[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#5
[personajeinvalido=2283]

En un inicio, un debate entre Ash y Jin, donde solo parecía que las cosas empeoraban. ¿Importarle? No podía importarle menos, solo era un perro que ladraba y no sabía ni manejarse a sí mismo, igual que el resto. Si estaba allí en primer lugar era para no perder a uno de sus mejores cirujanos y, por supuesto, adelantar un poco más su objetivo principal. Lo inicial era ignorarlos, como siempre hacía, dejar que siguieran ladrando y, por supuesto, más adelante ya sabría qué hacer con ellos. Por algo tenía sus propios contactos, movimientos, gente a la que acudir a cambio de información que pudiera destruir a quien le diera la gana. Así funcionaba, siempre despacio, efectivo, calculador.

No le iba a dar mucha vuelta y, aunque hubiera querido, no tuvo oportunidad. Las nubes iniciales ya deberían haber sido un indicio de lo que pudiera llegar a ocurrir y, sin embargo, decidió ignorarlo. Ahora estaba pagando las consecuencias, algo que odiaba. Todo iniciaba solamente con un movimiento excesivo del barco civil al que se había infiltrado, luego la tormenta, el caos… gritos de civiles. Todo estaba yendo mucho peor de lo que jamás imaginaba, y en apenas unos momentos. Objetos que volaban por todas partes, el viento, la tormenta… Cajas enormes de madera que tuvo que esquivar mientras buscaba a su cirujano. No podía dejar que pasara algo inevitable, y más teniendo en cuenta su serio problema de memoria.

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—¡HYÁKINTHOS!

Y tropezó con algo, una persona que lo sostuvo del tobillo. No lo llegó a escuchar bien, pero era un civil asustado, posiblemente buscando ayuda. Jin chasqueó la lengua, sacudiendo la pierna molesto, momento en que, esta vez, un barril, lo golpeó de lleno, haciéndolo volar por los aires, estampándose contra el enorme cuerpo de Thrym quien también parecía estar volando por los aires. Lo demás fue instintivo, pese a que se encontraba aturdido, solo se aferró a la tela de su ropa, como si solo fuera un pequeño insecto. Después de todo, ese tamaño era demasiado grande.

—¡THRYM! ¡EL RESTO! ¡TRATA DE-…! — Pero todo era caótico, el viento solo los arrastraba a ambos cada vez más lejos, podía ver el intento del gigante de ayudar a su tripulación, a quienes veía, desde aquella distancia, como formas diminutas. El viento cada vez era peor, solo separando el resto de la gente, arrastrándolos a ambos cada vez más lejos. Lo demás se volvió más borroso, dejó de recordar, lo único que recordaba era el tremendo impacto del gigante, el sonido emitido contra el suelo y cómo él mismo caía ahora sobre él, percibiendo que la caída no era tan intensa o grave como podría resultar que contra el suelo.

[***]

Una voz femenina lo despertó. Parpadeó repetidamente, confundido a medida que los recuerdos ahora lo invadían lentamente. Lo primero que hizo fue tratar de sentarse. ¿Dónde diantres estaba? A la voz femenina la siguieron otras dos voces más, masculinas en ese caso, pero él solo veía completa y absoluta oscuridad. Movió sus brazos, viendo que se estaba enredando con algo, hasta que al fin pudo “escalar” ese algo. Su cabeza apareció de entre las trenzas de la barba de Thrym. Elevó un brazo, luego el otro, terminando de subirse sobre la trenza de su barba y, finalmente, sacando el resto de su cuerpo. Viendo de dónde había salido, era normal que no hubiera sufrido ningún daño. Podría decir que incluso había sido afortunado. Al menos era más esponjoso y cómodo de lo que se veía a simple vista. Abrió parte de su traje, ahora revisando sus propias dagas, ambas ocultas a la perfección, solo tuvo que palpar para reconocer que estaban bien posicionadas.

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—Estoy bien.

Al menos físicamente. Elevó su mirada hacia donde se encontraba. Todavía estaba confundido, no había tenido siquiera tiempo de revisar el entorno. Su cabeza se elevó, viéndose rodeado de rocas por todas partes y su cuello… ya ni mencionemos eso. Esa distancia a duras penas podía ver gran cosa, aunque sus ojos azul pálido afilados se acostumbrasen a la oscuridad. Podía vislumbrar algunas siluetas, un mechero encendido, lo que le recordó que él también tenía el suyo propio.

