03-10-2023, 01:42 AM
[personajeinvalido=314]
Gronn estaba estupefacto. Con una velocidad asombrosa, Aspros se había movido a la espalda de la mujer, "Ginni, creo haber escuchado que se llamaba, me convendrá recordarlo", buscando un punto ciego en el que asestarle un golpe definitivo a su atacante. Ante el asombro del Gyojin, Ginni no hizo ademán alguno de protegerse, más bien estaba dispuesta a encajar el golpe. "O está muy confiada o es una de esas personas que disfruta con su propio dolor, no tiene otra explicación". Casi al mismo tiempo que Aspros iniciaba su acometida, Jolyne desenfundó su arma y, sin dudarlo, disparo con ella acertando en el costado de la mujer que los atacaba, aunque no pudo discernir si el impacto fue directo o únicamente la rozó; además en ese momento aprovechó Aspros para lanzar su ataque, una potente patada que golpeó a Ginni en el hombro izquierdo que la desplazó levemente.
Entonces sucedió lo que Gronn ya sospechaba, la mujer empezó a reír a carcajadas, con una risa histérica y demente, dividida entre el placer y el dolor, o, mejor dicho, de placer a causa del dolor que le habían producido esos ataques. "Esta tía es muy peligrosa, aunque no quiera matarnos, puede torturarnos y mutilarnos por simple placer, disfruta con el dolor, supongo que tanto del propio como del ajeno".
Con esa expresión demente en el rostro, se acercó a Jolyne hasta quedar a un par de metros de ella y nos miró a todos, uno por uno, clavándonos una intensa mirada de odio teñida de locura. De nuevo, se refirió a los cuatro compañeros de plataforma de manera despectiva y, entonces, sucedió.
Como poseído por alguna clase de espíritu o como si algún marionetista lo manejase con sus hilos, el cuerpo de Gronn, así como el de sus compañeros, comenzó a moverse. Pero era extraño, no se atacaban entre ellos, ni hacían nada relevante. Simplemente se mecían y hacían extraños movimientos, como una danza instintiva. Gronn empezó a dar volteretas y piruetas, mientras movía los pies rítmicamente con una agilidad y precisión asombrosa. Parecía la extraña danza que una vez vio a unos jóvenes en la isla donde se crio, mientras recitaban una especie de poesía grosera, algo así como rap creía que se llamaba."¡¡¡Mierda!!! Nos controla haciéndonos bailar, así no podremos hacer nada". A pesar de lo peligroso de aquella situación, Gronn no pudo evitar una sonrisa siniestra y le dijo con desdén a su atacante.
-Nunca imagine que bailaría en mi vida, y mucho menos, que sería obligado por el poder de alguien como usted, señorita Ginni.-dijo el gyojin haciendo de nuevo un mortal hacia atrás.
Había algo de rencor en las palabras de Gronn, no soportaba no ser dueño de su cuerpo y menos aún que lo pusieran en una situación tan vergonzante como aquella, él sobre todo que era alguien tan introvertido y que le costaba tanto relacionarse con otras personas; aquello era humillante.
Y la cosa sólo podía ir a peor; dejándose llevar por las bravatas de Sasha, Ginni se acercó a la joven semioni, que estaba bailando como los demás, y empezó a mofarse de la chiquilla, provocándola, sabiendo que la tenía completamente a su merced. Gronn apretó los puños sin dejar de bailar y frunció el ceño mientras se le hinchaba la vena de la frente de la impotencia que sentía. "A la niña no, mala bruja" pensó el gyojin apretando la mandíbula de la rabia. De alguna manera, intentaba que su danza le fuese acercando hacia donde estaban Sasha y Ginni, pero al no controlar su cuerpo, avanzaba un metro en su dirección y retrocedía medio en el siguiente paso. "Poco a poco me voy acercando, quizá pueda asestarle un golpe." Pero en ese momento, ocurrió algo que, de no haber sido porque estaba atrapado bajo el hechizo de la habilidad de aquella mujer, porque era evidente que ese poder sólo podía provenir de una akuma no mi, habría ido a partirle la cara a Ginni, que sin piedad, con mucha saña y mala baba, había lanceado el muslo de la joven Sasha perforándolo y haciendo que la chiquilla sangrar a borbotones. Gronn estaba que estallaba de irá y de impotencia, no soportaba ver cómo hacían daño a su niña, así la llamaba él en su fuero interno, ya que desde que se uniera a ellos en la isla Oykot, había despertado cierto sentimiento paternal en él, aunque intentaba que ella no lo notase, debido a su orgullo, pero no estaba dispuesto a permitir que aquella mujer le arrebatara a Sasha de aquella manera.
