26-10-2025, 02:25 PM
Era impresionante como siempre, con aquellos dos, las cosas mutaban en direcciones tan distintas y extrañas que ni el mismísimo Dios debería saber en qué direcciones virarían, ¿Tal vez, por eso, los había unido? Aquel chico de cabellos blancos, como una oruga cubierta de capas y capas de sábana debido al supremo frío al que había estado su cuerpo sometido, ahora, había desaparecido, dando paso a una confusión propia de alguien que no sabe ni siquiera lo que tiene delante.
Mientras hablaba y contaba sobre aquella gema que no era algo tan simple como la misma, sino, que tenía un compartimiento dentro, observaba esa expresión en Gwen, esa mirada que no le gusta, esa misma que tenía cuando, juntos, "él ponía precio a su tiempo juntos". Le resultó inevitable no recordar aquella frase, porque la conocía demasiado ya como para que algo de su expresión pudiese escapársele. Vio como no solamente ella se le puso encima -¡!- siendo empujado con suavidad, siendo sorprendido por el peso de su mujer favorita encima de él -¿G-Gwen?- ella jamás había hecho algo así hasta ahora, es más, era una mujer tan sorprendentemente de armas tomar y curiosa que...sería la que posiblemente insistiría en todo esto. Incluso, le tapó los ojos, evitando que pudiese continuar leyendo aquel papelito que casi se cae de las manos del muchacho.
Jamás la había visto así. En cuanto comenzó a retirar su mano y finalmente separarse de aquella interacción tan sorprendentemente confusa, Owen...empezó a dudar. Por primera vez se había quedado en silencio, ¿Gwen tenía algo que esconder que no quería que el muchacho supiese? Ella parecía tener iniciativa, demasiada, dejándole en claro que "estaba bien con lo todo lo que tenía", todo le estaba pareciendo tan pero tan raro que...el peliblanco no dudó, en cuanto ella fue incapaz de prestarle atención a su gesto...a guardarse el pequeño papel que estaba a punto de leer entre sus dedos para pegarlo a su cuerpo con cuidado, metiéndolo dentro de si -Yo jamás te voy a faltar, Gwen, jam- otra vez fue interrumpido, parecía que quería callarlo. Subió la intensidad del contacto de ese beso para utilizar directamente las sensaciones de ambas lenguas, una que evita, incluso, a toda costa el poder pronunciar apenas palabra aunque aquello le haya subido por completo los colores al muchacho.
El calor subió a su cuerpo, haciendo que las múltiples sábanas y colchas casi que cayesen por su propio peso, quedando desperdigadas por el propio muchacho que, atontada, hechizado por ella, le miraba a aquellos ojos violáceos que aún mantenía abiertos por su propia petición -...miraba...hacia el Den Den...cuando era bebé...- Gwen era incalculablemente hermosa, tanto, que mientras que una de las manos del peliblanco se empezó a deslizar en aquel rostro que parecía de porcelana la inspeccionaba, casi, milímetro a milímetro. Parecía querer ser la mujer favorita que siempre había conocido, pero era la primera vez mostraba una cara de ella que tal vez no quería que Owen supiese jamás.
Se abalanzó hacia ella como lo hizo él, incluso hasta peor, con una mirada que estaba absolutamente cegada en el deseo y el enamoramiento, casi ciego como ella constantemente se jactaba de ser. La capturó con intensidad, algo de fuerza, con uno de sus brazos hacia la cintura de la chica y el otro hacia su nuca, abriendo su boca y comiéndole la boca con una pasión casi desbocada. Se separó solamente dos segundos, liberando un pequeño jadeo de entre sus labios -Eres mi mujer favorita en todo el mundo. Pase lo que pase- continuaba besándola, empezó a dejarse llevar por un impulso...que había nacido hacía mucho tiempo, pero que luego de todo lo que pasó hacía dos segundos, dejó escapar un poco, como una olla a presión. Solo se separaba para hablarle, la empujó, derrumbándose encima de su cuerpo mientras aquel ambiente que parecía gélido empezaba a elevar una temperatura que empezaba a hacerle sudar un poco -seas quien seas- empezó a bajar sus labios hacia el mentón, inevitable para él empezar a besar su cuello, haciendo un poco de presión con los labios -te voy a elegir por siempre, y para siempre.- una de sus manos fue tan errática e impulsivamente hacia una de las piernas de la muchachita, ascendiendo progresivamente hasta amenazar la ingle y cuanto quiso reaccionar, darse cuenta de lo que estaba haciendo, volvió en si.
