11-08-2023, 08:48 PM
(Última modificación: 12-08-2023, 10:31 AM por Kovashi Shimatsu.)
Las vueltas que daba la vida, de verdad que uno era una hoja mecida por el viento más de lo que se pensaba, alguien como Kovashi que jamás pensó que terminaría perdido por el mundo sin un objetivo claro, era el ejemplo perfecto de que una mala decisión te puede truncar el destino. ¿Cómo había pasado de ser el hijo de una familia importante a un ... Pescador? sí, pescador.
Lanzó la caña, no sin antes enganchar el anzuelo, que esta vez sería un gusano marrón con extremidades casi prehistóricas. Le atravesó la cabeza y la cola, después lo lanzó. Kovashi hacía dos semanas que se había enrolado en un barco pesquero, trabajaba para Cargo, el jefe de una red de pescadores que circulaba por el East blue o eso decía el. En esta época de su vida Kovashi solía vestir algo diferente al resto de pescadores, con holgadas prendas, siempre en chanclas, petacas por ahí divididas en el cuerpo, se podía ver una en la cintura, otra en el tobillo, en el interior de la camisa con estampados rosas. Lo cierto es que el hijo de puta iba llamativo, cómo no.
— Hoy hace buena mar — Susurró el peli blanco escupiendo una bocanada de aire mientras cerraba los ojos.
— Ya lo creo hijo, pero buena mar no siempre es dinero. — Cargo no era un tipo muy positivo, pero era rematadamente buena persona y eso es algo que Kovashi era imposible de negar.
— Hace ya como ... Un mes que estoy trabajando para ti. — Le miró. Se miraron — No es por meterte presión, viejo, pero no he visto un puñetero duro —
— ¡Cobrarás cuando pesques algo! — Cuando se enfadaba se le erizaban los pelos, ¿eso era normal? daba igual. El Shimatsu se comenzó a reír de sobre manera. - ¿Si me tirase al agua ahora y no respirara, cuanto tardaría en ahogarme? - Sus pensamientos le consumían, daba igual, tenía que pasar de ellos, Cargo no se merecía eso, no merecía la versión real de Kovashi, casi nadie la merece.
Un fuerte movimiento que proviene de la caña estira el sedal. — ¡El dacrón! — Era la única palabra sobre la pesca que había memorizado, tal fue el caso que Cargo olvidó la sorpresa de que por fin había pescado algo y se quedó mirando hacia kovashi sonriendo. Estaba orgulloso de haberle podido enseñar algo. — ¡Oh si pequeño, tú eres mi dinero! — Agarró fuerte la caña, se levantó. Estaba sentado en el puerto, fuera del barco, el pesquero estaba atracado, cuando pasaban días en una isla Kovashi aprovechaba para intentar pescar, pero claro, no solía conseguirlo.
Hoy era un día grande, joder.
Lanzó la caña, no sin antes enganchar el anzuelo, que esta vez sería un gusano marrón con extremidades casi prehistóricas. Le atravesó la cabeza y la cola, después lo lanzó. Kovashi hacía dos semanas que se había enrolado en un barco pesquero, trabajaba para Cargo, el jefe de una red de pescadores que circulaba por el East blue o eso decía el. En esta época de su vida Kovashi solía vestir algo diferente al resto de pescadores, con holgadas prendas, siempre en chanclas, petacas por ahí divididas en el cuerpo, se podía ver una en la cintura, otra en el tobillo, en el interior de la camisa con estampados rosas. Lo cierto es que el hijo de puta iba llamativo, cómo no.
— Hoy hace buena mar — Susurró el peli blanco escupiendo una bocanada de aire mientras cerraba los ojos.
— Ya lo creo hijo, pero buena mar no siempre es dinero. — Cargo no era un tipo muy positivo, pero era rematadamente buena persona y eso es algo que Kovashi era imposible de negar.
— Hace ya como ... Un mes que estoy trabajando para ti. — Le miró. Se miraron — No es por meterte presión, viejo, pero no he visto un puñetero duro —
— ¡Cobrarás cuando pesques algo! — Cuando se enfadaba se le erizaban los pelos, ¿eso era normal? daba igual. El Shimatsu se comenzó a reír de sobre manera. - ¿Si me tirase al agua ahora y no respirara, cuanto tardaría en ahogarme? - Sus pensamientos le consumían, daba igual, tenía que pasar de ellos, Cargo no se merecía eso, no merecía la versión real de Kovashi, casi nadie la merece.
Un fuerte movimiento que proviene de la caña estira el sedal. — ¡El dacrón! — Era la única palabra sobre la pesca que había memorizado, tal fue el caso que Cargo olvidó la sorpresa de que por fin había pescado algo y se quedó mirando hacia kovashi sonriendo. Estaba orgulloso de haberle podido enseñar algo. — ¡Oh si pequeño, tú eres mi dinero! — Agarró fuerte la caña, se levantó. Estaba sentado en el puerto, fuera del barco, el pesquero estaba atracado, cuando pasaban días en una isla Kovashi aprovechaba para intentar pescar, pero claro, no solía conseguirlo.
Hoy era un día grande, joder.
