25-10-2025, 05:09 PM
[personajeinvalido=2283]
Luz, fuego, destruccion… Tras el impacto del rato el caos se había adueñado del barco en el que Krysser y yo nos encontrábamos, viéndome arrastrado y separado de mi felino compañero por una turba de gente que luchaba por su vida, tratando de huir de un fuego que se propagaba velozmente por cubierta, dejando cada vez menos espacio al enorme tumulto de gente que, ya sea por las propias inclemencias del tiempo y el inestable navio, o porque prefiriese morir por la caida antes que calcinada, iba cayendo del barco y precipitándose a un destino incierto.
-¡KRYSSER! -Un grito inaudible debido al caos que nos rodeaba y me arrastraba lejos de él rasgó mi garganta, mientras una cadena emergía velozmente de mi mano derecha tratando de alcanzar desesperadamente el cuerpo de mi compañero y amigo, con el que hasta hace unos minutos conversaba sobre los carteles de recompensa y divagando de cual sería la cantidad que figuraría en el nuestro en el caso de ir por la via pirata.
Cuando todo parecía indicar que iba a lograr alcanzarle y un fugaz sentimiento de alivio dentro de ese caos recorría mi ligero cuerpo, el destino quiso volver a burlarse de mí con una enorme rafaga de aire que mandó mi cadena hacía el tormentoso cielo, quitándome toda esperanza de poder alcanzar a un Krysser que ya había perdido de vista al quedarme sepultado por completo por la turba que, sin yo poder hacer nada por evitarlo dada mi falta de fuerza, me arrastraba hacía el borde de la embarcacion con la caida al vacio como destino final.
Los siguientes minutos fueron aun más caóticos y angustiosos que los anteriores en la cubierta del barco. La misma gente que me habia arrastrado hacia esa caida era la que ahora se agarraba a mi espalda, soportando el calor de mi llama en busca de una ultima esperanza a la que aferrarse y con ello condenándome junto a ellos al no poder desplegar mis alas. Pero, antes de que pudiese tomar la dificil decisión entre tratar de salvar a todos los que me sujetaban o liberarme de su agarre y buscar sobrevolar esas fuertes corrientes de aire, pude sentir como impactabamos de lleno contra el casco de uno de los barcos que nos había seguido en esa mortal travesia.
De no haber sido por las personas que estaban sujetándome el choque de mi cuerpo contra ese barco seguramente me habría roto algo más que una simple costilla, pero, el destino tenía esa cruel manera de burlarse de mi y el desagradable ruido de los huesos al romperse llego a mis oídos, notando como el agarre de aquellas personas se aflojaba con un ultimo estertor en el que decían adiós a este mundo tras protegerme involuntariamente con sus cuerpos del peligro en el que ellas mismas me habían puesto y del que yo había salido ileso, aunque impulsado con aun más fuerza en dirección hacia el suelo.
La velocidad que me había dado aquel impulso y las grandes y fuertes corrientes de aire de aquella zona me impidieron poder frenar la caída del todo, siendo victima de mi propia debilidad fisica e impactando segundos después mi espalda contra la solida, dura y rocosa superficie, lo que me sacó todo el aire de mis pulmones y me dejó con el cuerpo completamente entumecido.
-¿Dónde estoy?-Fue lo primero que pensé, todavia atontado debido al impacto, mientras me incorporaba con cuidado, permaneciendo sentado sobre el duro suelo mientras analizaba la situacion en la que me encontraba. Notando gracias a mi aguda vista como me encontraba encerrado junto a otras 4 personas a las que tenia delante mia y a mas de 20 metros de la mas cercana, en lo que parecia ser un foso rodeados por 4 altísimas paredes de roca, destacando con un pequeño brillo un espejo en lo alto de una de ellas.
Si alguien estaba seguro de para que servia un espejo ese era yo ya que era lo unico que me recordaba el sentimiento que tenia la mayoria de personas cuando me veían sin mascara. Por lo que, si habia un espejo, es porque habia algo que tenia que ser reflejado y estando a esa altura era algo que llamaba demasiado la atencion como para ser fortuito.
