La comida fue repartida, para que cada uno tuviera una porción. Cada quien comía a su velocidad pero Helena parecía que se preparaba para un maratón deportivo. A pesar de que Heras era capaz de comer lo que un batallón no era capaz de comer de esa manera que lo hace ella. Observó a Paavo comer y no era igual se puede creer que todos son iguales, pero ahora mismo habían dos Mink lobo y cada uno se comportaba muy distinto, de la misma manera los modales son muy distintos. Por su parte Heras comía con modales que podía alcanzar cualquiera con mínima cordialidad, a pesar de ir con el torso desnudo y marcado.
Ella es demasiado pícara, no se molesta en disimularlo y eso comienza a gustarle. Se muestra como es y no tiene temor de nada. De igual forma es imprudente al dar demasiados detalles. Ciertamente me agradaba que fuera una personalidad tan relajada aunque pueda cruzar la línea a ser grotesca para Paavo. Heras disfrutaba mucho las caras de asco que hacía ya que parece un sufrimiento autoimpuesto. Lo que hace por la mujer por la que se derrite.
El comer pulpo y disfrutar de los contornos de la comida fue una delicia. No se reservó el gusto salvo para hacer pausas para mantener la conversación con Helena, opuesto a ella Heras, acostumbrado a ser un Taikomochi constante siempre se limpia la cara y traga antes de hablar. Sabe que conservar una apariencia limpia y atractiva es importante. —Ciertamente contártelo sería muy aburrido. Igual depende de cada lugar donde viva. Hay veces donde bañarse es incómodo, hay veces donde dormir es incómodo. —En ese momento un pequeño gesto, el pie del moreno tocaría de nuevo a Helena en su muslo, pero ya no era por accidente. Siente el pelaje grueso, aun algo húmedo, se sorprende que después de tanto tiempo no estuviese seca. —Tendrías que dormir conmigo o bañarte conmigo, así lo podrías saber de primera mano.— Le sostuvo la mirada a la Mink por un instante. Disfrutó la piña mientras comía el pedazo triangular que está comiendo lentamente.
—Igual yo me pregunto cómo sería pasar la noche con una Mink. Digo, el olor a pelo mojado, el calor, debe ser una tortura todo el tiempo. igual prefieres lugares con nueve. Parece un lobo de nieve. — Hice una pausa y ordené que nos sirvieran a todos un poco de licor de manzana que sería excelente para acompañar una comida como esta.
La mente de Shalliter volvió a su cuerpo cuando la voz de Paavo la trajo al plano terrenal. Estaba transitada que había comido lo mínimo. Ella era una chica mucho más refinada comparada con cualquier del grupo. Su postura de sentarse, de usar los cubiertos, todo producto de un estilo de vida muy distinto. A pesar de tener una porción igual a todos ella comía con tanta lentitud y calma que cualquiera pensaría que su cena sería eterna. —Gracias Paavo, la comida está muy rica Helena me insistió mucho en que les diéramos piña. Pero cuéntenos de esa charla de chicos.—
Ella hizo su esfuerzo por no verse atrapada como el centro de atención y mientras más se daba con la conversación más se centró en terminar su cena. Un poco más apagada. Pasó de la comida a la bebida como queriendo pasar por una pena amarga. —¿No tienes nada para mi Shalliter?— Las palabras de Heras hicieron que ella levantara a vista sorprendida ya que en su plato lo que quedaba eran las piñas esperó a que ella se diera cuenta que se las diera de comer en la boca de manera que eso le subiera un poco las animos. La atención le hizo recordar que no era una silla más, aunque no estaba del todo satisfecha.
Ella extendió un triángulo de piña que tenía pinchado con un cubierto y con la otra mano sostenía un plato para que no escribiese jugó en la mesa. —Di aaah~— Heras se dejó alimentar aunque no era su fuerte dar demasiada atención, solo con ver nuevamente un poco de esa sonrisa y de ese tono rosado en sus mejillas era suficiente.