Seguía forcejeando con las cadenas que retenían su mente y la mantenían alejada de su voluntad, pero era en vano. La ira en Gronn crecía por momentos, y temía perder el control, sabía que eso podría resultar en un error fatal, pero estaba colmándose de agua el vaso de su paciencia. Siempre se había sentido muy orgulloso de ser alguien con la mente fría y que pensaba dos veces antes de actuar, pero esta situación requería acción.
En ese momento, Gronn escuchó a Sasha como decía:
-No puedo hacer nada... Soy una inútil.
Aquello le rompió el corazón a Gronn que jamás pensó que le escucharía decir algo así, pero al fin y al cabo era una chiquilla de quince años, era normal que se sintiese así al darse de bruces con la realidad, pero no podía permitir que quebrasen su espíritu. Tenía que decir algo, y, cuando por fin encontró las palabras para hacerlo, Sasha se rindió. No alcanzó a escuchar del todo lo que dijo, pero si entendió claro la frase "lo siento, Gronn, despídete de los demás por mi".
Gronn no daba crédito a lo que estaba oyendo, habían quebrado el espíritu de su niña, aunque dudó un momento porque inició su transformación en su forma híbrida. Pero no pudo resistirlo más, y el gyojin, rompió a llorar. Lloró como cuando su mejor amigo murió aplastado por un derrumbe en la mina al salvarlo a él, lloró como cuando le detuvieron y el culpabilizaron de organizar unos disturbios que él no preparó, lloró como cuando era un niño y los demás chavales se reían de él por ser feo o tener cuernos, escamas y agallas. Con los ojos anegados en lágrimas e intentando dirigir su danza hacia la joven semioni y la mujer demente, gritó sin importarle nada:
-¡¡No te rindas, Sasha!! Si esta mujer piensa que ya nos ha doblegado la lleva clara, demostrémosle de lo que somos capaces cuando trabajamos en equipo.-dijo el gyojin, aunque no estaba muy convencido de ello. Mirando a su captora con todo el odio que pudo, como el que sentía hacia los cerdos capitalistas opresores del Gobierno Mundial, le espetó-¡¡Y, tú, arpía demente y lunática, no te atrevas a seguir torturando a mi protegida!!
Sabía que con esa provocación era posible que acabase muerto, pero prefería morir él a que lo hiciese su niña. Además allí estaban también Aspros y Jolyne que eran más fuertes que ellos, así que aún no estaba todo dicho en aquella contienda.
Entonces sucedió lo que Gronn ya sospechaba, la mujer empezó a reír a carcajadas, con una risa histérica y demente, dividida entre el placer y el dolor, o, mejor dicho, de placer a causa del dolor que le habían producido esos ataques. "Esta tía es muy peligrosa, aunque no quiera matarnos, puede torturarnos y mutilarnos por simple placer, disfruta con el dolor, supongo que tanto del propio como del ajeno".
Con esa expresión demente en el rostro, se acercó a Jolyne hasta quedar a un par de metros de ella y nos miró a todos, uno por uno, clavándonos una intensa mirada de odio teñida de locura. De nuevo, se refirió a los cuatro compañeros de plataforma de manera despectiva y, entonces, sucedió.
Como poseído por alguna clase de espíritu o como si algún marionetista lo manejase con sus hilos, el cuerpo de Gronn, así como el de sus compañeros, comenzó a moverse. Pero era extraño, no se atacaban entre ellos, ni hacían nada relevante. Simplemente se mecían y hacían extraños movimientos, como una danza instintiva. Gronn empezó a dar volteretas y piruetas, mientras movía los pies rítmicamente con una agilidad y precisión asombrosa. Parecía la extraña danza que una vez vio a unos jóvenes en la isla donde se crio, mientras recitaban una especie de poesía grosera, algo así como rap creía que se llamaba."¡¡¡Mierda!!! Nos controla haciéndonos bailar, así no podremos hacer nada". A pesar de lo peligroso de aquella situación, Gronn no pudo evitar una sonrisa siniestra y le dijo con desdén a su atacante.
-Nunca imagine que bailaría en mi vida, y mucho menos, que sería obligado por el poder de alguien como usted, señorita Ginni.-dijo el gyojin haciendo de nuevo un mortal hacia atrás.
