05-10-2023, 02:46 PM
El mareo que sentía estaba produciendo que mi avance fuese mucho más lento de lo que me gustaría, retrasando mi regreso al campo de batalla. Ardía en deseos de llegar pronto y rebanarle el pescuezo, sin embargo, tendría que ser prudente antes de lanzarme en este estado o iría directo a las manos de la bella dama de la muerte. Desde mi posición al menos podía apreciar cómo iba desarrollándose aquel combate, o mejor dicho, cómo reaccionaba esa mala bestia por su considerable tamaño. Parecía haberse caído al suelo, lo cual era muy meritorio según lo poco que había conocido la fuerza de ese tipo. No conocía el estado de mis compañeros de plataforma, pero desde luego estaban dándole combate a ese tipo.
Una gran explosión me provocó tal susto que casi caigo pálido como la nieve al presuponer que ese era mi fin. No estaba preparado para ello, por lo que mi primer instinto fue girarme al mismo tiempo que me sumergía en el agua, pudiendo comprobar en un instante que ese cañonazo iba dirigido al aire, sobre una de las plataformas donde combatían otras personas, y no a mí.
Recuperé rápido la compostura subiendo de nuevo sobre aquella cadena. No llegué a ver el objetivo de aquel cañonazo, pero ahora estaría más pendiente de los ataques que viniesen desde el barco, mirando hacia atrás de vez en cuando y saltando a la mínima posibilidad de peligro. No obstante, el inmenso grito que pegó aquella bestia roja de la que quería vengarme llenó todo el lugar, casi parecía que hasta el propio mar temblaba. Sin duda, estos chicos se lo estaban haciendo pasar muy mal.
- Aguantad un poco más… pronto estaré recuperado y acabaré yo mismo con aquella bestia. – Pensé apretando los dientes con mi furia contenida. – Especialmente tú, Yojimbo, no podría mirar a la cara de Jolyne o Triana si llegas a morir aquí.
Una gran explosión me provocó tal susto que casi caigo pálido como la nieve al presuponer que ese era mi fin. No estaba preparado para ello, por lo que mi primer instinto fue girarme al mismo tiempo que me sumergía en el agua, pudiendo comprobar en un instante que ese cañonazo iba dirigido al aire, sobre una de las plataformas donde combatían otras personas, y no a mí.
Recuperé rápido la compostura subiendo de nuevo sobre aquella cadena. No llegué a ver el objetivo de aquel cañonazo, pero ahora estaría más pendiente de los ataques que viniesen desde el barco, mirando hacia atrás de vez en cuando y saltando a la mínima posibilidad de peligro. No obstante, el inmenso grito que pegó aquella bestia roja de la que quería vengarme llenó todo el lugar, casi parecía que hasta el propio mar temblaba. Sin duda, estos chicos se lo estaban haciendo pasar muy mal.
- Aguantad un poco más… pronto estaré recuperado y acabaré yo mismo con aquella bestia. – Pensé apretando los dientes con mi furia contenida. – Especialmente tú, Yojimbo, no podría mirar a la cara de Jolyne o Triana si llegas a morir aquí.
Información sobre el turno
