07-10-2023, 10:31 PM
(Última modificación: 07-10-2023, 11:04 PM por Finn Slingerland.)
Tras el doble impacto desgarrador con las cuchillas de mis nuevas manos y encogiendo mi postura flexionando las rodillas. La sangre brotaba de su pecho y manchaba mi rostro ligeramente, y pude ver mientras las gotas carmesí salpicaban la superficie como todos los presentes trataban de reaccionar rápido... pero no lo suficientemente rápido para mi. Pobres infelices... de verdad pensaban que tenían alguna posibilidad real sólo porque me había limitado a jugar con ellos. Si supieran que con mi Assemble podría haberlos tirado al mar, tanto la tortuga, como el tigre, como el panda y el de los cubos estarían al instante muertos. Si el de la melena roja supiera que decidí dispararle a la rodilla y no a la cabeza para no perder ninguno de sus ojos, órganos muy codiciados, y seguramente también estaría muerto. Y era curioso que el único que no había tenido ocasión de matarle y me había contenido, era el primero de todos ellos que iba a morir: el Lunarian. Al menos las alas se venderían como material exótico.
— ¡¡ GLOOMY SCATTER !! — grité en aquella posición, haciendo que mi cuerpo se fuera dividiendo en esferas negras que salían disparadas en la dirección de aquellos patanes, golpeando primero al lunarian agujereándole el vientre con un único impacto, suficientemente grande como para meter la cabeza en él. El desplazamiento de esas esferas iba golpeando al resto, al tigre pelirrojo, a la tortuga pelirroja y finalmente al panda, impactando la gran mayoría de esas esferas en la parte interior de la cúpula improvisada de bakumetal que había confeccionado. Pero no era lo suficientemente ancha como para contener todo el aluvión de mi arremetida y algunas esferas consiguieron seguir su curso, impactando al pelirrojo de larga melena... cuánto pelirrojo... quien aun continuaba ligeramente errático tras salir del agua.
El impacto fue lo suficientemente fuerte, no solo para atravesar al lunarian, si no para golpear a los usuarios de zoan para que perdieran su forma híbrida, y dejar inconsciente al del agua fresquita. Tras el ataque, la brea que había ido a parar fuera de la zona de impacto del interior de la barrera comenzó a replegarse hacia mi, mientras la que sí había impactado en dicha superficie empezaba a unirse mostrando por el momento sólo mi cabeza, brontando de su negrura con sonidos típicos de líquidos pegajosos muy desagradables. Mi craneo entero apareció y observó el agujero del vientre de mi primera víctima y como el lunarian caía al suelo, muerto en el acto. — ¡Uno menos! — grité con energía — ¡¡ HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYAAA! — añadí, riéndome como un poseso, observando como el peliblanco de las cicatrices había ido a flanquearme y atacarme por la espalda en la posición anterior. Fruncí mi 'breoso' ceño y cambié el gesto. Ese tío era demasiado listo, y era posiblemente el principal problema ahora que los demás estaban prácticamente fuera de combate.
— ¡Puedo perdonarte! — dije con un grito, prestando toda mi atención en él, recordando que había intentado persuadirme — Estás prácticamente intacto... y una persona con tus capacidades tendría un buen lugar en mi tripulación — le ofrecí, mientras la brea seguía acercándose a la masa que me estaba dando forma, lentamente, después de haber impactado en el pelirrojo de larga melena — Primero me haré con la banda de los Ranara, y después los Shimatsu — le expliqué — Me haré con el monopolio esclavista y me convertiré en un Emperador del Bajo Mundo — mi cuello empezó a surgir, mostrando mis clavículas, aun en mi forma monstruosa. Me estaba formando.
— Y después de eso... ¡el One Piece! — grité, eufórico y sonriendo — ¡¡ HYA HYA HYA HYA HYAAA !! — reí como un loco, y mantuve la mirada con la suya, fijamente — ¿Quieres formar parte de la tripulación del próximo Rey de los Piratas? — le pregunté abiertamente al peliblanco, ignorando a los demás, teniendo al panda justo por debajo de mi, a la derecha, y a los otros dos enfrente. Era todo o nada. O aceptaba, o moría.
— ¡¡ GLOOMY SCATTER !! — grité en aquella posición, haciendo que mi cuerpo se fuera dividiendo en esferas negras que salían disparadas en la dirección de aquellos patanes, golpeando primero al lunarian agujereándole el vientre con un único impacto, suficientemente grande como para meter la cabeza en él. El desplazamiento de esas esferas iba golpeando al resto, al tigre pelirrojo, a la tortuga pelirroja y finalmente al panda, impactando la gran mayoría de esas esferas en la parte interior de la cúpula improvisada de bakumetal que había confeccionado. Pero no era lo suficientemente ancha como para contener todo el aluvión de mi arremetida y algunas esferas consiguieron seguir su curso, impactando al pelirrojo de larga melena... cuánto pelirrojo... quien aun continuaba ligeramente errático tras salir del agua.
El impacto fue lo suficientemente fuerte, no solo para atravesar al lunarian, si no para golpear a los usuarios de zoan para que perdieran su forma híbrida, y dejar inconsciente al del agua fresquita. Tras el ataque, la brea que había ido a parar fuera de la zona de impacto del interior de la barrera comenzó a replegarse hacia mi, mientras la que sí había impactado en dicha superficie empezaba a unirse mostrando por el momento sólo mi cabeza, brontando de su negrura con sonidos típicos de líquidos pegajosos muy desagradables. Mi craneo entero apareció y observó el agujero del vientre de mi primera víctima y como el lunarian caía al suelo, muerto en el acto. — ¡Uno menos! — grité con energía — ¡¡ HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYAAA! — añadí, riéndome como un poseso, observando como el peliblanco de las cicatrices había ido a flanquearme y atacarme por la espalda en la posición anterior. Fruncí mi 'breoso' ceño y cambié el gesto. Ese tío era demasiado listo, y era posiblemente el principal problema ahora que los demás estaban prácticamente fuera de combate.
— ¡Puedo perdonarte! — dije con un grito, prestando toda mi atención en él, recordando que había intentado persuadirme — Estás prácticamente intacto... y una persona con tus capacidades tendría un buen lugar en mi tripulación — le ofrecí, mientras la brea seguía acercándose a la masa que me estaba dando forma, lentamente, después de haber impactado en el pelirrojo de larga melena — Primero me haré con la banda de los Ranara, y después los Shimatsu — le expliqué — Me haré con el monopolio esclavista y me convertiré en un Emperador del Bajo Mundo — mi cuello empezó a surgir, mostrando mis clavículas, aun en mi forma monstruosa. Me estaba formando.
— Y después de eso... ¡el One Piece! — grité, eufórico y sonriendo — ¡¡ HYA HYA HYA HYA HYAAA !! — reí como un loco, y mantuve la mirada con la suya, fijamente — ¿Quieres formar parte de la tripulación del próximo Rey de los Piratas? — le pregunté abiertamente al peliblanco, ignorando a los demás, teniendo al panda justo por debajo de mi, a la derecha, y a los otros dos enfrente. Era todo o nada. O aceptaba, o moría.
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