12-08-2023, 05:57 AM
(Última modificación: 12-08-2023, 09:58 AM por Kovashi Shimatsu.)
La primera zancada de Kovashi fue amplia, la apoyó con su propio arma la cual clavó tras el primer paso, impulsándose de esta manera a mayor velocidad y dejando en el suelo un pequeño hueco tras su arma donde las hormigas podrían iniciar un gran hogar. La velocidad del Shimatsu impresionó al hombre, que practicamente se quedó con la boca desencajada al ver que apenas pudo movilizar sus brazos para una defensa efectiva. El peli blanco levantó la katana al son de su cuerpo, en una coreografía espectacularmente bella para el que pudiese contemplarla desde un punto aparte. Su katana ascendió de manera completamente vertical dibujando una media luna ascendente que probablemente acabaría con el arma cortando parte de su pecho y pescuezo. No era la primera vez que efectuaba esta maniobra como movimiento inicial. Aunque claro, no estaba solo.
Antes de asestar el golpe, la katana de Kovashi se frena en seco, dejando la punta pegada al cuello. El hierro había pasado ya a través del pecho del hombre, cortando su ropa y piel, pero no fue definitivo gracias a Sohem. Le fue imposible no hacerle caso después de levantar la voz cabreado, muy cabreado. Sorprendentemente eliminó al calvo en un abrir y cerrar de ojos y de qué manera. Momento que aprovechó Caoba para golpear el arma de Kovashi e iniciar un ataque levantando su bate .
— ¡Nunca des la espalda a tu enemigo! — Vociferó bajando con un brazo el bate metalico. A duras penas nuestro protagonista se escudaría defensivamente con su propia arma, notando el peso del golpe al hundir sus pies en la basura.
— Eso no era darte la espalda, imbécil, si acaso el costado — Aquel tipo tenía fuerza, desde luego. Kovashi se volvió a alejar, esta vez dando pequeños pasos hacia atrás, liberando escasos dos metros.
— ¡Sohem! — La diestra la colocó en la boca en forma de megáfono. — ¿Estás bien, amigo? — Le pregunto a quién iba a ser su presa antes de que aparecieran los compañeros piratas. — No te preocupes, si te cargas a Khruner me harías un favor, yo lo que quiero es que tú estés tranquilo. — Sí, Kovashi sabía que Sohem desconocía que ese oso se llamaba Khruner, sabía que no entendería la preocupación por su bienestar, pero es que jugar la carta de la confianza se le daba muy bien a Kovashi, en muchas ocasiones como esta, podía causar confusión y la confusión en la gente siempre daba sus frutos.
— ¿Amigos? — Susurró Caoba en relación a lo que el hombre del extraño casco y arma dijo. — Kovashi, por que este puto chalao se cree que tú y yo somos "amigos" ... ¿Que mentira le has contado? estoy hasta los cojones de tus cuentecitos — La respuesta del espadachín fue la de sonreír ligeramente. A priori Sohem parecía el típico hombre que se enfadaba con velocidad, que no pensaba mucho las cosas y que era fácil de manipular, joder, esos eran los que más le gustaban a Kovashi.
Antes de asestar el golpe, la katana de Kovashi se frena en seco, dejando la punta pegada al cuello. El hierro había pasado ya a través del pecho del hombre, cortando su ropa y piel, pero no fue definitivo gracias a Sohem. Le fue imposible no hacerle caso después de levantar la voz cabreado, muy cabreado. Sorprendentemente eliminó al calvo en un abrir y cerrar de ojos y de qué manera. Momento que aprovechó Caoba para golpear el arma de Kovashi e iniciar un ataque levantando su bate .
— ¡Nunca des la espalda a tu enemigo! — Vociferó bajando con un brazo el bate metalico. A duras penas nuestro protagonista se escudaría defensivamente con su propia arma, notando el peso del golpe al hundir sus pies en la basura.
— Eso no era darte la espalda, imbécil, si acaso el costado — Aquel tipo tenía fuerza, desde luego. Kovashi se volvió a alejar, esta vez dando pequeños pasos hacia atrás, liberando escasos dos metros.
— ¡Sohem! — La diestra la colocó en la boca en forma de megáfono. — ¿Estás bien, amigo? — Le pregunto a quién iba a ser su presa antes de que aparecieran los compañeros piratas. — No te preocupes, si te cargas a Khruner me harías un favor, yo lo que quiero es que tú estés tranquilo. — Sí, Kovashi sabía que Sohem desconocía que ese oso se llamaba Khruner, sabía que no entendería la preocupación por su bienestar, pero es que jugar la carta de la confianza se le daba muy bien a Kovashi, en muchas ocasiones como esta, podía causar confusión y la confusión en la gente siempre daba sus frutos.
— ¿Amigos? — Susurró Caoba en relación a lo que el hombre del extraño casco y arma dijo. — Kovashi, por que este puto chalao se cree que tú y yo somos "amigos" ... ¿Que mentira le has contado? estoy hasta los cojones de tus cuentecitos — La respuesta del espadachín fue la de sonreír ligeramente. A priori Sohem parecía el típico hombre que se enfadaba con velocidad, que no pensaba mucho las cosas y que era fácil de manipular, joder, esos eran los que más le gustaban a Kovashi.
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