26-10-2025, 04:58 AM
La comisura de los labios pareció extenderse ante cada respuesta del extravagante hombre, la curiosa mirada descendía y ascendía en una espiral de notable presunción. ¿Alguien con esa altura podía siquiera insinuar que el tamaño de las cosas no importaba? El comentario casi le arrebata una astuta risa que decidió obviar, eso hasta que las alas se desplegaron, provocando que un pequeño sonido se deslizara por su garganta. Un par de personas quedaron empapadas por aquel acto carente de decoro.
¿Otro lugar? ¿En una tormenta como aquella? Las alusiones se tornaban tan desafiantes como intrigantes. La mirada caoba se estrecha sin lograr apartar la mirada de las alas. ¿Si se acerca lo suficiente logrará tomarlas entre sus dedos? ¿Se sentirán como las de un ave normal o serán mucho más suaves? ¿A qué se debe la extraña fisonomía de aquel que parece desear un bocado de ella? Del hombre capaz de responder sus alusiones y enaltecer estás en propuestas que entibian el ambiente.
Agradable.
¿Es la palabra que realmente busca? Ha cumplido algo que engatusa a la amazona: El que la miren como si se tratase del centro del mundo, como si su palabra fuera oro y sus alegatos, sentencias a obedecer. Le atrae ser el centro de atención. ¿Los métodos a utilizar? Irrelevantes.
![[Imagen: aYukPqH.png]](https://i.imgur.com/aYukPqH.png)
—¿Nervioso, cariño?
Bromea deslizando la copa, cuidadosa de no volver a desperdiciar una sola gota más del añejado brebaje.
Él bebe con la facilidad de aquel que conoce los límites de su cuerpo, ella acaricia un sorbo con sus labios antes de relamerlos con dulzura y soltura. —¿Estás seguro, guapo? No fue a mi a quien se le regó el vino hace un momento. ¿Así de bien me tratarán tus manos? No lo sé… —Finge desinterés al observar en otra dirección. —Aunque quizá ese sea una virtud de la qué aprovecharse. —Vuelve a observar de soslayo, sonriendo de medio lado, guiñando en su dirección. El índice juega con los alrededores de la copa, está húmeda.
—Un par de días, quizá un… —La respuesta se diluye ante la presencia de la regente de la taberna. La conversación se extiende entre ellos, Runin parece fastidiarse durante un par de segundos. —¿Un hombre escondiéndose tras la falda de su mujer? Repentinamente tu marido me repugna. —La asertividad descansa en el mismo ataúd de la santurronería.
La tormenta continúa su cauce, golpeando vidrios que suenan y azotando la madera del local hasta hacerlo gotear en diferentes direcciones. Runin parece estar a punto de perder el interés hasta que Heras expone al capitán capaz de dejar morir a su tripulación y permitir que el barco se hunda. —Fufufufu~ Tranquila, Heidy, prometo no dejarlos en bancarrota, al menos no a ti. —Octavio es otro asunto más mundano, nimio.
![[Imagen: jYkkXTx.png]](https://i.imgur.com/jYkkXTx.png)
—¿No te apetece beber con nosotros, cariño? Puedes dejar al imberbe de tu marido en la cocina, así nos hace el favor de servirnos la cena. —Canturrea provocando que la fémina se sonroje, quizá del coraje, de la vergüenza, o una cóctel de ambas emociones. Algunas personas se quejan de fondo, pidiendo llenar estómagos y ofreciendo berries sobre las mesas. Heidy parece indecisa cuando al fin empieza a enviar pedidos hacia el interior de la puerta trasera. Un par de gritos furibundos y después la aceptación tras el temor. El olor del horno hormiguea sobre el olfato de todos y Heidy aparece para sentarse en la barra frente a ellos.
Runin arrastra su copa hacia ella, instigando a beber. —No he estado aquí el tiempo suficiente como para conocer hombres o mujeres interesantes, pero si el tiempo necesario para dar con ustedes. —Sentencia volviendo a observar a Heras. —Tú, por otra parte, pareces extrañamente familiarizado con todo. —La amazona inclinó su cuerpo hacia él, como si lo evaluase de nueva cuenta. —Aunque jamás en la vida he visto un hombre como tú. —Más osada estira su mano hacia él, deseando tocar las oscuras alas.
—¿Qué hace un hombre tan grande en un pueblo tan pequeño? —Cuestiona combinando las literales bromas con la sutileza del subfondo. —Bebiendo con extranjeras y seduciendo esposas? —Heidy niega mientras bebe algo del vino, intentando no ahogarse en el proceso. —Bebe con calma, guapa, no vaya a ser que te atragantes antes de tiempo, fufufufu~ —Y aunque se dirige a ella, su mirada se encuentra perdida en el calor de las plumas.
