[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5]
#8
Palpaba la pared con ansia, mis manos buscando un resquicio por el que poder escapar de allí. Las nubes nos habían abandonado, llevándose consigo la tormenta, una tormenta que llenaba mi mente, hasta el punto que parecía que no dejaba a mis pulmones inflarse como debían. Mis dedos palpaban la roca sin mucho tino, pues el temblor de mis manos no les permitían acertar qué estaba bajo ellos. Cada paso era un suplicio. Mis piernas amenazaban con doblarse cuando el pensamiento de que la tormenta volviese. No podía llover, no. Si comenzaba a llover como aquella noche... Esto parecía un pozo. Se llenaría de agua. Me ahogaría... No... no podría... Sería mi fin.

Mis pensamientos acelerados se detuvieron de golpe cuando lo oí tras de mi. Primero un impacto, húmedo, como el que produce el agua al chocar contra el suelo. No, por favor. No podía ser la tormenta. Después una voz acompañada de unas palmas, sarcásticas, hirientes. Giré mi cabeza, temblorosa y lo vi. Una figura que desprendía unos ligeros reflejos dorados al verse salpicado por la claridad que entraba tímidamente desde la boca del pozo donde habíamos caído. Mis manos agarraron mi rifle, el cual castañeteaba entre mis dedos. ¿O serían mis dientes los que producían aquel sonido? De cualquier manera, un temblor incontrolable se extendía por todo mi cuerpo. Parecía que el nuevo individuo había atacado a uno de los otros, aquel que había prometido proteger a la encapuchada. Este nuevo integrante parecía ser mucho menos cauteloso que los otros, más hostil, pues no tardó en comenzar a burlarse de la declaración del hombre que ahora se encontraba herido. Su teatralidad y gusto por el espectáculo hubieran encajado a la perfección a bordo del Crimson Stage, pero en ese momento no tenía tiempo de estar pensando en mis compañeros. No cuando una tormenta marina amenazaba y menos aún cuando nuestro verdugo, según sus propias palabras, se cruzaba en nuestro camino. Sus ojos me buscaron y por un momento pensé que él era capaz de encontrarnos en la penumbra, que ya no estaba seguro bajo la capa que me ofrecía la oscuridad. Todo mi vello se erizó, al verlo de frente a mi, mirándome. Mis músculos se tensaron y el aire a nuestro alrededor pareció volverse más denso. Exhalé, profundo, como intentando sacar algo muy profundo dentro de mi. El miedo seguía agarrotando mi cuerpo y copando mi mente, pero no me podía permitir fallar tan pronto. No cuando nuestro viaje no había hecho más que comenzar.

Agarré con firmeza mi rifle, apretando con fuerza, más con la intención de disimular mis temblores que de parecer fiero. El enemigo siguió su discurso, amenazante, hasta que su mirada se fijó en el hombre con la antorcha tras de sí. Hablaba seguro de sí mismo, como si se supiese una montaña erguida ante una suave brisa que no iba a poder erosionarla.

En ocasiones, los hay que dicen que bajo presión se toman las mejores decisiones, pero yo siempre he pensado que el estrés nubla el pensamiento. Doy un paso hacia atrás, pues mi mente aún se encuentra en modo supervivencia, quiero huir, lejos de esta nueva tormenta que nos azota, cuando aún no nos hemos recuperado de la anterior. Sin embargo, un nuevo pensamiento se apodera de mi. El marine. Ellos son los encargados de protegernos, ¿verdad? Y bajo ese pensamiento mis pies me llevan unos metros hacia delante. No demasiado, solo unos ocho metros, aún pegado a la pared para sentirme a salvo. Avanzo hasta tener al marine entre el enemigo y yo. No se si busco que me proteja, o que me sirva como escudo. Tampoco se si lo hago para huir de la mirada del enemigo. Tan solo avanzo y vuelvo a exhalar para sacar toda esa tensión dentro de mi. ¿Cómo puede pensar un pirata que un marine lo protegerá? No se si mi decisión me traerá algo bueno, pero bajo tensión la gente no toma buenas decisiones.

Pensé por un breve momento en mis compañeros. Supe que tenía que salir de allí para poder viajar junto a ellos. Las fuerzas parecieron volver a mis piernas, algo más firmes. Pensé en mi padre y en mi madre, dónde quiera que estén. Donde quiera que aquella tormenta los arrastrase. La tormenta. Las últimas imágenes sobre el barco vuelven a mi mente. Rosse al timón, siendo golpeada por una caja. Mis padres despidiéndose de mi antes de bajarme en el bote. Alana saliendo despedida por los aires. ¿Realmente ocurrió todo así? Comencé a pensar que estaba perdiendo la cabeza. El aire no llegaba bien a mis pulmones y mi pulso estaba demasiado acelerado. Alcé mi rifle y apunté hacia delante, en la dirección donde se encontraba mi enemigo. ¿O debería decir nuestro enemigo?



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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - por Varoganchin - 27-10-2025, 04:36 PM

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