Había algo de rencor en las palabras de Gronn, no soportaba no ser dueño de su cuerpo y menos aún que lo pusieran en una situación tan vergonzante como aquella, él sobre todo que era alguien tan introvertido y que le costaba tanto relacionarse con otras personas; aquello era humillante.
Y la cosa sólo podía ir a peor; dejándose llevar por las bravatas de Sasha, Ginni se acercó a la joven semioni, que estaba bailando como los demás, y empezó a mofarse de la chiquilla, provocándola, sabiendo que la tenía completamente a su merced. Gronn apretó los puños sin dejar de bailar y frunció el ceño mientras se le hinchaba la vena de la frente de la impotencia que sentía. "A la niña no, mala bruja" pensó el gyojin apretando la mandíbula de la rabia. De alguna manera, intentaba que su danza le fuese acercando hacia donde estaban Sasha y Ginni, pero al no controlar su cuerpo, avanzaba un metro en su dirección y retrocedía medio en el siguiente paso. "Poco a poco me voy acercando, quizá pueda asestarle un golpe." Pero en ese momento, ocurrió algo que, de no haber sido porque estaba atrapado bajo el hechizo de la habilidad de aquella mujer, porque era evidente que ese poder sólo podía provenir de una akuma no mi, habría ido a partirle la cara a Ginni, que sin piedad, con mucha saña y mala baba, había lanceado el muslo de la joven Sasha perforándolo y haciendo que la chiquilla sangrar a borbotones. Gronn estaba que estallaba de irá y de impotencia, no soportaba ver cómo hacían daño a su niña, así la llamaba él en su fuero interno, ya que desde que se uniera a ellos en la isla Oykot, había despertado cierto sentimiento paternal en él, aunque intentaba que ella no lo notase, debido a su orgullo, pero no estaba dispuesto a permitir que aquella mujer le arrebatara a Sasha de aquella manera.
Seguía forcejeando con las cadenas que retenían su mente y la mantenían alejada de su voluntad, pero era en vano. La ira en Gronn crecía por momentos, y temía perder el control, sabía que eso podría resultar en un error fatal, pero estaba colmándose de agua el vaso de su paciencia. Siempre se había sentido muy orgulloso de ser alguien con la mente fría y que pensaba dos veces antes de actuar, pero esta situación requería acción.
En ese momento, Gronn escuchó a Sasha como decía:
-No puedo hacer nada... Soy una inútil.
Aquello le rompió el corazón a Gronn que jamás pensó que le escucharía decir algo así, pero al fin y al cabo era una chiquilla de quince años, era normal que se sintiese así al darse de bruces con la realidad, pero no podía permitir que quebrasen su espíritu. Tenía que decir algo, y, cuando por fin encontró las palabras para hacerlo, Sasha se rindió. No alcanzó a escuchar del todo lo que dijo, pero si entendió claro la frase "lo siento, Gronn, despídete de los demás por mi".
Gronn no daba crédito a lo que estaba oyendo, habían quebrado el espíritu de su niña, aunque dudó un momento porque inició su transformación en su forma híbrida. Pero no pudo resistirlo más, y el gyojin, rompió a llorar. Lloró como cuando su mejor amigo murió aplastado por un derrumbe en la mina al salvarlo a él, lloró como cuando le detuvieron y el culpabilizaron de organizar unos disturbios que él no preparó, lloró como cuando era un niño y los demás chavales se reían de él por ser feo o tener cuernos, escamas y agallas. Con los ojos anegados en lágrimas e intentando dirigir su danza hacia la joven semioni y la mujer demente, gritó sin importarle nada:
-¡¡No te rindas, Sasha!! Si esta mujer piensa que ya nos ha doblegado la lleva clara, demostrémosle de lo que somos capaces cuando trabajamos en equipo.-dijo el gyojin, aunque no estaba muy convencido de ello. Mirando a su captora con todo el odio que pudo, como el que sentía hacia los cerdos capitalistas opresores del Gobierno Mundial, le espetó-¡¡Y, tú, arpía demente y lunática, no te atrevas a seguir torturando a mi protegida!!
Sabía que con esa provocación era posible que acabase muerto, pero prefería morir él a que lo hiciese su niña. Además allí estaban también Aspros y Jolyne que eran más fuertes que ellos, así que aún no estaba todo dicho en aquella contienda.
resumen
karma
