[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#6
[personajeinvalido=2283]



Jamás había escuchado qué tipo de viaje sería el que haríamos para cruzar al Grand Line. Entre rumores, sabía que sería peligroso, pero yo imaginaba cosas más del estilo de tormentas furiosas, no una cascada que desafiaba las leyes de la gravedad con una tormenta encima.
Hubo un redoble de tambores, gritos y correteos. Decidí que me quedaría agarrada a un mástil y opondría la resistencia necesaria al mal clima que se cerniera sobre el barco. Recomendé a los demás hacer lo mismo.
Mi corazón latió con fuerza, como un llamado a la batalla.
Me planté poderosa sobre la madera con los pies descalzos, abrazando el mástil con los muslos y los brazos tan fuerte como pudiera. La subida era a contracorriente, como nadar contra la marea. Sonreí, sonreí y me carcajeé apretando aquella madera.

—¡HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA! —la adrenalina llenaba mi cuerpo y solo podía reír.
Hasta que, de repente, la sensación del vacío y el vértigo se plantaron en mi estómago. Sin darme cuenta, tenía los ojos cerrados, y una oración pasó por mi mente rauda y clara:
“Oh, madre, protege nuestro camino. No nos dejes morir antes de cumplir nuestra misión.”
Y el corazón latió al ritmo de un tambor que bajaba el paso. Mis oídos estaban a punto de explotar.
Abrí los ojos, pues el mástil se escapó de mis piernas y manos, y me obligué a colocarlos sobre el torso: estaba cayendo, y lo hacía rauda. Por mis oídos no pasaba ni una sola voz. No podía caer al agua.
“Tierra...” fue lo único que alcancé a avisar, demasiado tarde, cuando todo mi cuerpo se estrelló contra el piso con un seco y duro golpe que casi me dejó noqueada.

Por un momento no sentí nada, pero la desesperación por mantenerme con vida me obligó a abrir los ojos con pesadez.
En un santiamén, todo lo que antes sentía —la incomodidad hacia los marines con los que navegaba, el miedo por la vida de mis compañeros y el hecho mismo de estar viajando en un barco— pasó a segundo plano.
No estaba muerta, y eso me lo recalcó un sonido peculiar que salió de entre mi piel de lobo.

—Pereperepereperp —estiré un brazo tembloroso por instinto, sintiendo que estaba pegado a mi cuerpo en el camino—. ¿Sí? —solté con un suspiro y un quejido, como si me desinflara, recargando la cabeza en la tierra.
La voz de Han sonó del otro lado, y lágrimas se escaparon de mis ojos.
—¡ESTÁS VIVO! —mi voz salió en un grito de júbilo y levanté el puño de mi otra mano como si festejara el suceso—. ¿Cómo están los demás? ¿Están vivos? —pregunté, levantándome entonces de un tirón, mientras también comenzaba a escuchar murmullos y sollozos cerca de mí.

Todo estaba oscuro, y mis ojos tardaron un poco en acostumbrarse a la penumbra, cuando escuché la voz de Kayseira y volví a sonreír con todo lo que me daba el ancho de la cara.
—¡Kayseira está conmigo, Han! —levanté el brazo para llamarla y que se acercara, para saber que los demás estaban bien.
La voz de Bai sonó del otro lado, en pánico, y no la culpaba: esa era otra de las desventajas de nuestra situación.
—No sé dónde están los demás, Bai, pero Han, cada vez que Bai diga la palabra “medicina” en birkaniano, significa que puede darte primeros auxilios.
Bai, en el idioma común, “medicina” se dice “iατρική”. Así será más rápido que se comuniquen.

En ese momento, la voz de Dong sonó por el altavoz también.
—¡Dong! No, no sé dónde están; estoy con Kayseira. Pero Han y Bai están bien.
—No sé dónde están los demás. Kay está conmigo y nada más —dije, poniéndome de pie. Frente a mí logré divisar la silueta de varios.
—¡CHICOS! ¡PASE LO QUE PASE, NO SE MUERAN! —grité, con el pecho ardiendo y latiendo a mil por hora.
Después de eso, me acerqué a Kay.

—¿Estás bien? ¿Estás herida? —pregunté, mientras la abrazaba con fuerza, como si hiciera mucho tiempo que no la veía.
Sin embargo, también presté atención a mi alrededor. La gente se estaba agrupando para ver qué era aquello. Miré hacia arriba: parecía una especie de cárcel. Di un pequeño golpe con el pie en el suelo, ante el pensamiento de estar atrapados. 
—Mi nombre es Lan Caihe —dije, observando cómo algunos se acercaban a las paredes para investigarlas.
Allí había gato encerrado.
—Paciencia en la forja, Kay… creo que deberíamos hacer lo mismo, aunque no puedo decir de qué grosor serán las paredes…

Off
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - por Lan Caihe - 25-10-2025, 11:57 PM

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