-¡LA CRUZ! -Antes siquiera de terminar ese breve analisis, un pensamiento o mas bien una alerta mental cruzó mi mente, poniéndome en un estado mucho mas alterado al temer la perdida del ultimo recuerdo de mi madre y llevándome sobresaltado por puro instinto la mano derecha al pecho, sintiendo instantes despues un completo alivio al notarla contra la piel, escondida aun tras todas las capas de ropa que llevaba. -Menos mal... -Suspiré aliviado mientras me levantaba, desenfundando sutilmente a Sekator con esa misma mano y pudiendo centrarme tras eso en los movimientos que estaban empezando a realizar aquellos 4 desconocidos, preparado para disparar mientras intentaba sin éxito generar una cadena desde mi flexionado brazo izquierdo. -Shipy. -Expresé tras enfundar de nuevo a Sekator, estirando completamente mis brazos hacia el suelo mientras mis palabras se las llevaba el viento y comprobaba como mi extraña habilidad seguía funcionando pese a mi peor control sobre la misma, seguramente debido al golpe previo.
Tras eso y volviendo a desenfundar mi arma, uno de los desconocidos, este uniformado de la marina, alzó la voz el primero para intentar sacar respuestas. Aunque él ya las habia dado al hablar de compañeros y esto lo había entendido a la perfeccion el segundo individuo con voz femenina, ataviada con una capa que ocultaba por completo su apariencia y le daba un aspecto más sospechoso, haciendo que estuviese en completa alerta cuando se giró hacia mi posicion, levantando con ello y sutilmente a una Sekator, escondida por mi gabardina, para apuntarle desde la cadera. Los siguientes segundos me demostraron que hice bien, pues la cordura no era algo con lo que se pudiese describir a aquella desconocida, aunque había dado en el clavo con el tema del espejo.
Para finalizar ese variopinto grupo quedaban 2 desconocidos más. El primero de ellos y mas pegado a la pared opuesta donde me encontraba, era alguien que, al igual que la chica, quería pasar desapercibido y así lo daba a entender tanto su actitud como su abrigo emplumado oscuro y el antifaz de tela que tapaba la mitad superior de su rostro. Lamentablemente para él se había encontrado con un cazarrecompensas que era capaz de recordar hasta los detalles más insignificantes con un simple vistazo y su caracteristico sombrero y la parte inferior de su rostro delataban que era el pirata de 104.325.000 berries. El mink Varo Ganchin. Obviamente esto me puso en una alerta mayor que con la desconocida, pues su recompensa era de las mas altas de los Blues y eso significaba que era realmente peligroso, aunque su actitud daba a entender que no quería estar ahi. Por ultimo y sin esconder su rostro, se encontraba alguien tambien reconocible. Jensen Valentine estaba siendo abrazado por la desconocida que, ignorando el peligro mientras demostraba una locura digna de estudio, se había lanzado a los brazos de un pirata con 57.225.000 berries de recompensa.
-No creo que ninguno se haya encerrado con el resto por gusto. Ademas la encapuchada ha dado en el clavo con lo del espejo y lo más seguro es que sea porque alguien quiere ver que pasa aquí dentro, por lo que estad alerta. -Alcé con tono amable mi tenebrosa voz para hacerme oir en aquella “carcel” de piedra tras los desvaríos de la encapuchada y dar a entender que el autentico enemigo no eramos ninguno de los 5, aunque yo no me fiaba de ninguno de ellos. -Si teneis un den den mushi intentad poneros en contacto con vuestros compañeros. Quiza ellos han tenido más suerte y pueden venir a ayudarnos. -Sugerí mientras analizaba con mi privilegiada vista a mis improvisados compañeros y el entorno que nos rodeaba. Sacando mi den den mushi del interior de mi gabardina con la mano izquierda en busca de intentar entrar en contacto con Krysser, manteniendo a Sekator en mi mano derecha listo para usarla de ser necesario.
