14-10-2023, 05:37 PM
Estaba ya cerca de Triana y el resto, parecía que efectivamente todo marchaba sin problemas. Lo que había dicho aquel doctor era cierto, si no me interponía en los objetivos de aquella unidad de destrucción masiva, no nos atacaría. No obstante, estaba mucho más equivocado de lo que imaginaba.
Precedido de tres sonidos muy sutiles y extraños, noté un dolor agudo en mi rodilla derecha, provocando como consecuencia una caída directa al suelo. Aunque en los primeros segundos había sido tan solo un dolor agudo, viendo la herida el dolor empezó a ir en aumento, provocando que quisiera gritar para desahogarme.
- Mente en frío, tranquilízate, observa a tu alrededor, averigua qué ha pasado antes de patalear como un niño. – Pensé para mí mientras trataba de ponerme sentado en la plataforma y llevaba mis manos a la herida.
Observé a mí alrededor como las miradas incrédulas se centraban en mí, en el capitán Yojimbo, y en otro chico de cabellos rosados. Sin embargo, todas se volvieron al ser que volaba de inmediato, aquella unidad de destrucción, pues había retomado la palabra.
Sus palabras lo habían dejado todo muy claro, había sido cosa suya, un castigo por no haberme quedado sentado y callado. No lo entiendo, muchos han actuado de la misma forma, fue precisamente por eso que me moví, de haberles advertido a ellos o atacado no se me hubiese ocurrido moverme. Además, las palabras del doctor eran muy claras, si no interrumpíamos su misión no estaba programado para atacarnos, sin embargo yo y los otros dos hemos sido los únicos atacados, ¿Por qué? No era capaz de comprenderlo.
Traté de tapar la fea herida con mi mano derecha mientras buscaba en mis bolsillos algún pañuelo para vendarme. ¿Dónde hay un médico cuando se le necesita?
Poco después de ello pude ver como un cuerpo salía del mar, era una mujer, cargada en el aire por un puño que después descubriría que se trataba una vez más del dueño del show. La misma joven parecía llamarse Ginni, quien tras recobrar la consciencia fue matada a sangre fría.
- ¿Qué clase de monstruo eres? – Pensé observando la situación, pues obviamente no me convenía decir ni una sola palabra. Al igual que todos los presentes guardaba absoluto silencio.
Anunció una vez más sus reglas, que ahora sin duda nadie trataría de violar, y marchaba en búsqueda de Karak. Quién iba a decirme hace un rato que acabaría echándole de menos, era un rival mucho más tratable que este demonio blanco, frío y letal. No me importaba morir en combate contra Karak, podía morir combatiendo, pero este nuevo oponente era absurdamente poderoso, si se me pasaba por la cabeza tan solo rascarme la nariz estaba tentando a la suerte.
- Vaya, que mala pata. – Pensé riéndome internamente de mi propio chiste observando el destrozo que tenía en mi rodilla. Esto no sería sencillo de arreglar, pero algún día se la devolvería con creces a ese doctor.
Precedido de tres sonidos muy sutiles y extraños, noté un dolor agudo en mi rodilla derecha, provocando como consecuencia una caída directa al suelo. Aunque en los primeros segundos había sido tan solo un dolor agudo, viendo la herida el dolor empezó a ir en aumento, provocando que quisiera gritar para desahogarme.
- Mente en frío, tranquilízate, observa a tu alrededor, averigua qué ha pasado antes de patalear como un niño. – Pensé para mí mientras trataba de ponerme sentado en la plataforma y llevaba mis manos a la herida.
Observé a mí alrededor como las miradas incrédulas se centraban en mí, en el capitán Yojimbo, y en otro chico de cabellos rosados. Sin embargo, todas se volvieron al ser que volaba de inmediato, aquella unidad de destrucción, pues había retomado la palabra.
Sus palabras lo habían dejado todo muy claro, había sido cosa suya, un castigo por no haberme quedado sentado y callado. No lo entiendo, muchos han actuado de la misma forma, fue precisamente por eso que me moví, de haberles advertido a ellos o atacado no se me hubiese ocurrido moverme. Además, las palabras del doctor eran muy claras, si no interrumpíamos su misión no estaba programado para atacarnos, sin embargo yo y los otros dos hemos sido los únicos atacados, ¿Por qué? No era capaz de comprenderlo.
Traté de tapar la fea herida con mi mano derecha mientras buscaba en mis bolsillos algún pañuelo para vendarme. ¿Dónde hay un médico cuando se le necesita?
Poco después de ello pude ver como un cuerpo salía del mar, era una mujer, cargada en el aire por un puño que después descubriría que se trataba una vez más del dueño del show. La misma joven parecía llamarse Ginni, quien tras recobrar la consciencia fue matada a sangre fría.
- ¿Qué clase de monstruo eres? – Pensé observando la situación, pues obviamente no me convenía decir ni una sola palabra. Al igual que todos los presentes guardaba absoluto silencio.
Anunció una vez más sus reglas, que ahora sin duda nadie trataría de violar, y marchaba en búsqueda de Karak. Quién iba a decirme hace un rato que acabaría echándole de menos, era un rival mucho más tratable que este demonio blanco, frío y letal. No me importaba morir en combate contra Karak, podía morir combatiendo, pero este nuevo oponente era absurdamente poderoso, si se me pasaba por la cabeza tan solo rascarme la nariz estaba tentando a la suerte.
- Vaya, que mala pata. – Pensé riéndome internamente de mi propio chiste observando el destrozo que tenía en mi rodilla. Esto no sería sencillo de arreglar, pero algún día se la devolvería con creces a ese doctor.
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