La tenía derrumbada justo frente a él, tan espectacular, tan...tan bella, que los ojos le brillaban peor que cualquier estrella que hubiesen estado viendo esa noche. Jadeaba, con ambas manos a los lados del cuerpo de la perfección de chica frente a su ser. Sintió...que se había dejado llevar tanto que se detuvo por un segundo -Gwen...yo...- qué nervioso se había puesto en un solo segundo: De ser un loco desbocado a un muchacho totalmente inseguro, con un retorcijón en el medio del vientre que empezó a ponerlo aún más colorado de lo que ya lo estaba -...me dejé llevar, ¿Estás bien?- un estímulo, un deseo irrefrenable que siempre había tenido por esa mujer, se había apoderado de él. Le encantaba sentirlo...pero, a veces, no sentía si era bueno aquello.
Buscó ayudarla para que se quedase justo a su frente y, pese a que la muchacha no pudiese sentir posiblemente la diferencia, el cuerpo del chico había sudado un poco de la emoción de algo que se gestó por pocos segundos -Gwen.- otra vez, el ambiente pareció ponerse tenso. El peliblanco para nada había olvidado todo lo que había ocurrido antes, pero debido a conocerla mejor que hasta a la palma de su mano, sabía que insistirle solo haría que se ponga peor. Tal vez...cambiar el tema con algo que fuese más de ellos...calmaría un poco las aguas de ese corazón de ambos tan ambiguo, bueno, de ella, porque todavía ambos corazones le pertenecían a la chica: Propio y de Owen -¿Te...ha gustado lo que he hecho?- dios, su cuerpo temblaba casi que los nervios de preguntarle algo así; JAMÁS había tenido una interacción semejante con alguien de la que estuviese tan enamorado, y su rostro podía apreciarse tan confuso como sus orbes celestes que iban a direcciones aleatorias, evitando ver a la belleza más grande del planeta exactamente delante de sí -¡Quiero decir! Ehm...¿Has...sentido algo?- buscó atrapar una de las manos de la mujercita -Me imagino que en la iglesia, estos...temas...tú me entiendes. El...joder, cómo carajo digo esto,- su mano libre aprovechaba para realizar ese gesto tan pero tan típico en él: Arrastrarla para fregar los ojos con los dedos para, posteriormente, proseguir -el sexo. El...bueno, vínculo más grande entre dos personas, ¿El beso que me diste hace un rato y que te di yo también?- era tan difícil decirlo que hasta su voz se quebraba, escapaba un gallo, viraba en tono. Con un amigo sería facilísimo, ¿Con el amor de su vida? Buf, doloroso a cada segundo -El...sexo, hacer el amor le dicen a veces, es como...no hay más que eso, cómo lo...explico...-.
Vamos hermano, si tanto la amas, ponle un par de huevos a explicar algo tan elemental -Cuando dos personas se quieren o se desean mucho, hay algo que...no sé...nace de dentro de ellos, algo que te enloquece,- rojísimo, remató, en un susurro hiper imperceptible que la propia Gwen con el oído tan exageradamente bueno que tiene habría escuchado -algo que a mi me pasa.- pero redirigió el discurso rápido, casi automático -y hacen...eso, no hay nada más allá que eso. Están los besos, los...otros besos, y después ese contacto y vínculo que te une al otro. Hay gente que lo hace porque es muy placentero, otros porque quieren demostrar lo muy enamorados que están...del otro...- cada vez que la palabra "enamorado" salía de la boca del peliblanco su corazón invitaba a querer salirse del pecho, pero respiraba con profundidad para calmarse -...No me mal entiendas! Yo estoy bien, estoy...super bien...- no, no estaba bien; El cuerpo le quemaba por dentro, pero él jamás iba a hacer nada, absolutamente nada, que pueda asustar a la chica de sus sueños y realidad -...cómo se sientes? ¿Estás bien? ¿Estás bien con todo...lo de antes? Gwen, yo te am-te quiero- se mordió la lengua mientras se ponía tan rojo como un tomate, ampliando las pupilas por el error -con una locura que hasta me cuesta controlar. Yo soy más egoísta que tu, porque no me importa el tiempo que me tarde hasta que te encuentre, y no pienso cambiar lo que siento por ti...por nada, ni nadie.- empezó a acariciarla en la mejilla con el pulgar, besándole la punta de la nariz.
