[Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución
#9
El paseo se antojaba largo y tedioso, la peluquera le había pedido un par de horas y Derya no sabía si iba a conseguir encontrar entretenimiento tal para llenar ese cupo tan grande de tiempo. No obstante, se mostraba optimista, y es que siempre encontraba algo que hacer. Derya vivía el día a día como si llevase una bomba en la espalda que explotaría en el momento que dejara de moverse. Lo bueno es que no solía aburrirse casi nunca; lo malo, que acababa el día agotada, era hacerse de noche y toda la energía se evaporaba de su cuerpo en un intervalo de pocos segundos.
En resumen, la gyojin se encontraba ojeando algunos puestecillos de la calle, con la mente en Babia y los movimientos del cuerpo en modo automático, así que era cuestión de tiempo que ocurriese lo inevitable: se chocó con alguien. No el típico choque de hombros que molesta un poco, pero muchas veces ni te piden perdón porque tampoco ha sido para tanto, no, fue un choque tan grande que la joven cayó de culo al suelo. ¿Contra qué se había dado? ¿Un muro andante? Le sorprendió de sobremanera, pues Derya era considerada bastante alta, encima aún más tratándose de una mujer.
Tardó un poco en volver en sí, en salir del estado de la confusión, las palabras amables de aquel muro gigante la ayudaron a ubicarse. Antes si quiera de dirigir la mirada a él, corrió a responderle. - ¡No, no, no te preocupes! No estaba viendo por donde iba. - Soltó una risita nerviosa y entonces se fijó en como la figura enfrente suya se agachaba con ella. Su aspecto le delató enseguida como un mink, concretamente se trataba de un oso panda, altísimo, delgado y con una cicatriz que cruzaba su cara. - ¡Sí! Estoy bien, no ha sido nada. - Le resultaba curioso, alguna vez había visto un mink, pero nunca había interactuado con ninguno. Qué amable parecía.

Hizó el ademán de levantarse del suelo y ponerse de pie, entonces ¡chas!, una punzada de dolor cruzó su mano derecha. Al caer, apoyó sobre ella todo el peso de su cuerpo sin darse cuenta, y ahora tenía un arañazo que al mirárselo pudo ver como empezaba a brotar unas pequeñitas gotas de sangre. Enseguida miró al mink. - ¡Solo es un rasguño! - Lo cierto es que escocía un poco, pero lo último que quería hacer era preocupar a aquel hombre tan majo. Y mientras todo esto pasaba, apenas se fijaba en que las cosas seguían ocurriendo alrededor de los dos. Que había gente por todos lados, que salían de locales, que entraban en ellos, y que algunos se les quedaba mirando. Al fin y al cabo, eran dos "bichos raros" bastante grandes en mitad de la plaza.
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RE: [Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución - por Derya Tyhr - 12-08-2023, 02:15 AM

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