Luz, fuego, destruccion… Tras el impacto del rato el caos se había adueñado del barco en el que Krysser y yo nos encontrábamos, viéndome arrastrado y separado de mi felino compañero por una turba de gente que luchaba por su vida, tratando de huir de un fuego que se propagaba velozmente por cubierta, dejando cada vez menos espacio al enorme tumulto de gente que, ya sea por las propias inclemencias del tiempo y el inestable navio, o porque prefiriese morir por la caida antes que calcinada, iba cayendo del barco y precipitándose a un destino incierto.
-¡KRYSSER! -Un grito inaudible debido al caos que nos rodeaba y me arrastraba lejos de él rasgó mi garganta, mientras una cadena emergía velozmente de mi mano derecha tratando de alcanzar desesperadamente el cuerpo de mi compañero y amigo, con el que hasta hace unos minutos conversaba sobre los carteles de recompensa y divagando de cual sería la cantidad que figuraría en el nuestro en el caso de ir por la via pirata.
Cuando todo parecía indicar que iba a lograr alcanzarle y un fugaz sentimiento de alivio dentro de ese caos recorría mi ligero cuerpo, el destino quiso volver a burlarse de mí con una enorme rafaga de aire que mandó mi cadena hacía el tormentoso cielo, quitándome toda esperanza de poder alcanzar a un Krysser que ya había perdido de vista al quedarme sepultado por completo por la turba que, sin yo poder hacer nada por evitarlo dada mi falta de fuerza, me arrastraba hacía el borde de la embarcacion con la caida al vacio como destino final.
Los siguientes minutos fueron aun más caóticos y angustiosos que los anteriores en la cubierta del barco. La misma gente que me habia arrastrado hacia esa caida era la que ahora se agarraba a mi espalda, soportando el calor de mi llama en busca de una ultima esperanza a la que aferrarse y con ello condenándome junto a ellos al no poder desplegar mis alas. Pero, antes de que pudiese tomar la dificil decisión entre tratar de salvar a todos los que me sujetaban o liberarme de su agarre y buscar sobrevolar esas fuertes corrientes de aire, pude sentir como impactabamos de lleno contra el casco de uno de los barcos que nos había seguido en esa mortal travesia.
De no haber sido por las personas que estaban sujetándome el choque de mi cuerpo contra ese barco seguramente me habría roto algo más que una simple costilla, pero, el destino tenía esa cruel manera de burlarse de mi y el desagradable ruido de los huesos al romperse llego a mis oídos, notando como el agarre de aquellas personas se aflojaba con un ultimo estertor en el que decían adiós a este mundo tras protegerme involuntariamente con sus cuerpos del peligro en el que ellas mismas me habían puesto y del que yo había salido ileso, aunque impulsado con aun más fuerza en dirección hacia el suelo.
La velocidad que me había dado aquel impulso y las grandes y fuertes corrientes de aire de aquella zona me impidieron poder frenar la caída del todo, siendo victima de mi propia debilidad fisica e impactando segundos después mi espalda contra la solida, dura y rocosa superficie, lo que me sacó todo el aire de mis pulmones y me dejó con el cuerpo completamente entumecido.
-¿Dónde estoy?-Fue lo primero que pensé, todavia atontado debido al impacto, mientras me incorporaba con cuidado, permaneciendo sentado sobre el duro suelo mientras analizaba la situacion en la que me encontraba. Notando gracias a mi aguda vista como me encontraba encerrado junto a otras 4 personas a las que tenia delante mia y a mas de 20 metros de la mas cercana, en lo que parecia ser un foso rodeados por 4 altísimas paredes de roca, destacando con un pequeño brillo un espejo en lo alto de una de ellas.
Si alguien estaba seguro de para que servia un espejo ese era yo ya que era lo unico que me recordaba el sentimiento que tenia la mayoria de personas cuando me veían sin mascara. Por lo que, si habia un espejo, es porque habia algo que tenia que ser reflejado y estando a esa altura era algo que llamaba demasiado la atencion como para ser fortuito.