Mientras hablaba y contaba sobre aquella gema que no era algo tan simple como la misma, sino, que tenía un compartimiento dentro, observaba esa expresión en Gwen, esa mirada que no le gusta, esa misma que tenía cuando, juntos, "él ponía precio a su tiempo juntos". Le resultó inevitable no recordar aquella frase, porque la conocía demasiado ya como para que algo de su expresión pudiese escapársele. Vio como no solamente ella se le puso encima -¡!- siendo empujado con suavidad, siendo sorprendido por el peso de su mujer favorita encima de él -¿G-Gwen?- ella jamás había hecho algo así hasta ahora, es más, era una mujer tan sorprendentemente de armas tomar y curiosa que...sería la que posiblemente insistiría en todo esto. Incluso, le tapó los ojos, evitando que pudiese continuar leyendo aquel papelito que casi se cae de las manos del muchacho.
—No quiero saber.
![[Imagen: LHmP22F.png]](https://i.imgur.com/LHmP22F.png)
-Gwen...estás b-
—No quiero saber, Owen
-...-
Jamás la había visto así. En cuanto comenzó a retirar su mano y finalmente separarse de aquella interacción tan sorprendentemente confusa, Owen...empezó a dudar. Por primera vez se había quedado en silencio, ¿Gwen tenía algo que esconder que no quería que el muchacho supiese? Ella parecía tener iniciativa, demasiada, dejándole en claro que "estaba bien con lo todo lo que tenía", todo le estaba pareciendo tan pero tan raro que...el peliblanco no dudó, en cuanto ella fue incapaz de prestarle atención a su gesto...a guardarse el pequeño papel que estaba a punto de leer entre sus dedos para pegarlo a su cuerpo con cuidado, metiéndolo dentro de si -Yo jamás te voy a faltar, Gwen, jam- otra vez fue interrumpido, parecía que quería callarlo. Subió la intensidad del contacto de ese beso para utilizar directamente las sensaciones de ambas lenguas, una que evita, incluso, a toda costa el poder pronunciar apenas palabra aunque aquello le haya subido por completo los colores al muchacho.
El calor subió a su cuerpo, haciendo que las múltiples sábanas y colchas casi que cayesen por su propio peso, quedando desperdigadas por el propio muchacho que, atontada, hechizado por ella, le miraba a aquellos ojos violáceos que aún mantenía abiertos por su propia petición -...miraba...hacia el Den Den...cuando era bebé...- Gwen era incalculablemente hermosa, tanto, que mientras que una de las manos del peliblanco se empezó a deslizar en aquel rostro que parecía de porcelana la inspeccionaba, casi, milímetro a milímetro. Parecía querer ser la mujer favorita que siempre había conocido, pero era la primera vez mostraba una cara de ella que tal vez no quería que Owen supiese jamás.
— Porque tú estás conmigo ¿No? Y lo estarás, aunque te vayas…
Hubo un silencio sepulcral. Uno que podría cortar la tensión y la situación con una tijera, él no le quitaba la vista de encima.
No necesitaba decirle la respuesta, se la iba a mostrar.
Se abalanzó hacia ella como lo hizo él, incluso hasta peor, con una mirada que estaba absolutamente cegada en el deseo y el enamoramiento, casi ciego como ella constantemente se jactaba de ser. La capturó con intensidad, algo de fuerza, con uno de sus brazos hacia la cintura de la chica y el otro hacia su nuca, abriendo su boca y comiéndole la boca con una pasión casi desbocada. Se separó solamente dos segundos, liberando un pequeño jadeo de entre sus labios -Eres mi mujer favorita en todo el mundo. Pase lo que pase- continuaba besándola, empezó a dejarse llevar por un impulso...que había nacido hacía mucho tiempo, pero que luego de todo lo que pasó hacía dos segundos, dejó escapar un poco, como una olla a presión. Solo se separaba para hablarle, la empujó, derrumbándose encima de su cuerpo mientras aquel ambiente que parecía gélido empezaba a elevar una temperatura que empezaba a hacerle sudar un poco -seas quien seas- empezó a bajar sus labios hacia el mentón, inevitable para él empezar a besar su cuello, haciendo un poco de presión con los labios -te voy a elegir por siempre, y para siempre.- una de sus manos fue tan errática e impulsivamente hacia una de las piernas de la muchachita, ascendiendo progresivamente hasta amenazar la ingle y cuanto quiso reaccionar, darse cuenta de lo que estaba haciendo, volvió en si.