—Helena. Tenías que haber estado allí. No pudimos decidir quién la tiene mejor. así que lo dejamos en empate. Por eso veníamos apurados, pero como perdió la carrera dijimos que era mejor dejarlo así.— Claro no iba a describir demasiado algo que no había ocurrido, todo era solo parte de la satisfacción de abochornar a Paavo y de comerle la imaginación a las muchachas un todo en uno. Mostrando su brazo, flexionando su antebrazo y apretando el puño simulando que eran así de grandes. —Una competencia tremenda, pero no había jurado. La próxima vez tendrán más suerte. —
Ahora todos miramos lo grande que eran los pechos de Shalliter y eso le trajo a ella más bochorno. Eso la hizo cubrirse mucho más los pechos mientras tomaba un poco más de su copa. Claro ahora mira los ojos de Heras quien sostenía la mirada y luego a Paavo a ver si un Mink tan dulce era capaz de verla a ella como una mujer atractiva.
—No hace falta. Traigan más Sidra por aquí. ¡SIDRA PARA TODOS!— Pronto llegaron más botellas solicitadas por ella que en su cara no podía ocultar el rubor de la vergüenza y de que le ponía un poco que la vieran así.
Heras una vez terminó su porción también comenzó a beber y claro que cómo su cuerpo es más grande su copa también, para ajustarse al ritmo de todos. No había que abusar de la diversión. Antes de darse cuenta ya las copas del grupo estaban llenas una y otra vez. Los meseros se llevaron los platos vacíos de cada uno ya cuando la última Shalliter —¡Ya se! Podemos jugar el reto de la botella.— Exclamó con una de las botellas vacías. No dudó en absoluto en hacer girar la botella en el centro de la mesa. —Cada uno tiene un turno y debe ponerle un reto a quien apunta el fondo de la botella sobre a quien el apunta la boca de la botella.— La botella giró y giró. Cómo Heras se había sentado frente a Shalliter terminó teniendo en diagonal a Helena que fueron a los primeros a los que apuntó siendo la Mink el fondo y Heras la punta.
La cara roja de Shallit no era ese típico rubio, era un tono rojo de haber bebido suficiente alcohol y con el calor del día solo se reflejan de esa manera. —JahJah. Te reto a que lamas el cuerpo de Heras. — Le apuntó con el dedo índice de arriba abajo. Claramente no esta pensando y la risa soberbia de una mujer con mucho dinero comenzaba a salir sin que se diese cuenta.
Ella es demasiado pícara, no se molesta en disimularlo y eso comienza a gustarle. Se muestra como es y no tiene temor de nada. De igual forma es imprudente al dar demasiados detalles. Ciertamente me agradaba que fuera una personalidad tan relajada aunque pueda cruzar la línea a ser grotesca para Paavo. Heras disfrutaba mucho las caras de asco que hacía ya que parece un sufrimiento autoimpuesto. Lo que hace por la mujer por la que se derrite.
El comer pulpo y disfrutar de los contornos de la comida fue una delicia. No se reservó el gusto salvo para hacer pausas para mantener la conversación con Helena, opuesto a ella Heras, acostumbrado a ser un Taikomochi constante siempre se limpia la cara y traga antes de hablar. Sabe que conservar una apariencia limpia y atractiva es importante. —Ciertamente contártelo sería muy aburrido. Igual depende de cada lugar donde viva. Hay veces donde bañarse es incómodo, hay veces donde dormir es incómodo. —En ese momento un pequeño gesto, el pie del moreno tocaría de nuevo a Helena en su muslo, pero ya no era por accidente. Siente el pelaje grueso, aun algo húmedo, se sorprende que después de tanto tiempo no estuviese seca. —Tendrías que dormir conmigo o bañarte conmigo, así lo podrías saber de primera mano.— Le sostuvo la mirada a la Mink por un instante. Disfrutó la piña mientras comía el pedazo triangular que está comiendo lentamente.
—Igual yo me pregunto cómo sería pasar la noche con una Mink. Digo, el olor a pelo mojado, el calor, debe ser una tortura todo el tiempo. igual prefieres lugares con nueve. Parece un lobo de nieve. — Hice una pausa y ordené que nos sirvieran a todos un poco de licor de manzana que sería excelente para acompañar una comida como esta.
