Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto]
#2
[personajeinvalido=2329]



El festival, con sus vivos colores y deslumbrantes atracciones, llenaba de vida la noche en la isla Karate. Numerosas personas celebraban alrededor de los quioscos repartidos por toda la plaza del barrio Saigai. Desde la zona este, impregnada del aroma de exquisitos manjares, hasta la zona oeste, engalanada con productos vistosos y artesanías de todo tipo, el lugar rebosaba alegría y movimiento.

Las miradas de los transeúntes se detenían, fascinadas, en las enormes vasijas que reposaban en el corazón del festival. En su interior se guardaba el sake ceremonial, elaborado con los mejores granos y fermentado según el antiguo ritual de las doncellas del lugar. Más de un valiente se había aventurado hasta aquella zona de la isla con el único propósito de admirar a las hermosas sacerdotisas… y, con suerte, robar un sorbo de tan preciado elixir.

Entre aquellos valientes se encontraba Ryota Miyamoto, un hombre de cabellos castaños que danzaba al ritmo del shamisen junto a su compañera de fiesta, Runin. Ambos bailaban cerca a la zona este de la celebración, dejando que la música y el bullicio del festival los envolvieran. “¡Kekeke! ¡Esto es mejor de lo que esperaba!”, exclamó el muchacho con entusiasmo, inflando una burbuja de chicle antes de soltar una sonrisa traviesa. Con un movimiento ligero, extendió los abanicos que sostenía en ambas manos, trazando gráciles figuras alrededor de la morena y sorprender a los lugareños, quienes no tardaron en aplaudir, contagiados por el espíritu festivo que llenaba el aire.

Cuando el baile llegó a su fin, Ryota devolvió los abanicos a una de las sacerdotisas, tomando sus manos con delicadeza mientras se los entregaba. Al hacerlo, inclinó el rostro hacia el de ella con un aire coqueto, cautivado por la belleza ajena y la magia del momento.

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“Gracias por prestármelos y espero que no sea atrevido de mi parte, pero realmente necesito de su atención, sacerdotisa. Verá… soy un hombre pecador que busca la redención por medio de…”

Antes de que pudiera terminar sus palabras, una figura apareció de repente y lo tomó de la oreja, tirando de él con fuerza para apartarlo de la hermosa sacerdotisa. “¡Hey!, ¡hey!, ¡espera!, ¡espera!” protestó Ryota, entre quejas, mientras era arrastrado por la figura, apenas un poco más baja que él.

Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar una palabra más, ambos se detuvieron al escuchar un estruendo: el crujir de la madera al quebrarse, seguido de los gritos que provenían desde la parte norte del festival, les alertó cuando ya era demasiado tarde.

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Un iracundo oso pardo, de casi tres metros de altura, se alzaba sobre sus patas traseras, rugiendo con furia mientras golpeaba las vasijas ceremoniales de sake. El preciado licor se derramó sobre el suelo haciendo combustión con los farolillos que caían en picada al haber sido desprovistos de su soporte base.

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Atónito y casi paralizado, Ryota guardó silencio al mismo tiempo que a su alrededor el festival se transformaba en un caos de gritos y empujones. La multitud corría en todas direcciones, intentando huir de la bestia que rugía en medio de la celebración con fuerza. Todos los presentes tenían un mismo propósito: escapar para salvaguardar sus vidas. Todos, excepto él pues en la mente del castaño solo resonaba un único pensamiento.

“Runin mira, es… es…”

¿Un monstruo?, ¿Una fiera que necesita ser erradicada?, ¿un animal sacado del mismísimo averno?

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“¡Es un osito!”

Expreso completamente convencido de sus palabras mientras apuntaba al iracundo animal que probablemente ya había acabado con un par de vidas.

Para quienes no conocían a Ryota, aquello podía parecer una completa locura, algo rayando en lo absurdo. ¿De verdad no sentía miedo ante esa fiera descomunal? ¿No la veía como un peligro que debía ser eliminado?

La respuesta a ambas preguntas era un rotundo no. Porque aunque todos los demás lo percibieran como un monstruo, el castaño lo veía con ojos de ilusión.

COMO SE VE EL OSO EN LA CABEZA DE RYOTA

“¡Hey bro!” Le gritó al Oso. “¡Aquí!” Continúo intentando llamar su atención. “Runin, seguramente tiene hambre; quizás si le damos algo de comida, en el fondo, sea un buen chico.” Sonrió a la joven de cabellos oscuros con un aire casi infantil, el mismo que tendría un niño empeñado en hacerse amigo del perro rabioso del vecindario.

Sin perder más tiempo, Ryota inicio una carrera en dirección a los quiscos de comida cercana al lugar donde se encontraba, esperaba se lo suficientemente rápido para llegar hasta uno de los puestos y tomar la pieza de carne o alimento mas grande que pudiera encontrar, (No mayor de 74KG) para levantarla con ambas manos y gritar con todas sus fuerzas. “¡VEN!, ¡BRO!, ¡LA COMIDA ESTÁ SERVIDA!”


Resumen
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RE: Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Ryota Miyamoto - 26-10-2025, 08:40 AM

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