. Tras llegar a la cima, en la más completa oscuridad, disipada por unos segundos por un relámpago que revela lo que les espera, una terrible caída, tan alta y grande como el anterior ascenso. Algo que no le agrada demasiado al gigante, las probabilidades de que todo eso salga mal son altas, muy altas.
Dicho y hecho, no tardan en estamparse contra algo, lanzando a todos por los aires, junto con gran parte de lo que llevaba el barco. En la mente del rebelde, la preocupación por su peludo amigo, aunque brevemente, pues la caída y el terrible impacto que sufre hacen que su mente se tauntee momentáneamente. Sus ojos apenas acostumbrándose a lo que le rodea, una especie de jaula, un lugar que le supera a él en altura y por mucho, algo que ya es decir.
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