Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto]
#1
El aire estaba saturado de fragancias dulces. El aroma del arroz recién cocido, del sake tibio, o de las flores de loto marchitas por el calor de las linternas inundaba aquella parte de la isla del Kárate, en la plaza central del barrio Saigai.

Se trataba de un pequeño lugar, casi más parecido a un pequeño poblado aislado del resto de la gente de Isla del Kárate, y normalmente sereno. Pero aquel día se había transformado en un mosaico de risas y colores. 

Frente a la inmensa puerta Torii, una estructura de diez metros de alto que hacía de entrada al poblado, y de la cual colgaba una inmensa shimenawa igual de grande, se encontraba la plaza principal. Era el centro neurálgico de Saigai, y el lugar donde se encontraba toda la gente celebrando la festividad. Se trataba de una plaza de unos veinte metros por lado, en cuyo extremo norte se alzaba la puerta Torii como bienvenida a través del camino que cruzaba el bosque; mientras que en el extremo sur se empezaban a formar las edificaciones residenciales del lugar. 

Todos los alrededores de la plaza estaban plagados de puestos rebosantes de vida, gente bailando y divirtiéndose, y varios pilares de madera de alrededor de dos metros que sostenían los farolillos compuestos rudimentariamente por velas en el interior de estructuras de papel, que iluminaban con su brillo cálido y tenue el ambiente. En la zona del este, numerosos puestos de comida servían manjares locales, impregnando de deliciosos aromas el aire. En el oeste, productos artesanales eran expuestos como obras de arte, mayormente juguetes y rudimentarios instrumentos para los más pequeños. Justo en el centro de la plaza, varias mesas sostenían vasijas cargadas con valioso sake ceremonial, que pronto sería servido por las sacerdotisas.

Niños correteaban con cintas en el cabello, las sacerdotisas, jóvenes y hermosas mujeres locales, entonaban cánticos antiguos mientras los ancianos aplaudían al compás de los tambores, rodeados de aquellos farolillos ardientes que contenían en su luz la felicidad y el júbilo de la gente.

Sin embargo, en el instante en que el festival del agradecimiento había alcanzado su punto más alto, ocurrió la desgracia. Mientras las copas se alzaban, los fuegos chispeaban, y el murmullo del gentío parecía elevarse hasta el cielo estrellado, nadie prestó atención al primer crujido entre los árboles. Ni a aquellos que le siguieron.

El único sonido audible vino después, en forma de un rugido gutural, profundo, como si la montaña misma hubiera exhalado su furia. Las risas se cortaron de golpe, y aquel silencio breve y pesado precedió al caos. Entonces, la bestia irrumpió a través de la puerta Torii, salida desde el bosque, seguramente alterada por los olores y los sonidos de la gente. En su paso hacia el centro, arrasó los puestos que se pusieron en su camino, aplastando todo a su paso, derribando tiendas y postes por igual.

El enorme oso pardo, cubierto de polvo y hojas, con los ojos encendidos por un hambre salvaje, se alzó sobre sus patas traseras, alzando cerca de tres metros de altura, y descargó su más de media tonelada de peso sobre una mesa central que contenía las vasijas con sake. La madera estalló, el líquido corrió como una llamarada líquida por el suelo. En un fatídico movimiento, la bestia había derribado en su camino uno de los pilares de madera en cuya cumbre colgaban farolillos, y con el sake derramado al suelo, encendió la primera lengua de fuego. No tardó en extenderse a los pilares cercanos, volviendo de aquel idílico lugar un infierno en llamas.

Gritos, llantos, cuerpos empujándose. Los tambores que antes marcaban el ritmo de la danza ahora enmudecían, pero habrían parecido redobles de guerra. Las sacerdotisas huyeron, los niños desaparecieron entre el gentío, y la plaza se convirtió en un torbellino de humo, fuego y terror, mientras aquella bestia avanzaba aplastando todo a su paso.

Pero no todos corrieron. Entre la confusión, seis figuras permanecieron en pie. Quizás movidas por el valor, quizás por la necedad, se mantuvieron firmes frente a la sombra colosal que avanzaba, bufando, con la sangre aún fresca en sus garras.

El rugido volvió a resonar, más cercano esta vez, como un desafío. Y así el festival del agradecimiento se tornó, en un solo instante, en una prueba de supervivencia.


Off


Mensajes en este tema
Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Krysser - 25-10-2025, 11:20 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)