La mente de Shalliter volvió a su cuerpo cuando la voz de Paavo la trajo al plano terrenal. Estaba transitada que había comido lo mínimo. Ella era una chica mucho más refinada comparada con cualquier del grupo. Su postura de sentarse, de usar los cubiertos, todo producto de un estilo de vida muy distinto. A pesar de tener una porción igual a todos ella comía con tanta lentitud y calma que cualquiera pensaría que su cena sería eterna. —Gracias Paavo, la comida está muy rica Helena me insistió mucho en que les diéramos piña. Pero cuéntenos de esa charla de chicos.—
Ella hizo su esfuerzo por no verse atrapada como el centro de atención y mientras más se daba con la conversación más se centró en terminar su cena. Un poco más apagada. Pasó de la comida a la bebida como queriendo pasar por una pena amarga. —¿No tienes nada para mi Shalliter?— Las palabras de Heras hicieron que ella levantara a vista sorprendida ya que en su plato lo que quedaba eran las piñas esperó a que ella se diera cuenta que se las diera de comer en la boca de manera que eso le subiera un poco las animos. La atención le hizo recordar que no era una silla más, aunque no estaba del todo satisfecha.
Ella extendió un triángulo de piña que tenía pinchado con un cubierto y con la otra mano sostenía un plato para que no escribiese jugó en la mesa. —Di aaah~— Heras se dejó alimentar aunque no era su fuerte dar demasiada atención, solo con ver nuevamente un poco de esa sonrisa y de ese tono rosado en sus mejillas era suficiente.
—Helena. Tenías que haber estado allí. No pudimos decidir quién la tiene mejor. así que lo dejamos en empate. Por eso veníamos apurados, pero como perdió la carrera dijimos que era mejor dejarlo así.— Claro no iba a describir demasiado algo que no había ocurrido, todo era solo parte de la satisfacción de abochornar a Paavo y de comerle la imaginación a las muchachas un todo en uno. Mostrando su brazo, flexionando su antebrazo y apretando el puño simulando que eran así de grandes. —Una competencia tremenda, pero no había jurado. La próxima vez tendrán más suerte. —
Ahora todos miramos lo grande que eran los pechos de Shalliter y eso le trajo a ella más bochorno. Eso la hizo cubrirse mucho más los pechos mientras tomaba un poco más de su copa. Claro ahora mira los ojos de Heras quien sostenía la mirada y luego a Paavo a ver si un Mink tan dulce era capaz de verla a ella como una mujer atractiva.
—No hace falta. Traigan más Sidra por aquí. ¡SIDRA PARA TODOS!— Pronto llegaron más botellas solicitadas por ella que en su cara no podía ocultar el rubor de la vergüenza y de que le ponía un poco que la vieran así.
Heras una vez terminó su porción también comenzó a beber y claro que cómo su cuerpo es más grande su copa también, para ajustarse al ritmo de todos. No había que abusar de la diversión. Antes de darse cuenta ya las copas del grupo estaban llenas una y otra vez. Los meseros se llevaron los platos vacíos de cada uno ya cuando la última Shalliter —¡Ya se! Podemos jugar el reto de la botella.— Exclamó con una de las botellas vacías. No dudó en absoluto en hacer girar la botella en el centro de la mesa. —Cada uno tiene un turno y debe ponerle un reto a quien apunta el fondo de la botella sobre a quien el apunta la boca de la botella.— La botella giró y giró. Cómo Heras se había sentado frente a Shalliter terminó teniendo en diagonal a Helena que fueron a los primeros a los que apuntó siendo la Mink el fondo y Heras la punta.
La cara roja de Shallit no era ese típico rubio, era un tono rojo de haber bebido suficiente alcohol y con el calor del día solo se reflejan de esa manera. —JahJah. Te reto a que lamas el cuerpo de Heras. — Le apuntó con el dedo índice de arriba abajo. Claramente no esta pensando y la risa soberbia de una mujer con mucho dinero comenzaba a salir sin que se diese cuenta.
