[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#7
[personajeinvalido=2283]

Lo último que recuerdo fue haber salido a la cubierta porque alguien empezó a gritar como si se estuviera prendiendo fuego el mar. Y claro, una no puede oír escándalo sin ir a ver el espectáculo, ¿verdad? Así que allá voy yo, toda curiosa y divina, con el cabello revuelto por el viento y la copa todavía en la mano, pero, ¡ay bendito!, lo que me encontré fue una maldita lluvia de cajas volando hacia nosotros. ¡Cajas! ¡CAJAS, mi amor! Rebotaban en la cubierta como si alguien allá arriba se hubiese emborrachado y decidiera jugar a los cañonazos con los suministros. Aquello parecía un desfile de locura marina.
 
—WUAWUAWUAWUA ¡¿Pero quién carajos dispara provisiones, eh?! —grité mientras trataba de cubrirme detrás del mástil, no servía de nada. Cada una de esas cajas venía disparada con la velocidad de un cañón del North Blue, y el barco, para colmo, iba cuesta abajo como si hubiese decidido surfear una ola gigante por cuenta propia. ¡Y sin Rosse en el timón! ¡Sin Rosse! ¿Tú sabes lo que eso significa? Caos, mi vida, puro y santo caos, sentí el piso desaparecer bajo mis pies. Por un segundo, juré que estaba volando. Bueno, flotando, más bien. Las olas rugían, las velas se agitaban, y yo, la más bella del South Blue, estaba suspendida en el aire con una expresión entre susto y carcajada.
 
—WUAWUAWUAWUA ¡Voy volando, capi, sin pagar boleto! — Y justo cuando pensaba que quizá podía caer con algo de gracia, ¡pum!, una de esas condenadas cajas me dio directo en el abdomen. Me cortó el aire de golpe; sentí el golpe retumbar hasta la espalda y antes de poder maldecir, ¡zas!, otra me dio en los pies con tanta fuerza que terminé girando en el aire como trompo de carnaval. Daba vueltas, vueltas y más vueltas, veía el cielo, luego el mar, luego el barco y otra vez el cielo. Era como una maldita ruleta de dolor y desastre, la blusa se me alzaba, el cabello volaba en todas direcciones, y lo único que podía pensar era, por lo menos que no me dé otra caja, porque la próxima me manda directo al Grand Line sin barco.
 
Y cuando pensé que ya no podía ser peor, el destino decidió burlarse de mí. Otra caja, enorme y malintencionada, vino directo a mi cara. El impacto fue tan seco y brutal que el mundo entero se apagó de un solo golpe. Todo se volvió negro, denso, como si la noche misma me envolviera. No sentía el cuerpo, no escuchaba nada, ni siquiera el sonido del mar que siempre anda ahí, fastidiando. Era como si estuviera suspendida en un vacío donde el tiempo no pasaba. Por un instante eterno, creí que ahí se acababa todo, que mi historia terminaba flotando entre el humo, la sal y las cajas asesinas.
 
 
Fue entonces cuando la escuché. Esa voz suave, pero con ese tono que ni el mismo infierno se atrevería a ignorar. —Eres muy grande, pero igual de torpe— dijo y mi corazón casi se me salió por la boca. Era mi madre, no había forma de que estuviera ahí, lo sabía, pero el tono era tan claro, tan suyo, que por un momento quise creer que el cielo o el diablo, quién sabe, me estaba jugando una broma pesada. Intenté hablar, o al menos pensar con sentido, pero mi mente estaba hecha un revoltijo de golpes y mareo.
 
—Abre los ojos, Mercy. Hay personas que esperan el plato del día— insistió la voz. Aquello ya parecía una pesadilla culinaria y aun así, parte de mí quería responderle que no era momento de hablar de comida cuando una andaba cayendo del cielo como saco de papas, pero antes de poder reaccionar, la voz rugió con esa fuerza maternal que ni el mar se atrevería a desafiar. —¡MERCEDES, TU TRIPULACIÓN MORIRÁ DE HAMBRE!—
 
— ¡¿Quéeee?! —Abrí los ojos de golpe, con un grito que me raspó la garganta, por un segundo no sabía si estaba viva o muerta, pero ahí estaba, había caído en algún sitio duro, quizás una roca, o quien sabe y justo frente a mí, agarrándome del cuerno con ambas manos como si fuera una cuerda de campana, estaba ese pelirrojo, el tal Owen, el mismito que hace apenas unas horas se había presentado como el futuro esposo de Gwendy. Pues ahí estaba el pobre, con cara de susto, moviéndome la cabeza de un lado a otro sin ningún tipo de compasión, como si yo no sintiera dolor o como si fuera un maldito timón humano.
 
En ese momento no sabía si darle las gracias por salvarme o soltarle una patada por faltarme el respeto, pero algo sí tenía claro, si esa era la bienvenida al Grand Line, íbamos a necesitar más que provisiones íbamos a necesitar milagros, en un momento a otro, sin ni siquiera comprender las preguntas que me había hecho el chico se dio la vuelta mirando a unos tipos vestidos de marines y fue entonces cuando aproveché para levantarme con un evidente dolor de cabeza tan malditamente mío, como si hubiera bebido dos barriles de sake en la ultima fiesta.
 
—Oye Owen, voy a matarte. — Le dije mientras lo agarré del cráneo levantándolo unos metros y colocándolo a mi lado. —¿Sabes dónde están los demás? — Pregunté pues como había desperado primero imagino que tendrá más información que yo, aunque tengo la sensación de que me había preguntado algo mientras aun estaba desmayada, busque en mi cuello y senti alivio al saber que mi bufanda aun estaba allí y mientras tanto veia la tensión que se formaba el propio Owen solo al ver a los marines. 

—Calmate Owen, vamos a buscar a Gwendy y los demas. —

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - por Mercedes Benz - 25-10-2025, 05:14 PM

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