![[Imagen: h36Dm86.png]](https://i.imgur.com/h36Dm86.png)
-...jah...jah...-
La tenía derrumbada justo frente a él, tan espectacular, tan...tan bella, que los ojos le brillaban peor que cualquier estrella que hubiesen estado viendo esa noche. Jadeaba, con ambas manos a los lados del cuerpo de la perfección de chica frente a su ser. Sintió...que se había dejado llevar tanto que se detuvo por un segundo -Gwen...yo...- qué nervioso se había puesto en un solo segundo: De ser un loco desbocado a un muchacho totalmente inseguro, con un retorcijón en el medio del vientre que empezó a ponerlo aún más colorado de lo que ya lo estaba -...me dejé llevar, ¿Estás bien?- un estímulo, un deseo irrefrenable que siempre había tenido por esa mujer, se había apoderado de él. Le encantaba sentirlo...pero, a veces, no sentía si era bueno aquello.
Buscó ayudarla para que se quedase justo a su frente y, pese a que la muchacha no pudiese sentir posiblemente la diferencia, el cuerpo del chico había sudado un poco de la emoción de algo que se gestó por pocos segundos -Gwen.- otra vez, el ambiente pareció ponerse tenso. El peliblanco para nada había olvidado todo lo que había ocurrido antes, pero debido a conocerla mejor que hasta a la palma de su mano, sabía que insistirle solo haría que se ponga peor. Tal vez...cambiar el tema con algo que fuese más de ellos...calmaría un poco las aguas de ese corazón de ambos tan ambiguo, bueno, de ella, porque todavía ambos corazones le pertenecían a la chica: Propio y de Owen -¿Te...ha gustado lo que he hecho?- dios, su cuerpo temblaba casi que los nervios de preguntarle algo así; JAMÁS había tenido una interacción semejante con alguien de la que estuviese tan enamorado, y su rostro podía apreciarse tan confuso como sus orbes celestes que iban a direcciones aleatorias, evitando ver a la belleza más grande del planeta exactamente delante de sí -¡Quiero decir! Ehm...¿Has...sentido algo?- buscó atrapar una de las manos de la mujercita -Me imagino que en la iglesia, estos...temas...tú me entiendes. El...joder, cómo carajo digo esto,- su mano libre aprovechaba para realizar ese gesto tan pero tan típico en él: Arrastrarla para fregar los ojos con los dedos para, posteriormente, proseguir -el sexo. El...bueno, vínculo más grande entre dos personas, ¿El beso que me diste hace un rato y que te di yo también?- era tan difícil decirlo que hasta su voz se quebraba, escapaba un gallo, viraba en tono. Con un amigo sería facilísimo, ¿Con el amor de su vida? Buf, doloroso a cada segundo -El...sexo, hacer el amor le dicen a veces, es como...no hay más que eso, cómo lo...explico...-.
Vamos hermano, si tanto la amas, ponle un par de huevos a explicar algo tan elemental -Cuando dos personas se quieren o se desean mucho, hay algo que...no sé...nace de dentro de ellos, algo que te enloquece,- rojísimo, remató, en un susurro hiper imperceptible que la propia Gwen con el oído tan exageradamente bueno que tiene habría escuchado -algo que a mi me pasa.- pero redirigió el discurso rápido, casi automático -y hacen...eso, no hay nada más allá que eso. Están los besos, los...otros besos, y después ese contacto y vínculo que te une al otro. Hay gente que lo hace porque es muy placentero, otros porque quieren demostrar lo muy enamorados que están...del otro...- cada vez que la palabra "enamorado" salía de la boca del peliblanco su corazón invitaba a querer salirse del pecho, pero respiraba con profundidad para calmarse -...No me mal entiendas! Yo estoy bien, estoy...super bien...- no, no estaba bien; El cuerpo le quemaba por dentro, pero él jamás iba a hacer nada, absolutamente nada, que pueda asustar a la chica de sus sueños y realidad -...cómo se sientes? ¿Estás bien? ¿Estás bien con todo...lo de antes? Gwen, yo te am-te quiero- se mordió la lengua mientras se ponía tan rojo como un tomate, ampliando las pupilas por el error -con una locura que hasta me cuesta controlar. Yo soy más egoísta que tu, porque no me importa el tiempo que me tarde hasta que te encuentre, y no pienso cambiar lo que siento por ti...por nada, ni nadie.- empezó a acariciarla en la mejilla con el pulgar, besándole la punta de la nariz.
Aunque...buscaría la manera de entender quién era Griselda.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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