[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#4
[personajeinvalido=2283]

En un instante estaba revisando las velas del Crimson Stage mientras subíamos la Reverse Mountain, cuidando que todo aguantara la locura de esa corriente infernal y al siguiente estaba volando por los aires como si fuera un maldito trapo. ¿Cómo pasó? Sencillo, el caos nos mordió por detrás.
 
Mientras revisaba que todo estuviera firme, el primer barco que iba delante recibió el beso de un trueno directo en su cubierta. Un estallido seco, gritos, humo, todos ahí se volvieron locos intentando no morir ahogados antes de llegar al mar. ¿Y quién diría que su desastre iba a alcanzarnos a nosotros? Nadie. Y mucho menos si es Rosse quien está al timón, pero el destino tiene sentido del humor. Cajas y cargamentos comenzaron a volar hacia atrás, arrastrados por el viento y la pendiente como proyectiles desquiciados. Y claro una de esas malditas cajas decidió elegirme a mí como almohada, me golpeó con tanta fuerza que mi madre me hubiera gritado “¡Beeh! ¡Carnero muerto!”
 
Y ahí estaba yo, en el aire, con el rugido del mar tragándose mis pensamientos, solo yo, el viento y ese infortunio que nunca pierde la oportunidad de venir a saludarme. Beeh. Aunque, siendo sincero, quizás lo expliqué mal, sí, fue rápido, pero también sentí cada segundo como si el mundo se estuviera burlando de mí. Las cajas comenzaron a volar desde el primer barco, cayendo hacia nosotros como una lluvia de madera asesina. Escuché a Rosse gritar cuando una de ellas golpeó el Crimson Stage, ordenando que protegieran a Gwendolyn. Y yo ya estaba buscándola entre el caos, una chica ciega en medio de este desastre, no iba a dejar que el mar la tragara sin pelear antes.
 
La vi. Finalmente la vi. Estaba por correr hacia ella cuando el descenso empezó a jalarnos hacia abajo. Justo entonces, una caja tuvo el descaro de apuntar directo a mi cabeza y darme un golpe que me arrancó del suelo. Volé sin querer volar, con las piernas colgando y los cuernos cortando el aire. Lo ultimo que escuché fue la voz de Rosse rugiendo desde el aire que no muriéramos y mientras mi cuerpo giraba y giraba hacia lo desconocido solo pude pensar una cosa. —Tranquilo capitán, que los carneros siempre caemos de pie. —
 
Pero nada mas alejado de la realidad, incluso podría jugar que caí casi clavando mis cuernos del extraño suelo donde nos encontrábamos, cuando recupere el conocimiento y abrí los ojos mi primer instinto fue tocar mi capa, y si, por suerte aun estaba conmigo a pesar de aquella maldita caída. ¿Caída? Maldición, es verdad, había caído y no fue en el mar, sino en un lugar sólido, en tierra firme, en una maldita roca.

Pero nada más alejado de la realidad. Si fuera por querer presumir, diría que caí con elegancia, pero la verdad es que casi termino con mis cuernos enterrados en el suelo como un idiota. Sentí un impacto seco, después todo se volvió oscuro, y cuando por fin mis ojos se abrieron mi primer instinto fue llevar la mano a mi capa. Sí, ahí estaba, mi abrigo de piel de oso seguía conmigo, aferrado a mis hombros como si se negara a soltarme incluso en la caída más ridícula de mi vida.
 
¿Caída…? Maldición, las imágenes volvieron a mi cabeza como golpes, la caja, el grito de Rosse, el vacío bajo mis pies, había caído y no, no fue en el mar, estaba sobre algo sólido, tierra firme, una maldita roca, el susto me subió desde el estómago hasta los cuernos, y un escalofrío me recorrió la espalda, no solo por el dolor, sino por la pregunta que me explotó en la mente.
 
— ¿Dónde demonios estoy ahora? —
 
Mi respiración se volvió tosca. Me incorporé apenas unos centímetros y olfateé el aire con desesperación. Sal, humedad, pero también, jungla, tierra mojada y algo desconocido, como si el mundo entero hubiese cambiado bajo mí, no había muerto, pero casi preferiría que el destino me diera un aviso antes de lanzarme hacia la próxima locura.
 
A pesar de que todo estaba oscuro y mi cabeza seguía zumbando, comencé a notar movimientos alrededor. No estaba solo, escuché respiraciones, pasos arrastrados, murmullos que rebotaban como ecos en una caverna húmeda, pero mientras me acercaba, mi alivio se convirtió en incomodidad y luego en pura alerta.  Ninguno de ellos pertenecía al cabaret, no reconocía ni un solo olor familiar, ni Rosse, Ni Gwendolyn, ninguno de los demás, eso me erizó la piel. Mi cuerpo se tensó por instinto, los dedos apretando mi capa como si pudiera protegerme de cualquier maldición que se escondiera en esa oscuridad.
 
Entonces lo vi, una silueta gigantesca se levantó entre las sombras, y la sombra por sí sola ya era suficiente para retorcer el estómago de cualquiera. Había visto a Mercedes, con sus más de seis metros de altura, pero esto era otro maldito nivel. Si Mercedes es una oni, este era un monstruo, el doble, quizá el triple de su tamaño. Un coloso cuya respiración pesaba en el aire, vibrando, como si la oscuridad también temblara con él. Mi corazón latió tan fuerte que me pregunté si aquel engendro podría escuchar el tamborileo dentro de mi pecho, no sabía si correr o clavar mis cuernos en lo primero que se moviera, pero sí sabía una cosa, no estaba de humor para morir ahí y de pronto escuché la voz de una mujer, genuina, preguntando si todos estábamos bien.
 
—Si caer de cuernos desde un maldito barco en picada cuenta como “estar bien”… entonces claro, estoy de maravilla. Beeh. —

OFF


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - por Giyuu Ramhorn - 24-10-2025, 10:34 PM

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