-¡LA CRUZ! -Antes siquiera de terminar ese breve analisis, un pensamiento o mas bien una alerta mental cruzó mi mente, poniéndome en un estado mucho mas alterado al temer la perdida del ultimo recuerdo de mi madre y llevándome sobresaltado por puro instinto la mano derecha al pecho, sintiendo instantes despues un completo alivio al notarla contra la piel, escondida aun tras todas las capas de ropa que llevaba. -Menos mal... -Suspiré aliviado mientras me levantaba, desenfundando sutilmente a Sekator con esa misma mano y pudiendo centrarme tras eso en los movimientos que estaban empezando a realizar aquellos 4 desconocidos, preparado para disparar mientras intentaba sin éxito generar una cadena desde mi flexionado brazo izquierdo. -Shipy. -Expresé tras enfundar de nuevo a Sekator, estirando completamente mis brazos hacia el suelo mientras mis palabras se las llevaba el viento y comprobaba como mi extraña habilidad seguía funcionando pese a mi peor control sobre la misma, seguramente debido al golpe previo.
Tras eso y volviendo a desenfundar mi arma, uno de los desconocidos, este uniformado de la marina, alzó la voz el primero para intentar sacar respuestas. Aunque él ya las habia dado al hablar de compañeros y esto lo había entendido a la perfeccion el segundo individuo con voz femenina, ataviada con una capa que ocultaba por completo su apariencia y le daba un aspecto más sospechoso, haciendo que estuviese en completa alerta cuando se giró hacia mi posicion, levantando con ello y sutilmente a una Sekator, escondida por mi gabardina, para apuntarle desde la cadera. Los siguientes segundos me demostraron que hice bien, pues la cordura no era algo con lo que se pudiese describir a aquella desconocida, aunque había dado en el clavo con el tema del espejo.
Para finalizar ese variopinto grupo quedaban 2 desconocidos más. El primero de ellos y mas pegado a la pared opuesta donde me encontraba, era alguien que, al igual que la chica, quería pasar desapercibido y así lo daba a entender tanto su actitud como su abrigo emplumado oscuro y el antifaz de tela que tapaba la mitad superior de su rostro. Lamentablemente para él se había encontrado con un cazarrecompensas que era capaz de recordar hasta los detalles más insignificantes con un simple vistazo y su caracteristico sombrero y la parte inferior de su rostro delataban que era el pirata de 104.325.000 berries. El mink Varo Ganchin. Obviamente esto me puso en una alerta mayor que con la desconocida, pues su recompensa era de las mas altas de los Blues y eso significaba que era realmente peligroso, aunque su actitud daba a entender que no quería estar ahi. Por ultimo y sin esconder su rostro, se encontraba alguien tambien reconocible. Jensen Valentine estaba siendo abrazado por la desconocida que, ignorando el peligro mientras demostraba una locura digna de estudio, se había lanzado a los brazos de un pirata con 57.225.000 berries de recompensa.
-No creo que ninguno se haya encerrado con el resto por gusto. Ademas la encapuchada ha dado en el clavo con lo del espejo y lo más seguro es que sea porque alguien quiere ver que pasa aquí dentro, por lo que estad alerta. -Alcé con tono amable mi tenebrosa voz para hacerme oir en aquella “carcel” de piedra tras los desvaríos de la encapuchada y dar a entender que el autentico enemigo no eramos ninguno de los 5, aunque yo no me fiaba de ninguno de ellos. -Si teneis un den den mushi intentad poneros en contacto con vuestros compañeros. Quiza ellos han tenido más suerte y pueden venir a ayudarnos. -Sugerí mientras analizaba con mi privilegiada vista a mis improvisados compañeros y el entorno que nos rodeaba. Sacando mi den den mushi del interior de mi gabardina con la mano izquierda en busca de intentar entrar en contacto con Krysser, manteniendo a Sekator en mi mano derecha listo para usarla de ser necesario.
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Off