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—Y a saber dónde demonios estamos.

Descendió de la barba hasta parte del pecho de Thrym, buscando en sus bolsillos también su propio mechero, tratando de ver por dónde diantres estaba pisando, aunque sabía que le tomaría un tiempo siquiera llegar al límite de su compañero. —Thrym, despierta. — pese a que hablaba con calma, su voz autoritaria, característica al usar a sus propios hombres, salió de nuevo de forma involuntaria. Voz que despertaba a sus hombres cargados de temor. Sus ojos se fijaron directamente a aquellas paredes de piedras. Algo no cuadraba. Su experiencia ya lo había hecho ver algo similar. Frunció los ojos, volviéndolos más finos todavía. —Thrym, ¿puedes acercarme a esas paredes? Creo que… — hizo una pausa, elevando su mano hasta su mentón en aire pensativo.

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—Necesito verlas de cerca, algo no encaja.

Miró de dónde provenía la iluminación del mechero, donde apreciaba el rostro de la muchacha quien, ahora, parecía estar al lado de otra. —¡Chica! ¡Intenta tocar esa pared! — lo señaló él mismo, hablando en un tono alto por la altura en la que se encontraba. No conocía su nombre, tampoco a ella, lo que sabía era que, si no intentaba hacer equipo con ellos, a saber qué consecuencias tendría. Lo más lógico y práctico era hacer equipo improvisado con quienes parecían haber aterrizado con él. La fortuna al menos lo llevó a que su compañero, Thrym, sí estuviera a su lado. La desgracia era que Hyákinthos no tuvo la misma suerte. Se planteó la idea de llamarlo por el Den-Den Mushi. ¿Y Owen? ¿Había quizás corrido la misma suerte? Recordaba haberlo visto, por lo que dudaba que fueran los únicos que habían terminado en un lugar así. Sus ojos volvieron a su compañero gigante. —¿Te importaría ponerme en tu hombro? Así al menos no tengo que romperme el cuello para hablaros a ti y a ese joven. — señaló con la mirada el otro gigante, quien también parecía poseer un tamaño considerable. Luego miró al resto. —Quizás también a ellos, no nos vendría mal poder hablar entre nosotros si hace falta sin tener que hacerlo a gritos. — caminó hasta la mano de Thrym, a la espera de la respuesta y deseando que lo aceptara. Era de los pocos, omitiendo al cirujano, a quien no le disgustaba realmente. —Si salimos de esta te invito a un buffet libre. — lo dijo con seguridad, mientras alcanzaba uno de los enormes dedos de Thrym.

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—Hay algo raro en las paredes y tenemos que investigar si queremos salir de aquí.

Quizás su "amabilidad" de tratar de colaborar con el resto de personas, acompañado de la petición que le hizo a Thrym para que no tuvieran que estar hasta allí abajo, podría ayudar a una mayor comunicación. Miró a ambas mujeres, ahora con la vista algo más acostumbrada a la oscuridad, el mechero temblando y amenazando con apagarse. Aprovechó para sacar su cajetilla de metal, retirando uno de los cigarrillos y acomodándolo entre sus labios, dando una calada acercándolo a su propio mechero, apagándolo. Ya no era necesario, con la iluminación del cigarro, aunque era casi imperceptible, sospechaba que sería suficiente. Miró desde arriba de nuevo al resto de la gente.

[Imagen: 11gi01D.jpg]

—Creo que empezaríamos bien con intentar presentarnos. Soy Onizuka.

Nada como una presentación, como mínimo, para buscar un poco de confianza, aunque su voz hiciera siempre el efecto indeseado. Además, cerró los ojos por algunos segundos, ahora concentrándose en su sentido más confiable; el oído. Cualquier mínimo sonido, ya fuera de animal, objeto, o incluso agua sería suficiente. Debía saber si estaban solos siquiera. Este tipo de situaciones, en un lugar desconocido en medio de vete a saber dónde podría ser peligroso.



OFF
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - por Onizuka Jin - 25-10-2025, 04:40 AM

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